Identidad nacional y constituyente intercultural

Presidente Maduro, camarada Elías Jaua, Presidente y demás integrantes de la Comisión Presidencial de la Constituyente. Hermana y Camarada Noelí Pocaterra; Camarada Adán Chávez. Secretario Ejecutivo; Primera combatiente Cilia Flores, Aristóbulo Isturiz, Delcy Rodríguez, Iris Varela, Isaías Rodríguez, Francisco Ameliach, Reinaldo Muñoz, Elvis Amoroso, Hermann Escarrá, Earle Herrera, Remigio Ceballos:

LA NUEVA CONSTITUYENTE ADEMÁS DE SOCIAL Y CULTURAL, DEBE SER TAMBIÉN DE NATURALEZA INTERCULTURAL (Art.100 de la CRBV) No podemos divorciar lo multiétnico y pluricultural del reto histórico y político de la interculturalidad.

UNA CONSTITUYENTE DE NATURALEZA INTERCULTURAL:

Hemos leído con atención la Gaceta Oficial Nº.6.295 Extraordinario del lunes primero de mayo de 2017 para solicitar la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente en su alto sentido de paz con justicia. Hemos expresado en lo personal y como Coordinador de los equipos de trabajo de la Cátedra Libre-Intercultural César Rengifo, nuestro apoyo total al proceso constituyente convocado por el camarada Presidente Nicolás Maduro.

Del mismo modo compartimos el espíritu constitucional del aludido decreto que nos plantea profundizar una democracia participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de derecho y de justicia en todo el proceso refundacional de la patria. Sin embargo, pensamos que la naturaleza del proceso constituyente debe descansar en el espíritu intercultural de acuerdo al artículo 100 de la Constitución Bolivariana (el cual debe precisarse y profundizarse mediante un capítulo en la nueva Constitución, entendiendo que la interculturalidad no se limita ahora a los pueblos originarios, transversalizando toda la venezolanidad y sus relaciones internas y externas con el mundo actual). Entendemos que el carácter multiétnico y pluricultural está en principio sostenido y explicado y no negamos que esté, implícitamente presente el espíritu intercultural del proceso constituyente que se nos propone. Pero dada la necesidad planteada, pasando por los alcances y las múltiples transversalizaciones de lo intercultural en todas las políticas públicas en consonancia con la Constitución Bolivariana, debe hacerse lo suficientemente explícito, con las precisiones de sus especificidades cardinales, sin caer en los excesos de la casuística que desborden el marco estrictamente Constitucional y su resguardo sistemático en su unidad y diversidades.

Quien ha sentado las bases inéditas de esta interculturalidad constitucional, es sin duda el capítulo de los derechos de los pueblos y culturas originarias, llamados pueblos y culturas indígenas.. Que mantienen una especificidad intransferible a la sociedad nacional pero siempre dentro de ella, no como privilegios sino como mecanismos de defensa, protección y reconocimiento del Estado y la sociedad nacional, con sentido de justicia, de equidad, de reciprocidad y de complementariedad. Postulados inter-culturales que pueden en la sociedad nacional, bajo otros paradigmas, recoger otras especificidades de otros sujetos diferentes, pasando por la indodescendencia y la afrodescendencia en sentido general, sin detrimento de las especificidades de los pueblos originarios y en el contexto de la sociedad nacional –multiétnica y pluricultural- de la especificidad de la presencia y herencia irrefutable de nuestra afro-descendencia y afrovenezolanidad, víctima del racismo de color, del racismo cultural y social como sobrevivencia de la sociedad de castas de la colonia. Vivimos en una sociedad donde los pueblos originarios, como des-castados, han ocupado el último escalón de la sociedad dominante y -supuestamente- los ubicaron en el último escalón de la evolución humana, con la finalidad de despojarlo totalmente del territorio, de sus derechos humanos, ecológicos-territoriales y etnohistóricos fundamentales. Para condenarlos, "sin historia" y sin presencia actual, a la eterna infancia de la desmemoria y la invisibilización.

LA GUERRA CIVIL COMIENZA COMO VIOLENCIA HORIZONTAL PARA LA INTERVENCIÓN IMPERIALISTA

Paulo Freire nos hablaba en su tiempo de la necesidad de enfrentar la violencia horizontal. ¿Qué es esto? El enfrentamiento de pueblo contra pueblo que utilizan los imperios y las oligarquías locales para dividir los movimientos populares. Se crean conflictos políticos inter-sindicales, inter-étnicos, inter-religiosos, inter-comunitarios, inter-fronterizos, inter-regionales, con la finalidad de debilitar el espíritu unitario y combativo del pueblo para llevarnos a la guerra civil y facilitar la intervención imperialista. Destaquemos que las políticas inter-culturales crean mecanismos de enlace y tolerancia mutua, inter-dialogantes, para fortalecer no sólo la diplomacia de los Estados, sino también la diplomacia de los pueblos contra la guerra imperialista.

LA INTERCULTURALIDAD TRANSVERSALIZA TODAS LAS POLÍTICAS PÚBLICAS

Veamos: Se trate de políticas económicas, sociales, culturales, educativas, de salud, de seguridad y soberanía agro-alimentaria, de fronteras, inter-fronterizas todas están implicadas y políticamente retadas a asumir la interculturalidad en la dinámica del proceso histórico y social actual en la coyuntura nacional, continental y mundial para construir una comunidad ecuménica donde podamos convivir creyentes, agnósticos y ateos por otros mundos posibles en el socialismo del siglo XXI. Mediante el diálogo de civilizaciones. Más, si se trata de una Constituyente progresiva de los derechos adquiridos por toda la ciudadanía, por la clase trabajadora, los pueblos originarios, las mujeres, la tercera edad, los discapacitados, las comunas y por todos los invisibilizados e invisibilizadas en medio milenio.

LA IDENTIDAD NACIONAL Y CULTURAL EN LAS NUEVAS EXIGENCIAS HISTÓRICAS DE LA INTERCULTURALIDAD

La misma identidad nacional y cultural venezolana y la unidad político-territorial puesta en tela de juicio por USA y otras potencias occidentales, la unidad cívico-militar pasando por la independencia y soberanía, necesitan de un complejo instrumental intercultural. En un tiempo le hablábamos al Camarada Presidente Nicolás Maduro, de la necesidad de una política intercultural de nuestra Cancillería (hacia lo endógeno y lo exógeno). En aquel tiempo era Canciller y nosotros asesorábamos el Frente Bolivariano de la Cancillería. Las políticas internas y las relaciones exteriores, las políticas de alianzas estratégicas con China, Rusia, Irán, con la OPEP, el Alba, Mercosur, Unasur, la Celac, Petro-Caribe; la alianza Sur-Sur con África y los Movimientos No-Alineados. La combinación de la geoestrategia con la ecopolítica de paz como piernas distintas de un mismo proceso que supere el discurso de la guerra imperialista y las potencias europeas, es otro elemento clave. La insistencia en nuestra América como continente de paz, sin bases militares extranjeras de USA o de la OTAN.

EL PAPA FRANCISCO ASUME LA INTEGRACIÓN INTERCULTURAL DE NUESTRA AMÉRICA Y EL CARIBE

Ante todo lo expuesto, valga recordar en forma insistente que el mismo Papa Francisco al convocarnos a la integración continental con Bolívar y San Martín, ha introducido el uso fundamental y complementario de integración intercultural, lo cual le da a este proceso una nueva dimensión humana y espiritual, que supera los viejos esquemas de desintegración de pueblos, culturas, comunidades, sociedades nacionales y Estados Nacionales en nombre de supuestas "unidades superiores de integración", que lejos de ser inclusivas, son excluyentes y negadoras esenciales de derechos concretos a sujetos específicos. Con más énfasis en la negación radical de los pueblos, culturas, comunidades y civilizaciones originarias de todo este continente. Esto permite entender que tenemos culturas propias, historias propias, derecho a la educación propia, bilingüe e intercultural como lo venimos planteando los pueblos y movimientos indígenas y sus aliados.

Todas estas uniones, alianzas y complementariedades internaciones, todas las uniones y alianzas internas con los movimientos populares y los movimientos políticos patrióticos y revolucionarios, generan mundos de relaciones entre iguales/diferentes, en distintos planos y enfoques, mediados por profundos antagonismos sociales con las clases dominantes y los grandes ejes del poder mundial; iguales/diferentes que tienen cada uno sus propias especificidades políticas, ideológicas, étnico-culturales, de género, religiosas, migratorias etc, que requieren de la construcción de amplias y complejas metodologías interculturales en la dinámica del diálogo de civilizaciones y el ecumenismo, de culturas de tradición oral y culturas escritas, diálogo inter-generacional y con la madre naturaleza, saberes de los pueblos y saberes académicos que deben ser regidos por relaciones de justicia, complementariedad y de equidad (se trate de la equidad y de la complementariedad inter-filosófica, inter-científica, inter-étnica, inter-religiosa, inter-artística, inter-civilizatoria(vale decir, arribar a una verdadera interculturalidad del conocimiento); que trate acertadamente la relación de los pueblos y culturas originarias, la presencia y la herencia de sectores afrodescendientes con la cultura nacional y con los mecanismos de integración continental, sin detrimento de sus patrimonios específicos). Acotemos, de paso, que los sujetos y la herencia de las culturas y nacionalidades privilegiadas sobre los pueblos nativos, no son precísamente las que están en discusión o en peligro de de desaparecer o de que el Estado y la sociedad les desconozca sus derechos. Sin embargo, como se había planteado en la Reforma, la interculturalidad debe reconocer los derechos fundamentales de todos los componentes de la venezolanidad: La horizontalidad intercultural de los dominados, excluidos, explotados e invisibilizados prioriza a estos, sobre la verticalidad de castas, clases y estamentos privilegiados. El grito de la supuesta indigencia de "libertad" de los privilegiados y de la "unicultura", casi nunca combina la libertad con la igualdad social concreta o en todo caso, la expulsa a la simple formalidad jurídica.(1) Diremos ahora, que poner en movimiento todos los poderes creadores del pueblo, de los distintos sujetos histórico-sociales y culturales, están mediados por la equidad y complementariedad intercultural. Para ello tenemos que conectarnos con las catacumbas del pueblo, para que su capacidad subversiva no sea volcada contra el mismo pueblo y sus intereses estratégicos fundamentales. Más cuando está roto en un 97% el equilibrio mundial de la información, anulando hasta la voz del Papa como símbolo de paz y de integración intercultural continental con Bolívar y San Martín. Destaca en cambio la capacidad de los aparatos de la guerra mediática de desinformar y contra-informar a los pueblos y comunidades, sin que siquiera lo percibamos, para no hablar de la nueva dinámica –y modalidades inéditas sucesivas- de las llamadas redes sociales para fabricar en minutos sus falsos positivos.

En otro sentido, el espíritu intercultural, inter-civilizatorio, inter-espiritual convoca y debe movilizar nuestra propia regeneración humana y ecológica, con amplitud y tolerancia frente a cualquier discurso único de los fanatismos y sus correspondientes fundamentalismos. Buscando una profunda revolución ecológica, cultural, educativa y espiritual.

ASOMBRO ANTE NUEVOS CAMBIOS DE PARADIGMAS

En otro sentido estamos ante un asombroso cambio de paradigmas, no fáciles de ser comprendidos y asimilados por los sujetos activos de la revolución y mucho menos, por los sujetos de la oposición del sector más extremista que opera por acción refleja del imperio y de los grandes centros del poder mundial, incluso hasta en materia de financiamientos a través de algunas ONG por el aparato militar industrial. Más si tenemos que pasar por el deber de entender que la política de esta Constituyente en el sentido más amplio e inclusivo, prioriza lo horizontal sobre lo vertical, más lo sectorial que lo territorial, poniendo en alto relieve a los múltiples sujetos históricos y sociales, antes que la verticalidad de una pluralidad de cogollos de partidos o de cúpulas empresariales, eclesiásticas y militares para resucitar el nefasto Pacto de Punto Fijo. En otro sentido, la horizontalidad del proyecto constituyente debe apuntar –sin vacilaciones- a la preservación y consolidación de los derechos adquiridos por las grandes mayorías a través de Misiones, grandes Misiones y sus inclusiones culturales, educativas y sociales como en la salud y la alimentación a pesar de la guerra económica y mediática dirigida desde el imperio y los grandes centros del poder mundial. La inclusión en sus múltiples facetas es real, cuando de la formulación jurídico-política y de inclusión en una matrícula pasa a su pleno florecimiento en sus especificidades sociopolíticas, socioeconómicas, socioculturales y espirituales.

En síntesis, nuestra Constitución Bolivariana recoge las cinco grandes revoluciones que visualizó el Comandante Hugo Chávez.(2) La estructura misma de nuestra CRBV puede ser leída e interpretada como una convergencia de todos los tiempos de nuestra historia, indígena de más de 15000 años, de resistencia a la conquista y colonización, de la Independencia y de la República hasta hoy.(3) Por eso ella recoge meticulosamente todas las grandes líneas rectoras del proceso histórico venezolano y americano.(4) Toda esta consistencia histórica y social le da piso vigoroso a una democracia participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural, en un Estado de derecho y de justicia y de vocación intercultural. Sobre este abanico abierto de posibilidades debe descansar la naturaleza del nuevo proceso constituyente.

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  1. Pretensión unicultural que siempre es ideológica frente a una realidad social multiétnica y pluricultural y la presencia arbitraria de castas, clases y estamentos privilegiados sobre los pueblos nativos y los sujetos históricamente más arraigados.

(2) Ver: Las cinco revoluciones que Chávez visualizó. (art. Nuestro en Aporrea y Ciudad Css)

(3) Ver: Proyectos históricos de la dominación cultural en Indoamérica y el Caribe. (Aporrea)

(4) Ver: Líneas rectoras del proceso histórico específicamente venezolano y americano (Aporrea)



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Saúl Rivas Rivas


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