Sintonía Toynbee-Hitler contra Bolívar y San Martín

Atender el llamado de Bolívar y San Martín para la integración intercultural de América Latina.

Papa Francisco

INDEPENDENCIA ES CONTRARIO A IMPERIO – IMPERIO ES ANEXIÓN.

Germán Arciniegas

IMPERIO ES TRAICIÓN AL MISMO PROYECTO DE NACIÓN

Walt Whitman

Pertenecemos al ámbito de la cultura occidental, pero en modo alguno somos europeos. Ludovico Silva

"A comienzos del siglo XX, en los estantes de las librerías de Berlín aparecieron modelos de literatura expansionista dedicada a América Latina. Del año 1900 data el libro de Winder" La lucha del germanismo: los alemanes y la América Tropical"; y de 1903 el libro de Sivers "Sudamérica y los intereses alemanes". En 1911 vio a la luz el libro de Otto Richard Tannenberg :"La gran Alemania, tarea del siglo XX", que durante muchos años fue el documento programático de la expansión del imperialismo alemán en América Latina. Recuérdese bien el título de este libro, pues, más tarde, Hitler plagiaría con gran celo páginas enteras de él". Hitler contra América Latina. Novosti. Moscú. 1975 (año en que muere Arnold Toynbee)

Algunos amigos, de distintas tendencias ideológicas me hay llamado alarmados ante mi anterior artículo contra el filósofo de la historia, el inglés Arnold Toynbee, sobre todo por su conexión inquisitorial con el nazi-fascismo. Otros me piden que siga profundizando en el asunto. Por eso voy a citar textualmente la recomendación de Toynbee a nuestras élites dirigentes en su visita a Sudamérica y nuestro país en 1966 financiado por los británicos. Recordemos que en la década del 20 del siglo pasado Bertrand Russell ya proponía un gobierno mundial bajo la hegemonía de los anglosajones como "la raza superior". José Vasconcelos nos embasuraba en la misma década del 20 con su "Raza Cósmica" (aclarándonos, que todavía "la raza blanca" no había cumplido su papel y por tanto la famosa raza cósmica, donde se fundirían todas las razas ¿qué arrojaría? Cuando se funden todos los colores, volvemos al blanco. Vale decir, sobrevive el imaginario de "la limpieza de sangre".

Veamos textualmente lo que nos proponía en su viaje a Venezuela y Sudamérica Arnold Toynbee:

"Si yo fuera un integracionista latinoamericano, mi primer paso sería arrojar todas las estatuas de San Martín al Atlántico, todas las estatuas de O´Higgins al Pacífico y todas las de Bolívar al Caribe, y prohibiría que las reemplazaran, bajo pena de muerte. Las sustituiría con réplicas del Cristo de Los Andes y cuadros de la Virgen de Guadalupe, y promovería en forma voluntaria –no compulsiva- el peregrinaje de los niños de escuela a esos santuarios". Arnold J Toynbee. Entre el Maule y el Amazonas. Emecé Editores. Buenos Aires – Barcelona. 1968.p.150.

Luego destaca: "Supongamos que en América Latina, el deseo de integración prevalezca frente al nacionalismo. ¿Abrirá esto el camino hacia un deseo de unidad-mundial, o sólo servirá para reemplazar el nacionalismo subdividido por un super-nacionalismo aún más maligno? Esto todavía es un interrogante, pero lo que siguió a la unificación de Alemania del siglo XIX es un mal augurio". Con estas palabras cierra el libro.

Nos preguntamos: - ¿Y qué carajo nos dijo Toynbee del supernacionalismo británico, norteamericano, blanco, anglosajón, monárquico, imperialista, de castas y padres de todos los apartheid del mundo moderno? Como lo viene recordando Roberto Fernández Retamar. ¿Acaso ellos no han inspirado a Hitler, el Ku-Klux-Klan, el apartheid Sudafricano, el Estado de Israel, el de Sarmiento y Alberdi en el Cono Sur, el de Australia y Nueva Zelanda?

– Segundo: ¿pueden darle clases de integración y liberación los ingleses a Simón Bolívar, Sucre, San Martín, O’Higgins, el Padre Hidalgo, José Martí? Nuestros Libertadores son contrarios a los Césares, los Alejandro Magno, los Napoleones y los Hitler de ayer y de hoy. ¿Es el apartheid del Norte del Mundo (USA, Inglaterra, Alemania, quien puede promover un gobierno mundial?) Sería una nueva conquista contra el Sur/Sur. Toda supuesta integración de conquista y anexión, deviene en chauvinismo, xenofobia, racismos patriarcales, de castas, clases y estamentos.

- Tercero: ¿Era Jesús de Nazareth, monárquico o algún agente del imperio romano, inglés o norteamericano para convocarlo junto con la virgen de Guadalupe a derribar y echar al mar las estatuas de nuestros Libertadores, bajo amenaza de pena de muerte a los que restablezcamos nuestros derechos a la independencia y la liberación definitiva? Aquí hay que hacer el deslinde entre las teologías de la dominación (que practica el nazi Arnold Toynbee y las teologías de la liberación como la que asume hoy en los hechos el Papa Francisco).

- Cuarto: Hay que recordar que la visita de Arnold Toynbee a Berlín en 1936 como agente británico no fue inocente y estaba en sintonía con el gran capital inglés y norteamericano que querían negociar con Hitler. De no haber sido por el ejército rojo de la Unión Soviética, una Santa Alianza con Estados Unidos e Inglaterra ya estaban listos para entregar toda Sudamérica a la Alemania nazi, en un nuevo reparto del mundo. En esa alianza no estaban comprometidos, ni el Cristo de Los Andes, ni la Virgen de Guadalupe, cuyo culto pretendió defender Toynbee imponiendo la pena de muerte contra la estatuaria y el imaginario de nuestros libertadores.

- Quinto: Ya Tannenberg se planteaba –antes de Hitler- un acuerdo negociando áreas de influencia entre Inglaterra y los Estados Unidos para repartirse la América indígena, de colonización hispano-portuguesa, ahora en proyecto del colonialismo imperial alemán.

- Sexto: El proyecto de derribar las estatuas y símbolos de la resistencia cultural al mar ¿Era o no era un proyecto de Hitler y la pena de muerte para sus restauradores? Derribar a los Libertadores y la pena de muerte para sus restauradores, era una condición necesaria del colonialismo alemán, inglés y norteamericano.

-Séptimo: Hay una extraña coincidencia en la manipulación de la herencia indígena de los incas, entre el nazismo y el viaje de Arnold Toynbee en 1966, plasmado en su libro "Entre el Maule y el Amazonas". Dicho sea de paso, sobrepasaba en su geografía el espacio del incanato para extenderse por Venezuela y Brasil a toda la Amazonía y nuestra Guayana en particular. Era un elogio de caricatura al incanato para justificar el expansionismo inglés, norteamericano (y alemán, dicho sea de paso). Del mismo modo denigra de otras microsociedades indígenas vistas como "la barbarie". Curiosamente el viaje de Toynbee por Sudamérica en 1966 coincide con la geografía vital del imperio-colonial alemán, pasando por Chile, donde ha estado el enclave nazi más fuerte de nuestro continente. Gueto que jugó un papel muy importante en la caída de Allende. Y lo sigue jugando hoy en un Chile sin Pinochet.





 



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Saúl Rivas Rivas


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