Guiso vehicular como guerra económica lucrativa

No estamos inventando la rueda, cuando afirmamos que existe un gran guiso con la venta de vehículos en Venezuela, en donde ¡ohhh casualidad y causalidad!, quienes están monopolizando y haciéndose millonarios con la escasez de vehículos y la red mafiosa de las ventas son los más fervientes oposicionistas, a quienes les conviene el caos como negocio lucrativo, en el que comprar un mocho de carro representa hipotecar la vida o pasar a engrosar la lista de marginales que estamos condenados a conformarnos con una moto Vera, incluso, riéndonos de nuestra miserable vida y destino hospitalario, llamado "Territorio Vera", hasta que nos alcance la muerte, en cualquier accidente vehicular. Resulta que en política, al que no da, le dan. Y es al Pueblo y al gobierno revolucionario a los que nos han dado, con todo, los mafiosos del mercado vehicular.

Ante esta irritante realidad, seguramente, surgirán muchas soluciones y algunos las tendrán in pectore, como desojando la margarita, hasta que la mar se seque, tal y como aconsejaron no meterse con la gran mafia de las universidades o con los bachaqueros, con las consecuencias por todos sabidas: hoy éstos son unos Frankenstein, a los que no saben cómo atajar.

Pero, si los gobiernos regionales importaran carros y camionetas, para la venta masiva a la clase trabajadora, se evitarían las siguientes distorsiones (entre otras), aunque naciesen nuevas, pero con opciones para los más inermes, lo que ayudaría a erradicar aberraciones, tales como las que refiero a continuación:

1. Hay concesionarios y agencias de ventas de vehículos, con renombre internacional, que hacen una primera venta ficticia, para evadir el precio justo y revenden detrás de mostrador o en otras agencias de revendedores de vehículos a precios leoninos y calculados al Dólar Today, sin ningún chance para los profesionales o parejas jóvenes, en casos en donde se puede ver que revendedores están vendiendo carros cero kilómetros de los años 2013, 2014, 2015, 2016 y 2017;

 

2. Empresas fabricantes de vehículos asentadas como ensambladoras e importadoras de vehículos fabricados en otras plantas fuera de Venezuela, en donde la flexibilización laboral y la mano de obra esclavizada son permitidas, fungen en Venezuela sólo como intermediarios de compras en dólares de esas ensambladoras, obligando a una dolarización en Venezuela, por la vía de los hechos, incluso, con el cambio a la tasa Dólar Today, que resultan, más económicos, mejor dicho, menos caros y menos usureros, que los vendidos en las supuestas agencias de carros usados;

3. La única esperanza de los trabajadores honestos, de los chavistas y de clase trabajadora, es la de adquirir vehículos como las camionetas y carros modernos, lujosos, de buena calidad y económicos, como los vehículos chinos de marca Chery y los Vehículos iraníes, que ensambla o ensamblaba la empresa binacional Venirauto, cuya mayoría de carros que vemos circulando, irónicamente, están en manos de opositores que han pagado vacunas, de burgueses y militares, quienes lo merecen, tanto como un maestro, una enfermera, un profesor universitario y, un obrero, más que nadie, por ser éste la verdadera fuerza productiva, vehículos que, también, son revendidos con la usura, que no se conjura con medidas restrictivas, sino combinadas y dinámicas;

4. El centralismo desde los ministerios ha servido para focos de corrupción, en unos casos, y, de beneficiarios únicos y consuetudinarios, de la mayoría de los programas sociales, en otros.

Pues bien, si se le da permisología y dólares preferenciales a supuestas empresas productivas y parasitarias dependientes del mercado especulativo, entonces, otorgar esta posibilidad y materializarla con los gobiernos regionales, sin discrecionalidad y atosigando el mercado nacional de vehículos, nos aproximaría más al Estado Social de Justicia y de Derecho (CRBV: 2000), es decir, al Estado Socialista, que tiende al bien común, más que a la dosificación del acceso a este tipo de bien para un sector privilegiado o élite desde la resabiada costumbre capitalista.

Veamos, por ejemplo, las permisologías y tipo de vehículos que entran y entrarán tramitados por fundaciones o empresas de fachada, privadas y falsas cooperativas, dizque con la excusa de apoyar el transporte urbano y a la colectividad, cuando sólo benefician a la burguesía y dueños de las agencias de vehículos revendedoras.

Podríamos, por ejemplo, entre otras medidas audaces y con el combate despiadado contra la corrupción:

a) Comenzar por importar directamente, con empresas que se comprometan en montar plantas ensambladoras en asociación mixta, plan y cronograma de transferencia de tecnología, ensamblaje y fabricación de piezas;

b) Abrir la posibilidad efectiva a los gobiernos revolucionarios regionales, de importar y abrir agencias de vehículos, con la intención de atosigar y/o abarrotar el mercado, a la vez que, incorporándose a un Plan y Cronograma de ensamblaje, transferencia de tecnología e industrialización automotriz. De lo contrario, seguiremos como ciudadanos aniñados, dependiendo de las mafias de ventas de vehículos, de las lavadoras de dólares y de quienes han hecho un negocio lucrativo e hiperinflacionario, de esta guerra económica especulativa y de desabastecimiento programado de vehículos.



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Luis Alexander Pino Araque


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