BINCÓCULO Nº 242

"Compren alpargatas"

 

Las medidas de Trump son inversamente proporcionales a las derrotas sufridas por la oposición en Venezuela, cada vez más ausente, más torpe y más jugando a la espera de un chancecito para dar un zarpazo. Jamás la clase política venezolana llegó a tales niveles de mediocridad y pérdida de credibilidad.

Y mire que quienes vivimos la Cuarta República, éramos críticos acérrimos de la clase política de entonces, que terminaron por taparse los oídos para no escuchar los gritos del pueblo cuando el hambre los conducía directamente a la tumba. Para entonces, según encuesta publicada en El Nacional, que sin duda era un periódico serio, 85% de los venezolanos eran pobres, pero 36% eran pobres críticos, es decir que comía una sola vez al día, quizás un pan con un cambur, y a lo sumo una arepa con sardina, vivía en rancho de cartón piedra, con techos de zinc, bebía y se bañaba con la misma agua que recogían en el pipote llena de zancudos, y además, la sarna era el mal más común de los niños en la escuela. La desnutrición era real y solo uno de cada cien niños que entraba a la escuela, egresaba de la universidad.

Esa sí fue una tragedia de la Cuarta República a la que la clase política no se pudo enfrentar, ni la de derecha ni la de izquierda. Porque es justo recordar que la izquierda había muerto con el último experimento del lanzamiento de la candidata de José Vicente Rangel en 1983 en lo que Teodoro Petkoff llamó "Sopa de Letras" que era La Nueva Alternativa. Ya estaban agotadas las propuestas políticas y reaparecía en el panorama uno de los principales causantes de la tragedia venezolana en su época moderna: Carlos Andrés Pérez, quien resultó victorioso en 1988 para aplicar un paquete de medidas impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y que dos meses después hacía sonar el primer clarín del despertar de los venezolanos con el Caracazo de 1989. Exactamente dos años después, un norte llamado Chávez irrumpió con su "por ahora", y aquí estamos.

Esa clase política estaba derrotada, o mejor dicho vivía el comienzo de su derrota, la que recibiera en diecinueve oportunidades más, en la medida en que Hugo Chávez crecía como la voz y el pensamiento político más preclaro del continente y del mundo. Era derrotada simplemente porque no entendía lo que estaba ocurriendo. Seguía haciendo política simplemente como lo había aprendido a hacer; pero además, eran los restos de AD u Copei, ya que aparecía en el escenario un grupo de "chicos" que entendían menos la política, pero jugaban al poder: los hijos de papá.

Ojo. Nada de esto era aislado. Los "chicos" aparecieron cuando a los empresarios les dio por creer que una empresa era igual a una alcaldía y que no era necesario tener perros falderos en los poderes públicos, sino que ellos mismos serían el poder político. Es un concepto que se esparcía por el mundo entero. Un concepto que ha tenido éxito en muchas partes del mundo, menos en Venezuela. Trump es la última muestra de ello.

Pero la oposición venezolana resultó ser demasiado torpe, demasiado ignorante, demasiado mediocre, sin habilidad, sin visión, sin estrategias, sin tácticas. Mucho más estúpidos que los bolivianos fascistas de Santa Cruz, quienes derrotados en dos oportunidades, optaron por "botar tierrita y no jugar más", a la espera de que Evo fracase, pero conspirando desde afuera.

Esta oposición venezolana, sin analizar, sin profundizar, sin tomar variables, sin entender los hechos y la realidad, se convenció de que a la muerte de Chávez, era fácil acabar con un gentilicio. Pensó que la memoria de Chávez descansaba en los votos, y, debido a los problemas económicos del 2014, buen número de esos chavista se sumarían los siete millones de votos que había sacado Manuel Rosales. ¿Resultado? La derrota que no quisieron aceptar y convocaron a desatar una arrechera que costó 13 vidas de seres inocentes, y que pudo ser peor porque un irresponsable como Nelson Bocaranda mandó a la gente a destruir los CDI.

Esa derrota los llevó a las guarimbas, puede que la peor decisión política que haya visto en mi vida, la que originó 43 muertos, y por la que hay muy pocos presos en mi opinión. A nadie en su sano juicio se le hubiera ocurrido tal decisión. Todo por hacerle caso a alguien sin juicio, culpa precisamente de las drogas y del alcohol que lleva años viviendo en el paraíso de la basura: Miami.

Y finalmente se dejaron embelesar por la auto derrota auto propinada por el Psuv el 6D, que les dio la mayoría en el Parlamento. Con una emoción más allá de su razón (nunca la han tenido) se convencieron de sacar a Maduro en seis meses, y, estúpidamente, se olvidaron de las elecciones regionales. "Que bruto, póngale cero" diría El Chavo.

La convocatoria a la marcha del 23 de enero, hace escasos siete días, debió ser la guinda del helado, pero ya sabemos que harán alguna otra estupidez en cualquier momento. Así son.

Aunque soy un convencido de que sí es la guinda del helado para el imperio. Y como la casualidad no existe, y en política dos más dos no siempre son cuatro, tres hechos importantes acaban de ocurrir que nos evidencian lo que viene para el país. Uno) Trump acaba de decirle a los mexicanos, sus eternos aliados, que han sido unos parásitos pegados a las costillas del Big Brother, razón por la que deben pagar el muro. Dos) el Senado estadounidense acaba de aprobar al magnate petrolero Rex Tillerson como Secretario de Estado (Canciller) el homólogo de Delcy, pues. Ya sabemos quién es el personaje, no solo antichavista, sino con opiniones muy concretas en contra del gobierno de Maduro mucho antes de ser funcionario. Y además, esta es la tercera, Tillerson ha dicho que el Plan Colombia es uno de los grandes éxitos de Estados Unidos en la región. Ahora díganme si eso no está en conexión directa con las declaraciones del Vicepresidente colombiano sobre Venezuela y los venezolanos.

Voy de nuevo. La nueva ofensiva contra Venezuela, viene desde afuera. Ya se están moviendo las fichas del ajedrez. El imperio no está tomando en cuenta a la oposición, más allá de para que maten a alguien, quemen un autobús o tiren piedras frente al CNE. Comenzarán una política de acoso y de presión bajo argumentos fútiles. Y nuevamente es preciso recordar el comunicado de los rusos que advierte una escalada de violencia.

Si estamos creyendo que viene el paraíso, creo que deben comprar alpargatas porque viene joropo, como dijera el expresidente Luis Herrera Campins, cuando supo que Chávez había ganado la Presidencia de la República. No lo duden.

Caminito de hormigas

Increíble. Aníbal Doze reunió a todos los empleados de la alcaldía (Los Guayos) para decirles que ésta se encontraba quebrada. Y que no había ni para pagar los aumentos salariales… Hablando de alcaldías, hay fuertes críticas contra el burgomaestre de San Joaquín por parte de los propios dirigentes del Psuv en la zona "es un bicho este alcalde. Tiene a la policía para aterrorizar a la gente. Y nadie dice nada", me contó un dirigente de la zona. Yo ni siquiera sé quién es el personaje, pero lo que me cuentan sobre él es para parase los pelos… Pregunta: por qué no se ha dicho nada sobre el conteiner de pernil que dejaron podrir en el puerto de Puerto Cabello. Eso lo sabe todo el mundo, para qué lo ocultan… Sigo sin entender el despelote para sacar el Carnet de la patria. "Yo me paré a las 3 de la mañana para a hacer mi cola, a las 9 nos dijeron que era en Naguanagua, de allí nos mandaron otro lado, y al final no lo sacaron. Hasta que no digan dónde es, no voy pa´esa vaina camarada", me dijo una dirigente de Mañonguito.



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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