Ganar y Perder

Ganar y perder, ambas cosas se convierten en un peligro si no las sabemos manejar, cuando ganamos siempre, nos enfermamos de ego, soberbia y altivez, cuando perdemos siempre, comenzamos a creer que merecemos la derrota, nos desmoralizamos y nos perdemos.

Nos preguntamos como llegamos a este punto, donde vemos amenazada la continuidad de la revolución, nos respondemos quienes estamos al calor del pueblo sintiendo sus dolores, que quizás algunos de nuestros dirigentes ayudaron a nuestro barco a navegar a la deriva, y es que vemos como cada vez más se responsabiliza al pueblo ante nuestras propias ineficiencias, si no somos lo suficientemente efectivos ante la solución de un problema y el adversario lo detecta e intenta aprovechar la oportunidad, en lugar de reconocer la falla y pedirle al pueblo que nos indique la ruta a seguir, les descalificamos y señalamos con soberbia, dueños de la verdad, dueños del poder.

Poder que por cierto les confiere ese pueblo que cuando nos exige mucho, no entiende, y cuando habla de sus necesidades algunos osan llamar "pedigüeños", si nos desafían y nos obligan a rectificar les pueden señalar incluso de traidores y demás nombres feos y descalificativos.

La gente añora de Chávez no solo su gran capacidad para entender al pueblo, entre muchas otras cosas, sino además extraña la humildad de un comandante que emergió del pueblo y no lo abandono jamás, extrañamos también su humanidad y espíritu incansable de soñar una patria nueva y más justa para quienes menos poseían.

Ante esta realidad podemos señalar que quienes quieren obligarnos a perder son quienes soberbiamente siguen sin asumir su papel, su obligación y compromiso ante el pueblo, la revolución no la traiciona quien siendo pueblo ante una necesidad debe recibir dádivas de su enemigo, la revolución la traiciona quien no fue a dar la cara para explicarle al pueblo que se está trabajando para ellos, quien los ignora, les señala y nunca les da respuesta, esos son realmente quienes están traicionando la revolución.

Ese debe ser nuestro punto de partida ante cada reflexión, pensar primero en lo que como revolucionarios dejamos de hacer, hacemos mal o desconocemos, para luego encontrarnos con el pueblo, no enfrentarnos sino a encontrarnos, y en ese encuentro descubrir la ruta de la victoria, después de todo una revolución se caracteriza por acompañar las luchas de los pueblos, en esas luchas veamos reflejada las herramientas necesarias para avanzar y vencer.



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Eubel López

Artista plástico, Social Media Manager, investigadora.

 liscet@gmail.com      @Liscetx

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