¡Porqué se debe aplaudir a un timonel como Nicolás Maduro!

Los pueblos necesitan que alguien les de esperanza para ver cristalizado sus sueños en el tiempo. Ella es como el oxígeno que mantiene viva a la humanidad en toda su historia

Ser piloto de una nave, de un barco por ejemplo, no es nada fácil, y cuando no se tiene "toda la experiencia" se pudiera hacer cuesta arriba algunas maniobras para el rumbo de dicho barco. Mi abuela materna me decía que cuando un ser o una existencia –por los dos géneros- hace lo que tiene que hacer con pasión y en esa pasión va implícito el amor, entonces decía que… ¡aun siendo el camino borrascoso, se podía llegar a puerto seguro! Y hoy más que nunca, aplaudo a magüela por esa sabiduría ancestral.

Quizá un marinero tenga pasión de aventuro porque ese "aventurero" no sabe algunas veces las tempestades que se le puedan presentar producto de muchos fenómenos ambiciosos cuando se embarca y se enrumba con la bitácora pre-establecida. Cuando un timonel quien navega un barco tan grande como Venezuela y con tantos recursos dentro del barco, es pieza fácil de los piratas que andan navegando en los cinco océanos y en los siete mares de las intensas e inmensas aguas de la Tierra

Nicolás Maduro después de haber navegado las aguas turbulentas de la diplomacia como canciller, adquirió experiencia internacional de cómo guiar las relaciones entre algunas naciones del planeta, entre buenas y malas naciones, respetando siempre sus gobiernos de acuerdo a los tratados, entre buenas y malas intenciones de personajes con diversos propósitos, fines, que se tienen que aprender para navegar en el desconocido e intrincado mundo de los asuntos internos con habilidad pertinente, con arte en el oficio o con la astucia que no enturbie las aguas cristalinas de la diplomacia sin inmiscuirse en la soberanía que tienen los pueblos del mundo a ser respetados. También están incluidas en la navegante diplomacia las relaciones con organismos internacionales, llámese ONU, OEA, BM, FMI, CIADI, SIP, MERCOSUR, Cortes o Tribunales, Organismos o Institucionales, gracias al capitán de esta gigantesca nave, el comandante eterno Hugo Chávez Frías, que con su ejemplo y enseñanza, le ha permitido al timonel Nicolás Maduro, llevar la nave de nuestro extraordinario país, a puerto seguro con paz, hasta hoy en día

Conducir un galeón durante 1296 días desde aquel 14 de abril de 2013 por aguas turbulentas, por aguas que han sido intervenidas por manos malintencionadas, revoltosas como las de Almagro en la OEA, las enredadoras como las de Temer, Macri, Cartes en MERCOSUR, las traviesas como las de Allup en la Asamblea Nacional de Venezuela, belicosas como las de Obama por su decreto e injerencias desde EE.UU., las ruidosas como las de Uribe por la Paz de Colombia que afecta a nuestro país, y las tumultuosas en la ruta de este navío que se van a seguir presentando mientras sigan las manos del timonel Nicolás Maduro piloteando esta encantadora nave llamada Venezuela

Al conducir un velero tan hermoso como Venezuela, se debe esperar también que existan operadores internos en la nave que quieran traicionar las reglas y normas establecidas en su carta de navegación, nuestra constitución. Otros, desviar el rumbo que se planeó en el Plan de la Patria, algunos desmotivarse porque ven tormentas en el horizonte creyendo que vienen hacia ellos una tempestad insuperable que los va a acabar y… ¡que de aquellos que solo esperan que el timonel haga cualquier maniobra sin importarles lo que cuesta o cueste! pero solo quieren llegar a puerto seguro y bajarse para seguir disfrutando sin haber ni siquiera amarrado las cuerdas de alguna vela para que la nave no se desviara o encallara en un fondo movedizo.

Sin embargo… contra vientos tempestuosos en aguas con fondos de arenas movedizas por las guarimbas, contra las inmensas mareas que se generaron con aguas turbulentas y que a la final sirvieron al timonel para apagar el incendio de la MUD que prendieron en el barco de la patria, contra huracanes y tempestades continentales de organismos internacionales ya nombrados, contra ciclones y explosiones económicas planetarias ocasionadas premeditadamente para la caída de los precios del barril de petróleo que desestabilizaron los presupuestos de cualquier nación, ¡no habrá lugar minúsculo, imperceptible, que el timonel que conduce esta nave extraordinaria llamada Venezuela, no sea capaz de conducir y llevarnos a feliz término de esta bitácora que marca la brújula hacia el Sur de la esperanza como zona de justicia y paz en un mundo atormentado por el huracán del capitalismo

Nuestro legado… también es sagrado



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Iván Méndez


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