Cuatro escenarios en la toma de Caracas

Como era lo conveniente, esperé hasta última hora para escribir sobre los posibles desenlaces de la llamada Toma de Caracas (1S). ¿Por qué cuatro y no más o menos? Tal vez porque quien escribe construye escenarios desde sus perspectivas (siempre malas diría Úslar Pietri). Voy a indicar cuatro escenarios que veríamos en desarrollo el día de mañana (u hoy), dependiendo de cuando lea estas líneas.

Primero, triunfa el derecho a protestar cívicamente: los factores de la oposición se concentrarían en los lugares indicados, marcharían sin contratiempos hacia los sitios previamente seleccionados y a las 2pm terminaría el asunto con anuncios de nuevas manifestaciones de calle. El éxito o fracaso de este escenario estaría en la cantidad de ciudadanos que venzan la campaña atemorizadora del gobierno, los obstáculos que los cuerpos de seguridad pongan en el camino, los consabidos mantenimientos viales inventados a última hora y uno que otro accidente vehicular misterioso. Salvar estos obstáculos le daría un empujón político a la MUD en un terreno que le ha sido adverso: movilizaciones populares de protesta. Igualmente le cerraría la boca a más de un representante del gobierno que dice que la mayoría del pueblo está con ellos, lo cual es poco probable por los resultados electorales del 6D y el rechazo de la gestión de Maduro.

Segundo, se impone la violencia y el golpismo: sucede el remake del 11 de abril de 2002 anunciado por el oficialismo. Veremos a miles de ciudadanos incautos marchando, surgirá de improviso una cuota sangrienta (que nadie desea) y se configure un escenario de primavera árabe venezolana. Ya Voluntad Popular lo anunció: se permanecerá en las calles hasta que Maduro y el CNE le pongan fecha al revocatoria antes de enero 2017. Me imagino que tendrán el apoyo de un sector del ejército y una complicidad internacional para justificar el golpe de estado. Ya sucedió en el 2002 y las "democracias respetables" dieron respaldo a una asonada a todas luces ilegal y antidemocrática. El carácter de ese momento es permanecer en las calles mediante un boicot (huelga general) contra el gobierno.

Tercero, se cambian las rutas y se desafía al adversario: este es una opción lógica, aunque no lo veo posible en si misma: chavistas u oposicionistas exaltados se saltan las rutas trazadas y deciden encontrarse para desafiarse. Recordemos que en el año 2002 se planificó el cambio de ruta como parte del movimiento conspirador, al final estaban los francotiradores y los muertos que requerían para legitimar la acción. Un cambio de ruta implicaría desencadenar acciones violentas que sólo tienen sentido si después intervienen factores armados para derrocar a Maduro o para imponer orden mediante la represión. El gobierno ha dicho (sin mostrar pruebas contundentes) que el imperio y Voluntad Popular tienen montadas estas acciones conspirativas y, a diferencia del 2002, ya no son tan ingenuos y están preparados para enfrentarlos.

Cuarto, grupos violentos terminan la fiesta a pedradas: la marcha transcurre pacíficamente, llega a su destino, se oyen los discursos y, al momento en que deberían disolverse, surgen los grupos (violentos y/o infiltrados) que terminan la fiesta a pedradas, con saqueos y quema de vehículos. Sin embargo, el asunto no pasa a mayores, sólo quedan las fotos de la violencia para desprestigiar la protesta.

Como ha visto, estimado lector, se trata en el fondo dos situaciones políticas posibles: el desafío democrático del gobierno de Maduro para negociar una fecha (salida constitucional) del revocatorio durante el 2016. La segunda, una conspiración que utiliza el revocatorio como excusa política para montar un movimiento tipo primavera árabe venezolana.

He leído con atención las declaraciones del chavismo oficialista y de la MUD. Desde el gobierno no se quiere hablar de elecciones, saben que en el porvenir van a perder todas las que vengan (revocatorio y de gobernadores), a menos que el sueño antidemocrático de Jorge Rodríguez se instrumente: ilegalizar a la MUD o por lo menos a sus partidos más importantes. Han aparecido amenazas de ese tipo, incluso desde el CNE. La opción que maneja el gobierno es resistir hasta el año 2018 (¿sin elecciones?) y ver cómo recuperan los espacios electorales perdidos. En lo personal creo que eso no es posible, pero, la vida nos da sorpresas.

En cambio, en la MUD (para variar) no hay coherencia en las acciones. Lilian Tintori y Freddy Guevara han dicho que permanecerán en las calles hasta que tengan la fecha del revocatorio este año. Lo acompañan los seguidores de Ledezma, María Corina Machado y el grupo ofuscado de Miami que pide sangre desde sus piscinas con margaritas en mano. Estos factores no son mayoría, pero tienen mucho empuje político y experiencia para conspirar. Es paradójico que a Voluntad Popular esta estrategia le ha dado excelentes resultados electorales hasta ahora.

Por otra parte, los factores más "democráticos" de la oposición –como siempre-- quieren pasar agachaos en medio de la conspiración, es decir, atacan al gobierno, defienden a Voluntad Popular pero no se comprometen a fondo con ninguna primavera conspirativa. No los veo amanecer y anochecer en las calles en una huelga general hasta sacar a Maduro. Presumo que esperarían que Leopoldo López detenga a sus huestes incendiarias o que el gobierno ilegalice a esta organización y facilite las aspiraciones de más de uno.

Como hemos visto, el panorama es complejo y la situación de mañana es de pronóstico reservado. Me inclino hacia una salida democrática y pacífica de la crisis que vive el país, pero no la veo posible. Estimo posible los escenarios que permitirán medir las fuerzas de gobierno y oposición. Sin embargo, ¿y qué piensan los ciudadanos que padecen la crisis? Es obvio, si deciden actuar a favor de uno de los escenarios tendremos un cambio cualitativo en la situación política, pero tampoco veo a organizaciones que puedan asumir y coordinar estas acciones.

Como conclusión: veremos los músculos de cada quien, no siempre con resultados democráticos y pacíficos. Espero equivocarme por el bien de la democracia, la paz y el país.



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Nelson Suárez

Docente/Investigador Independiente (Literaratura, Ciencia, Tecnología y Sociedad)

 suarez.nelson2@gmail.com

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