¡Ahí viene el estallido!

Esta semana, como desde hace algún tiempo, estuve recordando la historia rusa del "Pedro y el lobo" (en ruso: Петя и волк). Como ustedes saben es una composición sinfónica de Serguéi Prokófiev (Op. 67) escrita en 1936. Esta obra musical es una historia para niños –aunque la oí por primera vez ya adulto, no así mis hijos que la conocieron también en ese momento--, la música y el texto son "adaptaciones geniales".

¿Por qué me acuerdo de esta leyenda? La historia narrada dilucida el misterio. Veamos:

Pedro, un joven campesino ruso, vive con su abuelo, que es leñador, en una casa en un claro del bosque. Un día Pedro sale dejando abierta la puerta del jardín y se hace amigo de un pájaro. Un pato ve la puerta abierta y decide salir a nadar al estanque cercano. El pájaro y el pato empiezan a discutir: «¿qué clase de ave eres tú que no puedes volar?», a lo que el pato replica: «¿Qué clase de ave eres tú que no puedes nadar?». Entonces el gato de Pedro sale sigiloso intentando atrapar a las aves y Pedro les aconseja que se pongan a salvo, el pájaro vuela a un árbol y el pato nada al centro del estanque.

Entonces llega el abuelo y lo regaña por estar en el prado, y le dice que afuera le puede atrapar el lobo del bosque. Pedro responde diciendo que no tiene miedo, que es muy valiente y puede atrapar al lobo. El abuelo lo mete en la casa de la oreja y cierra la puerta. Poco después en efecto aparece un enorme lobo, el gato se pone a salvo en un árbol, pero el lobo atrapa al pato y se lo come. Pedro presencia la escena mirando a través de una ranura de la puerta.

Pedro agarra una cuerda, salta el muro del jardín y se encarama en la rama. Le pide al pájaro que vuele alrededor del lobo para distraerlo, mientras él desde prepara un nudo corredizo, baja la cuerda y consigue enlazar al lobo por la cola. El lobo trata de liberarse, pero Pedro tira con todas sus fuerzas y logra atar la cuerda al árbol. En esto llegan tres cazadores que venían rastreando al lobo y se preparan para dispararle. Pero Pedro les convence para que le ayuden a llevarlo vivo al zoo. Y todos emprenden un desfile triunfal hacia el zoo, celebrando felices el fin del terror. Al final se puede incluso oír al pato en el interior de la barriga del lobo pues se lo había tragado sin morderlo.

Como ya habrán deducido, para mí el lobo es el estallido social que todos en Venezuela esperan como un momento de terror intenso para el país, porque diariamente vivimos el terror en goteo. Muchos políticos, analistas y la ciudadanía se preguntan, ¿cuándo será el asunto? ¿Cuándo el lobo se comerá al pato (al pueblo, sin malas intenciones, sólo transfiero la narración rusa) y lo veremos por una ranura (la televisión) como espectadores despavoridos?

Como toda historia infantil, el final de la historia rusa es feliz: se atrapa al lobo y se oye al pato vivo que espera el rescate del valiente Pedro.

Ahora viene la pregunta interesante: ¿por qué me acuerdo de este cuento en particular? Entramos en el mundo libre de las interpretaciones, sobre todo las de carácter psicológicas.

Esta última quincena –a pesar de las prohibiciones del caso y de las conveniencias comerciales y políticas-- los medios de comunicación han reflejado tangencialmente lo que nota cualquier ciudadano en la calle: la crispación ya convertida en acción social aniquiladora: saqueos y protestas. No se puede disimular, a pesar de que no hay hambruna la gente se agota para comer en el mejor de los casos tres veces al día, aunque se coma un "tente en pie" en las colas eternas, bajo sol y lluvias poco favorecedores. Se respira la tensión, no verlo o admitirlo puede ser una decisión poco feliz para el gobierno nacional.

El recuerdo insistente de "Pedro y el Lobo" expresa un deseo muy profundo, que el estallido social no venga y tengamos un final feliz. Estoy consciente de la imposibilidad de mis sueños, pero no me atrevo a renunciar a esperar lo mejor en medio de la peor crisis económica del país desde el siglo XIX.

Suenan los instrumentos que dan colorido al drama diario del venezolano, pero, ¿cuándo oiremos los timbales y el bombo (los cazadores) que vienen por el lobo? Y, otra imagen recurrente: Chávez diciendo "sólo el pueblo salvará al pueblo". Por ello creo firmemente que el revocatorio vendrá con timbales y bombo. No deseo que el lobo gané, estoy con el desfile final de Pedro y sus amigos. Veremos.



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Nelson Suárez

Docente/Investigador Independiente (Literaratura, Ciencia, Tecnología y Sociedad)

 suarez.nelson2@gmail.com

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