¿Quiénes nos están empujando a los brazos del neoliberalismo del Siglo XXI?

En el mes de octubre del 2015, si mal no recuerdo, Chomsky estuvo en Colombia y dio una "miradita" al predecible (ya estaba claro, según mi opinión) descalabro de los gobiernos "postneoliberales" en América Latina. Recordemos algunas de frases contundentes:

…creo que un montón de grandes oportunidades, en gran medida, se han desperdiciado en formas muy desagradables. En Brasil, el país más importante de América Latina, cuando el PT llegó al poder tenía verdaderas oportunidades de conseguir logros –un gran apoyo popular, buenos programas, un liderazgo impresionante–, y algunas de las políticas fueron exitosas, pero la magnitud de la corrupción era tan grande que el partido se desacreditó a sí mismo y ha, esencialmente, sacrificado esas oportunidades. Espero que puedan resucitar algo de él, pero no está muy claro qué. Y algo similar sucedió en Venezuela, donde hubo propuestas significativas, esfuerzos, iniciativas, pero en un sistema que estaba un poco desbalanceado desde el principio no se puede. Hubo varios cambios instituidos desde arriba, bastante poco relacionados con la iniciativa popular, con algo de participación, pero no: venían desde arriba principalmente. Es poco probable que eso funcione. Hubo muchos fracasos en el camino después, pero en este momento, de nuevo, la tremenda corrupción y la incompetencia del país nunca lograron liberarse de la dependencia casi total de una exportación única, el petróleo…

Recordé la entrevista del lingüista norteamericano en el momento en que leí un texto reciente de Serrano Mancilla en donde se pregunta cómo escaparíamos, ahora en el siglo XXI, de las nuevas versiones del neoliberalismo regional que avanza lenta e inexorablemente. No es fácil responder a esa pregunta si antes no planteamos otra más importante, ¿Cómo llegamos a ser presa fácil del neoliberalismo nuevamente?

La idea central es averiguar que hizo la izquierda postneoliberal para conducirnos a este callejón actual. Este estira y encoje sobre el fracaso político se evidencia en los siguientes argumentos polémicos: a) no se superó el rentismo de los commodities que amarró las gestiones gubernamentales a los precios de estos bienes, que en el caso del petróleo venezolano es de elevada variabilidad, (b) el estado burgués administrado impuso su cultura depredadora a los nuevos actores políticos, como dicen algunos analistas, los partidos emergentes fueron colonizados por el poder conquistado electoralmente, (c) una vieja costumbre latinoamericana se trasladó a las nuevas gestiones: la corrupción y (d) surgió una nueva casta burocrática de la izquierda gubernamental –en alianza con sectores de la vieja oligarquía-- lo que condujo a un progresivo abandono de su razón de ser en política: los sectores populares excluidos.

Desde la otra acera, la vieja oligarquía regional evidenció su capacidad para acomodarse a los nuevos tiempos, ya no repiten el discurso neoliberal de las décadas negras del siglo pasado. Serrano Mancilla lo expresa cabalmente:

Pero, esta vez, se presenta en versión siglo XXI, aprendiendo del pasado. Ya se acabó la era de ofertar todo como un paquetazo de ajuste social. La ayuda financiera es presentada sin aparente contrapartida, sin grandes virajes. Las políticas económicas salvadoras en materia cambiaria, precios, tributarias y monetarias tampoco asoman con descaro neoliberal. Se esconden en forma de grandes acuerdos, de alianzas con amistades (peligrosas). Estamos en otro momento histórico. Todo se hace más amigable.

Visto el asunto de esta manera, podemos ya establecer una primera explicación: nos empujan a esa senda tenebrosa la propia izquierda postneoliberal, su evidente fracaso –de manera más indiscutible y estruendosa en Venezuela—, estos partidos gobernantes son los responsables de que ahora nuevamente electores defraudados voten por la tabla de salvación que ofrece el neoliberalismo. Para mí el asunto está muy claro.

El problema surge cuando aquellos que no vamos a caer nuevamente en los brazos del neoliberalismo intentamos indagar las causas de esta situación, en seguida vienen las acusaciones de "traidores", "izquierda trasnochada", "socialistas de cafetín" y pare usted de presentar descalificaciones. Me pregunto: ¿y entonces cómo vamos a evitar cometer los mismos errores si se niega la posibilidad de discutirlos? También tengo claro otro aspecto: con la burocracia gubernamental fracasada no hay revisión posible. Esperaremos a que el péndulo inicie de nuevo su movimiento.



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Nelson Suárez

Docente/Investigador Independiente (Literaratura, Ciencia, Tecnología y Sociedad)

 suarez.nelson2@gmail.com

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