Cómo acabar con las largas colas

Estamos en tiempos difíciles y vienen momentos peores en Venezuela. Unos ya empezaron a abandonar la revolución y otros siguen tocando en la orquesta, pasivamente, esperando a que el gobierno se hunda. Ambas tendencias estorban en estos momentos en los que hay una guerra económica que están ganando las fuerzas del poder económico restaurador de la IV República.

La expresión palmaria de la guerra económica en todas sus formas y tácticas, de manera sostenida y cada día más agudizada, tiene su expresión y evidencia en las largas colas que ha venido haciendo gente del pueblo, la mayoría nacional, más los bachaqueros, quienes se tienen que calar sol, agua y extorsión de todo tipo, para comprar lo que sea o lo que haya, adquiriendo los alimentos regulados de a uno por día y los no regulados, a precios especulativos.

Esta táctica obliga a una familia más o menos decente a que cada uno de sus miembros, según su número de cédula, esté obligado a hacer un promedio de dos días de colas, exactamente, por semana, además de caer en manos de cualquier bachaquero y de los comerciantes usureros, que hoy son la mayoría, simple y llanamente, porque el comerciante ha aprendido a robar impunemente, a cuenta de que posee una patente de comercio y servicio, característica que saben utilizar en los laboratorios de guerra sucia política que ha planificado, no sólo "La Salida" de Nicolás Maduro, sino, fundamentalmente, el fracaso de la revolución bolivariana, socialista y chavista y, porque, institucionalmente, la SUNDDE está inundada de funcionarios inescrupulosos, corruptos y oposicionistas militantes, que hacen la labor de sapa contra el gobierno y ponen todo su esfuerzo para que caiga Nicolás Maduro, hecho repugnante, preocupante y grave, cuya evidencia es tal, que hasta las piedras lo saben y no se corrige esta aberración, que mantiene irritado al Pueblo, incluso, a los chavistas militantes, que hasta por señales de humo reclaman y no pasa nada en favor de pueblo, mientras que el sector empresarial, tratado con guantes de seda, ha satisfecho su petición de que en la regulación de precios, sus beneficios hayan mejorado con el consuelo bobo de tasarnos a los consumidores y usuarios, con aquello de que los nuevos precios son inferiores a los de los bachaqueros. Más allá de lo justo en la sinceración de precios, no hay justicia para el salario del trabajador al que le siguen esquilmando sus tres lochas y dicha medida no acabará con el bachaqueo, ni la especulación en comercios y servicios, que todos vemos y padecemos, menos el personal de la SUNDDE, más allá de unos cuantos reallity shows televisados.

Hoy, la mayoría nacional, el Pueblo de a pie, es, en su mayoría, desideologizado y clientelar electoralmente, porque eso fue lo que aprendió como mecanismo de defensa y control social hacia los gobernantes, vicio abyecto aprendido en la IV República, que se ha reeditado en la V República, porque es una contraprestación que deja réditos económicos, en la microfísica del poder y no ha sido corregido con la única arma posible y necesaria, la educación, sobre todo, la universitaria, la que es reproductora de ideología servil, consumista y clientelar, como cultura y esencia en favor del Estado burgués.

Gracias a esa ignorancia aprendida, el Pueblo le endilga toda la culpa de las colas y del desabastecimiento programado, a Nicolás Maduro y al chavismo. Estoy seguro que todo esto debe saberlo el Presidente Nicolás Maduro, al igual que debe estar muy claro en que si se agudiza esta crisis expresada en las colas, con desabastecimiento programado e hiperinflación, la mayoría nacional se volteará, se rebelará violentamente y esto será aprovechado por una cofradía militar adeca que ha invernado, bajo las directrices de Henry Ramos Allup, el gobierno estadounidense, Fedecámaras-Venamcham y la Conferencia Episcopal Venezolana (la que con esto ocultará ciertos problemas y escándalos de pedofilia de algunos prelados), para derrocar a Nicolás Maduro y liquidar al chavismo, poniendo en el gobierno y poniéndose al servicio de sus verdugos, los que idearon, lideraron y causaron esta guerra económica que los ha hecho híperpluscuammillonarios.

Entonces, tenemos que la primera y gran evidencia acerca de quiénes son los culpables de esta guerra económica, está en esa fortuna labrada. No hay un solo empresario, dueño de empresa, dueño de cadena comercial, comerciante y prestador de servicio, que esté arruinado o pobre. Todo lo contrario. Hoy, se han hecho de grandes fortunas, bien guardadas en paraísos de la corrupción, entre los que destaca, nada más y nada menos que EEUU. Toda la cúpula de Fedecámaras-Venamcham y sus afiliados, están milmillonarios, gracias a la corrupción generalizada y la vulgar guerra económica, con dinero robado al Estado y puesto en recirculación especulativa con la plataforma del Dólar Today.

Con toda la madeja de hechos y la encrucijada en la que estamos a punto de perder esta revolución y todos sus logros, nosotros los de a pie requerimos que el Presidente Nicolás Maduro, confíe en el Pueblo, a partir de las acciones que se expresen de manera urgente, corrigiendo errores comprobados y evidentes, además de ejecutar acciones inmediatas, mientras alcanzamos un punto de equilibrio con el restablecimiento de la economía global, habida cuenta de que el precio del barril de petróleo apunta a un equilibrio y estabilización gradual, a medida que transcurra el segundo semestre de este año, gracias a que el gobierno estadounidense está imposibilitado de seguir vendiendo petróleo robado a precio por debajo del costo de producción, junto con el ISIS y Turquía, lo que tiene apurado a Barack Husseín Obama en ejecutar la incursión asesina contra Venezuela, en los próximos días.

Por tales razones, Nicolás Maduro no puede tener ningún tipo de consideración, ni conciliación, ni acuerdo con quienes están decididos a derrocarlo, porque ellos no van a tener piedad alguna con él, ni con nosotros, los pendejos chavistas de la base, los del Pueblo, los que estamos desde hace rato llevando leña de esa oposición fascista y corrupta.

En este sentido, aún podemos salvar la revolución y evitarnos un baño de sangre, no evitando la confrontación necesaria, a cuenta de una falsa paz, sino removiendo las bases de esta guerra económica, hasta liquidar y desaparecer las colas miserables y haciendo que los anaqueles se surtan, en un lapso perentorio, que no aguanta más de tres meses, como una exageración optimista, aunque lo controlable solo puede llegar a un mes máximo, a menos que se tomen las medidas urgentes que el Decreto de Estado de Excepción faculta al primer mandatario nacional.

Entre estas medidas urgentes, propongo al Presidente Nicolás Maduro, en lo inmediato:

1. Remueva de ipsofacto a todos los funcionarios con cargos medios y jefaturas de la SUNDDE, incluyendo a su presidente, dada su incapacidad en el cargo;

2. Declare, además de la emergencia contra guerra económica, un conjunto de medidas restrictivas generales de amparo al consumidor, usuario y al salario integral de los trabajadores, que vayan directamente, contra la especulación, usura, desabastecimiento programado, ralentización de la distribución, simplificación de la producción, desabastecimiento programado, paralización de plantas y de la producción, trasiego y el trabando;

3. Ordene activar a todos los funcionarios del Estado contra la guerra económica y habilítenlos, junto con los estudiantes universitarios a los que les corresponde cumplir el "Servicio Comunitario", gobernaciones, alcaldías e institutos autónomos, como Fiscales Ad Hoc contra la especulación, bachaqueo, desabastecimiento programado, simplificación de la producción, escasez deliberada, trasiego y contrabando, etc., con miras a liquidar las colas y llenar los anaqueles de los productos alimentarios, de higiene y limpieza e insumos necesarios para la producción;

4. Obligue a que los funcionarios, desde los ministros y viceministros, hasta los directores y coordinadores, vayan al Pueblo y no que el Pueblo vaya a ellos, subordinando los actos, por las tareas y deberes cotidianos de acuerdo con cada ministerio, en donde, por ejemplo, los altos funcionarios del MPPEUCT vayan a cada universidad que controla la derecha fascista y golpista, conocida como AVERU, para que atienda sus demandas y necesidades, además de rescatar toda la confianza perdida e inexistente, entre el ciudadano y el ministerio, y así, cada ministerio y fundación del Estado, vayan sobre todo, a los espacios más hostiles, no a hacer carantoñas al golpismo opositor, sino a atacar la guerra económica y a resolver los problemas con prontitud;

5. Prohíba a todos los ministros y funcionarios subalternos evitar la confrontación necesaria y conciliar con la derecha fascista y golpista, con la excusa de una falsa paz, haciendo que se agiten los espacios, que permitan la transformación económica, política y social;

6. Ordene confiscar las propiedades y comercios o empresas de quienes estén comprometidos en el robo, usura y guerra económica y entréguelas a los Consejos de los Trabajadores, para su control directo y producción;

7. Además de cárcel, cancelen patentes y licencias de comercios y servicios, a quienes estén incursos en delitos económicos contra el Pueblo y el Estado;

8. Atienda y lidere directamente esta guerra económica, no avise a ningún funcionario sobre sus visitas a las instituciones del Estado, vaya a cada región y antes que actos acartonados y formales, pida rendición de cuentas y chequee avances formales y continuos en cada región y en donde algún gobernador o alcalde no ataque la guerra económica diariamente, asígnele un presidente de Corporación de Desarrollo y Protección Económica del Pueblo;

9. Haga, junto con su equipo de trabajo, que se sienta la ofensiva del gobierno y el Pueblo en esta guerra económica, de manera masiva y no reactiva, dándole celeridad y efectividad a los CLAP, con la inmediatez del caso.

Podemos ganar y rescatar la voluntad del Pueblo en favor de la revolución, en un lapso perentorio, es decir, en un lapso de 30 a 60 días, porque debemos entender que el tiempo conspira contra la estabilidad política y el golpismo internacional y nacional, articulado como está, no está perdiendo tiempo, ni con remilgos, para atacar al Pueblo y derrocar al Presidente cuanto antes.

En cuanto a nosotros, el Pueblo, nos corresponde enfrentar abiertamente la guerra económica, denunciar y sabotear todo tipo de contrabando, sobreprecio, acaparamiento, desabastecimiento programado, ralentización y simplificación de la producción, con todas mas armas posibles y entendiendo que jamás podremos cohabitar con los ladrones y quienes están hambreando al Pueblo.

Ya no hay mucho margen de error, no de laxitud. No podemos quedarnos como los violinistas del Titanic, esperando a que se hunda esta revolución. Pasemos a la ofensiva: Gobierno-FANB-Pueblo.

Prof. Luis Pino



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Luis Alexander Pino Araque


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