Economía y deseos

Durante el inicio del presente año hemos visto como la plétora de expertos clásicos, los neoclásicos y neoliberales aglomerados en la mal llamada "alternativa democrática" solo se han dedicado hacer lo que yo denomino la "economía mediática", caracterizada por una verborrea vomitiva que no apunta a soluciones reales, sino que pretende proveer argumentación política para derrocar la institucionalidad legal del país. Diariamente vemos a estos rimbombantes expertos hablar sobre sus "sesudas soluciones" para salir de lo que ellos denominan crisis económica, pero que en la realidad hay suficientes elementos de convicción para ser considerada una "guerra económica". El ataque a nuestro máximo símbolo monetario, el desabastecimiento inducido, el acaparamiento y la especulación, así como el contrabando de extracción son operaciones que no son aleatorias ni casuales, son diseñadas y puestas en prácticas con criterios de precisión y oportunidad.

Pero en lo que todos estos expertos coinciden es hacer énfasis en la dolarización de la economía, la liberación de precios y tasas de interés, entregar al país plácidamente a los brazos del libre mercado. La Revolución Bolivariana apuesta por un modelo diametralmente opuesto. Donde la defensa económica de los que menos tienen se opone al afán de lucro de los explotadores históricos del pueblo venezolano. Siguiendo las líneas de pensamiento mas vanguardistas como la del último premio nobel en economía, Angus Deaton, nuestras políticas giran en torno al individuo como baluarte del sistema económico. Ninguna política antiinflacionaria tiene resultado sino se toma en cuenta al individuo y sus patrones de consumo. Las sociedades no responden automáticamente a las políticas de shock que indudablemente tienen una impacto negativo y a la larga no resuelven los problemas de fondo sino que abonan el terreno a al imperialismo financiero.

Para este economista, quien se define como keynesianista y es respetado por todos los espectros y tendencias en la materia Las decisiones de consumo individuales, como qué comprar o cuánto ahorrar, tienen su reflejo en el conjunto de la economía y que la comprensión de estas dinámicas es clave para trazar leyes que eleven el bienestar y combatan la pobreza. Los programas revolucionarios de venta de alimentos a bajos costos, los de línea blanca, hasta los tecnológicos, venta de computadoras, tablet y equipos de telecomunicaciones con tecnologías de punta, apuntan al individuo a mejorar sus condiciones de vida y por ende a mejorar la economía. No apuntan a enriquecer a determinada industria ni a posicionar determinada marca en la cosmovisión de la economía de consumo. Y por supuesto sus precios están muy por debajo de lo que la burguesía parasitaria e importadora tiene establecidos para apropiarse del excedente dela población menos favorecida en términos de riqueza. Claro este actuar de la burguesía tiene un sentido económico, el descrito líneas arriba y un trasfondo social mucho más perverso, mantener en el ostracismo y marginar a quienes no tienen capacidad para acceder a sus productos, un pervertido método de control social eliminando las esperanzas e incentivando un consumo irracional.

Para el Nobel en economía "el análisis de los datos individuales" de ingresos y consumo es "clave" para explicar los patrones que luego se perciben en los datos macroeconómicos. Mientras, la "creme" económica criolla navega en sentido contrario. La máxima preocupación de nuestros "doctos" es la aplicación de recetarios neoliberales importados de los grandes organismos financieros multinacionales como el BM o el FMI. Creo y lo digo con toda la responsabilidad del caso, sus consejos no son del todo reales, obedecen a una extraña enfermedad de "ego resentido", porque durante 17 años no hicieron falta en lo absoluto y la revolución sorteo holgadamente las dificultades impuestas, hasta que hallaron la criminal y apátrida manera de dañar la economía nacional. Deaton va mas allá en su crítica a este proceder "Todos quisiéramos ser felices, pero una gran parte del mundo está hoy preocupada porque los programas de austeridad que muchos países padecen nos harán infelices, quizá durante bastantes años. Estas políticas, reducen ingresos, recortan beneficios y destruyen empleos". Se hace necesario tener claridad conceptual acerca de cómo derrotaremos este zarpazo criminal, más allá del simple deseo personal o de las practicas o predicas de conclaves de expertos desfasados.



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Hugbel Roa

Ministro para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología

 @hugbelpsuv

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