Ya están los surcos, ahora cultivemos las semillas

Este artículo tiene como objetivo "Abordar los procesos de la cultura, la educación y la comunicación desde la complejidad de las interrelaciones e interacciones del sistema y mundo de la vida como motores que construyen la utopía y las realidades". Utopía y realidades que suscritas dentro del sentipensar del Sur con sus diversas cosmogonías originarias e identitarias dan cohesión al sentido libertario, solidario, pacifico, impulsivo y en conexión con la Madre Tierra que nos caracteriza como pueblo/nación para objetivarse en los cinco objetivos históricos del Plan de la Patria, legado del líder del proceso revolucionario bolivariano Hugo Chávez Frías en su afán de expandir la energía y potencia vital de los pueblos del mundo. Hoy estos objetivos históricos que como surcos abiertos, se constituyen en senderos por transitar y donde los ciclos y procesos de la cultura, educación y comunicación inmersos en la complejidad real, imaginaria y simbólica por lo que es necesario una mirada compleja, tal como asumir de principio que son procesos vinculantes, deliberativos y abarcantes y que bien focalizadas pueden dar resultados concretos a corto, mediano y largo plazo.

 

No basta tener una noción propia de cada una de estos espacios si no en función y relación con las otros. No basta conocer en profundidad uno de estos procesos si no reconoce que las otras afectan o inciden para su desarrollo potencial. No basta ocuparse de varios procesos si le resta importancia a la intención de sentidos, orientaciones y direcciones de cada uno para que fluyan hacia fines y propósitos reales, simbólicos e imaginarios.

¿Por qué es esencial estudiar esta triada? Primero para comprender como se nutren unas a otras, aún cuando mantienen autonomías propias. Segundo para conocer sus potencialidades y saber encauzarlas debidamente. Tercero para entender cómo se comunican y fluyen a objeto de incidir en cambios y transformaciones respetando sus complejidades. Cuarto para fortalecer su unidad en la diversidad y consolidar objetivos comunes y no comunes que den cuenta a intenciones precisas y focalizadas a campos de la vida social, política, económica, productivas, entre otros. Quinto para tener conciencia del aporte de cada individuo/organización/nación/redes en el marco del mundo/territorialidades y su potencial de impacto. Sexto para hacer confluir identidades culturales y regionales, con sus propias riquezas espirituales y materiales, así como con sus cosmogonías en el marco de una geopolítica del conocimiento. Y séptimo para identificar la articulación o no del discurso de cada una de ellas para un alcance en el tiempo y espacio histórico.

1. Comprensión de la teoría para un devenir utópico

Atendiendo a la complejidad de los conceptos sobre la cultura, la educación y la comunicación, pues como sabemos existen muchos autores que han trabajado estos temas y que responde a epistemes diversas que muchas veces restringen la noción de las mismas a continuación encontraran una síntesis tratando de integrarlos y reconocer su valor histórico.

Para el de cultura he tomado los conceptos de Geerth (1973), Leach (1970), Stocking (1963), Goudenough (1968), Kroeber y Kluckhohn (1952), Lévi-Strauss (1958) Leslie A. White (1959), Linton (1940), Radcliffe-Brown (1943), Kluckhohn (1943), Herskovits (1948), Tyler (1871), Kroeber (1917), Boas (1930), Malinowski (1931) quienes reflejan diversos campos del conocimiento y que responde a diversas dimensiones como la espacial cognitiva, simbólica y psicoanalítica, histórica y antropológica y social y comunitaria:

Podemos afirmar que en su dimensión espacial cognitiva, la cultura es una fenómeno caracterizado por la complejidad que entrama conocimiento y saberes basados en experiencias y creencias; que integra y homogeneiza y la hace totalizante por lo que no es perceptible para quien está inmerso en ella sino desde el otro o bajo la auto-observación propia del científico social que le permita relacionarla e interpretarlas. La cultura como la manifestación de lo real, simbólico e imaginario de un grupo o colectivo.

En su dimensión simbólica y psicoanalítica, la cultura es el cultivo de valores con significado y significantes para un grupo humano desde sus realidades reales y sentidas. Es el conjunto de conocimientos, sentimientos, representaciones, imaginarios, valores, costumbres, tradiciones, actitudes, comportamientos de grupos de humanos con relación a la historia y lo geopolítico.

En su dimensión histórica y antropológica la cultura como la producción propia del ser humano en un momento dado de la historia, en la que construye modelo de valores y comportamientos históricos, bajo la existencia y conducción de guías y líderes que muestran una forma de un quehacer y que corresponde a sus contextos. Por lo que se constituyen en estructuras cognitivas y psicológicas que se expresan en formas y estilos de vida. Es el resultado de las interrelaciones e interacciones humanas en el medio donde aprende, enseña y viven.

Y en su dimensión social y comunitaria, la cultura remite a la herencia social de su adaptación/adecuación a la realidad. Es la suma de los recursos y bienes acumulados, materiales y espirituales que se hereda pero que permite su transformación, aumento y transmisión. Todo esto mediado por los símbolos y la lengua y por tanto por la comunicación oral, escrita, gestual, entre otros, y se da gracias a procesos de socialización y concienciación deliberativos o no.

Luego de esta categorización incluyo el concepto de la Unesco (1996), quien define la cultura como "el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social. Ella engloba, aparte de las artes y de las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias." La cultura, desde esta perspectiva, es vista como el conjunto total de los actos humanos, en ellas se sintetizan los aspectos materiales, espirituales y sociales, expresados en toda la actividad humana a través de la práctica económica, artística, científica, jurídica, religiosa, comunicativa y social en general, y transmitida por los diferentes agentes socializadores. (Jeanne Ivanova Duarte Mora, 2010)

Luego de precisar este concepto vayamos al de educación: Educación para el amor, educación para cambiar el mundo, educación para la evolución personal y social son tres planteamientos que vienen haciendo el psiquiatra chileno Claudio Naranjo frente a los retos y desafíos de una educación patriarcal que no responde al ser humano conforme a las posibilidades que tiene y que precisa en estos momentos la historia humana. Ya Pitágoras consideraba la educación como el "templar el alma para las dificultades de la vida". De igual modo Platón asume que esta permite al hombre tomar conciencia de la existencia de otra realidad, y más plena, al que está llamado, de la que procede y hacia la que dirige. Aristóteles considera que este proceso se da solo mediante la relación del individuo con otras personas para llegar a su humanización y si esta relación es cualificada puede llegar a ser humano en el amplio sentido de la palabra. En este mismo orden de ideas Kant considera que la educación es "un arte cuya pretensión central es la búsqueda de la perfección humana."

Luego encontramos a otros autores quienes nos introducen en el campo de la pedagogía. Para Erich Fromm, "La educación consiste en ayudar al niño a llevar a la realidad lo mejor de él." En cambio para Piaget: "Es forjar individuos, capaces de una autonomía intelectual y moral y que respeten esa autonomía del prójimo, en virtud precisamente de la regla de la reciprocidad."

Vista desde procesos instructivos, institucionales y sociales desde edades tempranas considera Willmann que "La educación es el influjo previsor, directriz y formativo de los hombres maduros sobre el desarrollo de la juventud, con miras a hacerla participar de los bienes que sirven de fundamento a la sociedad." En esa perspectiva para Coppermann: "La educación es una acción producida según las exigencias de la sociedad, inspiradora y modelo, con el propósito de formar a individuos de acuerdo con su ideal del hombre en sí." De acuerdo a Durkheim: "La educación como la acción ejercida por los adultos sobre los jóvenes"

Tomar una postura amplia de la educación es asumirla como un proceso continuo, con un resultado o producto de una acción que si bien es consciente o inconsciente se prevé sus consecuencias y que relaciona de manera prevista o imprevista a dos o más seres humanos y los pone en situación de intercambio de información y de influencias recíprocas y orientado al perfeccionamiento de lo humano, es la base de todo fundamento de cambio integral y transformación histórica. (María García Amulburu, Filosofía de la educación).

Luego de revisados los anteriores procesos desde sus conceptos ahora estudiaremos la de la comunicación. Etimológicamente provienen de la raíz mu/nus o moenus que incluyo el sentido de pertenencia y de alteridad "mío y nuestro" por lo que hace referencia a la trasmisión de una cualidad, una energía, un movimiento; poner en común algo que comparte con otro, es hacer partícipe a otro de una cualidad que antes era privada y la hace pública.

Desde la perspectiva psicológica trabajada por B. Lomonosov, P. Riviere, Z. Zorín y F. Rey nos plantean de modo sucinto que la comunicación es todo proceso de interacción social donde las personas actúan como sujetos por medio de símbolos y sistemas de mensajes que surge como producto de su propia actividad y puede ser verbal, o no verbal, interindividual o intergrupal; los seres humanos en el proceso de comunicación expresan sus necesidades, aspiraciones, criterios, emociones e incluye la conducta de un ser humano que actúa como estímulo de la conducta de otro ser humano.

La comunicación como proceso esencialmente humano es asumida por la sociedad como algo "tan natural" como beber agua, comer alimentos o respirar el aire que necesitamos, a modo de mantenernos como seres vivientes. Tal naturalización conlleva a no darle el valor justo y el significado de ésta, así como a no comprender sus implicaciones en las interrelaciones e interacciones como ser individual y social. La comunicación como proceso permite la socialización del individuo en la vida familiar, escolar, laboral, en otras palabras, en su cotidianidad.

Damos por hecho que nos comunicamos y que dialogamos sin entrar en profundidades, no obstante, el arte y la técnica que exige la comunicación y el diálogo la limitamos muchas veces a la competencia de expertos, quienes con su saber y su conocimiento están años luz de las multitudes. A esta creencia se suma la existencia de tecnología de punta en lo relativo a la comunicación e información que nos da la sensación que nos comunicamos o estamos informados.

La comunicación es parte intrínseca y extrínseca de la acción humana en relación consigo mismo, los demás y el entorno. Esto hace que siempre está presente y posea unas características muy singulares al propósito que persigue. La comunicación como eje transversal de la actividad humana comporta un modo de ser y quehacer, donde el binomio amor /verdad se harán presentes para constituirse pilares de construcción humana.

No se trata de presentar la comunicación como una panacea, de pretender de la comunicación el todo. Aquí se trata de ponderar su importancia en la vida humana, las consecuencias nefastas que acarrea cuando está ausente o no se realiza conforme a los niveles y exigencias necesarias o la reducción de los resultados cuando no se respeta el proceso que la caracteriza.

Si beber agua, comer o respirar exige de acciones conscientes ya sea individual o colectiva, como hacer represas, producir alimentos o prevenir la contaminación atmosférica, no menos la comunicación, debe ser dejada al propio entender. No basta saber un lenguaje, conocer su escritura, hablar con las personas para demostrarnos o demostrar que estamos preparados para comunicarnos. La comunicación es un proceso continuo que requiere ser evaluado para identificar posibilidades y límites en el uso cotidiano de la vida.

El hombre y la mujer como seres esencialmente comunicadores y dialógicos desarrollan esta práctica en la medida que se relacionan e interactúa con el otro o la otra, incluso consigo mismo. La esencia de esta capacidad puede ser observada en su misma corporeidad, capacidad para observar, escuchar y hablar, capacidad para abrazar y caminar, capacidad de hacer, actuar y realizar, entre otras. Capacidades que pueden quedarse en la apariencia pues damos por hecho su uso consciente. Aunque la realidad desdice mucho pues cuantos problemas y obstáculos hallamos en la comunicación consigo mismo y con los demás.

Desde que nace el ser humano, sus capacidades comunicacionales y dialógicas se ven afectadas positiva o negativamente por el manejo de ésta en su entorno inmediato. Mitos y condicionamientos históricos y culturales restringe las posibilidades de su acción comunicativa y esto obstaculiza al hombre y la mujer en sus semejanzas y diferencias recrearse, liberarse y trascender con el otro sus propias historias.

Es necesario reconocer de antemano la función de la comunicación en la vida humana, ella no es un fin en sí mismo, sino un medio para lograr aspectos de la existencia. Esta aclaratoria vienen dada por la práctica cotidiana donde el énfasis tecnológico del medio comunicacional e informativo ha ocupado un papel primordial y se ha dejado de lado propiamente el proceso humano en el que está inmerso. Proceso humano que si bien busca resultados, se construye desde las necesidades, intereses y expectativas del hombre y la mujer desarrolladas en su realidad histórica y cultural de valores y prácticas sociales.

En nuestro mundo actual la búsqueda de resultados inmediatos y a mediano plazo pone en riesgo este proceso por lo que es amenazada su continuidad y alterados los mecanismos y espacios de acción comunicativa y dialogal.

Vale preguntarse ¿cómo se comunica la gente? en el ámbito familiar, escolar, laboral, etc. Y se observa que la práctica comunicacional asume formas patriarcales donde la verticalidad, la prisa, la imposición, la dominación, la unidireccionalidad hace que la "comunicación dada" no sea comunicación.

Luego de toda esta disertación me pregunto ahora ¿qué es la comunicación? es el proceso mediante el cual dos o más personas se interrelacionan e interactúan para su enriquecimiento y mejoramiento mutuo en miras a un propósito común, asumiendo sus semejanzas y sus diferencias, las cuales son necesarias para el desarrollo creativo y transformar. Para su logro y consolidación es imprescindible superar la barrera histórica en lo cultural, social, política y económica, así como los condicionamientos y mitos subyacentes en sus entornos.

Este concepto de comunicación abordado desde una mirada matrística no patriarcal asume la realidad humana como algo inacabado, en la dinámica dialógica situacional y proyectiva, lo que le permite a la mujer y al hombre encontrarse, aprender juntos y construir realidades.

Bajo estos parámetros existenciales la comunicación se lleva a cabo en un proceso donde intervienen la información como base del proceso, el encuentro real de los sujetos de la acción comunicativa en un espacio social y tiempo histórico determinado, el diálogo e intercambio de palabras, gestos y actos, el conocimiento como producto del sentipensar para la producción de un cómo, la sinergia que cohesiona para un actuar armónico, el compromiso consciente y responsable de los sujetos históricos y la construcción a partir de las palabras y acciones concretas.

Para entender el valor de cada uno haré algunas reflexiones respecto a los aspectos señalados en el cuadro anterior.

Se comprende la información como la materia prima fundamental para la toma de decisiones y está constituida por mensajes sobre un determinado hecho o fenómeno de la realidad. La mente humana tiene la necesidad de alimentarse de datos que ingresan a su sistema mediante los sentidos de la vista, oído, tacto, gusto y olfato, la cual es procesada por el cerebro triuno (cerebro básico, cerebro límbico y cerebro neocortez que se divide en hemisferio derecho e izquierdo) para convertirla en información e insumo para la elección y formación de criterios que van a determinar e incidir en respuestas y acciones cotidianas.

Observar, escuchar, tocar, sentir, gustar, oler, percibir son acciones básicas que deben ser aprendidas con conciencia para garantizar su buen uso y adecuado desarrollo. Además de desarrollar la curiosidad, el interés por el ¿qué? y ¿por qué? de las cosas, la persona debe ir en la búsqueda de la verdad. En esta primera etapa son muchos los obstáculos que se presentan que no permiten obtener la información pues los prejuicios, la desconfianza, la ambigüedad, el ruido, la inconstancia, la incredulidad, el cansancio, la apatía, entre otros puede cegarnos o constituirse filtros e impedirnos para acercarnos a la realidad objetiva y subjetiva.

Con la información los seres humanos disponen de datos básicos acerca del entorno donde vive o habita otros, tiene una aproximación sobre el contexto histórico, geográfico y situacional de sí mismo y de los otros que le permiten un acercamiento inicial.

La curiosidad en este nivel y la búsqueda de una mayor verdad en el sujeto lo llevan a interrogarse para ir a la concreción de la respuesta. Respuesta que no necesariamente está organizada sino que debe ser trabajada para convertirla en información.

Alcanzado esto la persona busca compartirla e inicia el encuentro con otro yo en un espacio social y tiempo histórico real, satisfaciendo la necesidad corpórea de expresarse en todas sus dimensiones (afectivo relacional, cognoscitivo experiencial, realizacional y espiritual trascendente en acción).

Se manifiesta al mismo tiempo y de modo simbólico, realidades conscientes e inconscientes de sí mismo. Conocerse y conocer al otro da pie gracias al encuentro real. La posibilidad del cara a cara, de la corporeidad con la otra corporeidad en un espacio común crea un precedente que permite una nueva decisión para avanzar o retractarse.

Somos seres corpóreos en relación que se expande hacia el otro con los fines de recrear, de co-liberarse para transformar. Complementándose e integrándose en la vida cotidiana. El encuentro viene dado por un interés, por un propósito para lograr y alcanzar un fin determinado por la información. En este interés y propósito es común y diverso pues va a depender de las perspectivas personales o grupales, de la escala de valores, de su experiencia, de la información. En el encuentro se hará evidente las diferencias y las semejanzas que los une en la búsqueda del interés común. El respeto identitario y el sentido de pertenencia es fundamental en cuanto la cultura de la que se procede con sus retos y desafíos históricos, valorando y aceptando las diferencias.

Como derivación del encuentro se procede al diálogo como una forma concreta de interrelación en la que se intercambia mensajes objetivos y subjetivos, donde los valores y las actitudes de los sujetos comunicantes van a ser definitorios en la realización del diálogo. Esta etapa pretende preservar simultáneamente el interés personal y el bien común. El diálogo por excelencia es un momento que revela nuestra madurez relacional y desarrollo de capacidades reales. Permite el intercambio y enriquecimiento de saberes y conocimientos propios.

La autenticidad en el pensar, sentir y actuar manifestada en el poder de la palabra, el sentido de la vida, la búsqueda de la verdad, el sentido del otro y del bien común, la fe y la confianza en sí mismo y en el otro, la capacidad de escucha, son elementos para que el dialogo resulte humanizador creativo y liberador.

Aquí ya no se trata de la posibilidad de comunicarnos sino el ejercicio práctico y consciente de estar con el otro que llevan a los sujetos a valorar críticamente las consecuencias positivas y negativas de sus propias actitudes y comportamientos, así como la de los otros.

El diálogo de las partes es el intercambio y retroalimentación de la información manejada por ambos, el reconocimiento y aceptación de las diferencias y competencias, el enriquecimiento de las partes y la comprensión de las necesidades, intereses y expectativas en el empeño de jerarquizarlas con el propósito de consensos.

Alcanzado el encuentro y el diálogo, y haciéndolo continuo en el tiempo y el espacio se va generando el desarrollo de la palabra que libera las capacidades creativas. Convirtiendo la palabra en un poder que permite la producción de conocimiento necesario, que es desarrollado desde el interés de los sujetos comunicantes y dialogantes y de su propio entorno, sin perjuicio a terceros. Este conocimiento les da sentido y direccionalidad desde el sentipensar para las acciones futuras. Ya no se trata de un qué sino que responde a un cómo. Idea y practica, teoría y método, se produce para ser compartido con otros.

El conocimiento es producto de la convergencia de identidades diferentes en función a un propósito común. No es estático. Es permanente. En la medida que el proceso de la comunicación suceda y se desarrolle el conocimiento alcanzará mayores niveles de complejidad y profundidad.

Llegar a esta etapa es el resultado de innumerables encuentros y diálogos focalizados a un objetivo común que involucra tiempo y centralidad, así como fe y confianza en la empresa establecida por los interesados e involucrados del proceso comunicacional.

El conocimiento obtenido va a permitir nuevas decisiones en el ámbito de la participación individual, grupal, etc. Provocando un cambio relacional significativo, alcanzando una visión integradora y unidad en la diferencia que va a dar por inaugurada la sinergia en la acción y la cohesión de sentidos y de esfuerzos.

Una integración de propósitos, intenciones y sentidos va a resultar algo más que la suma de estos, creando más resultados o un producto superior que aprovecha y maximiza las cualidades de las partes si estuvieran separadas. La palabra sinergia proviene del griego "synergo" que significa literalmente "trabajando en conjunto".

La comunicación verdadera va a contribuir a este estado donde la cooperación es una de sus consecuencias Una visión de conjunto va a permitir una expansión en el campo de acción. La suma uno más uno dará como resultado tres, donde el todo es más que la suma de sus partes.

La sinergia va a estar fundada en un "todos para uno y uno para todos" como resultado de la cohesión y visión integradora. "Un mismo sentir y un mismo obrar" es la base que la sustenta que cataliza las diferencias para favorecer y acelerar el desarrollo del proceso comunicacional en función de su propósito, lo que no significa que homogeniza y estandariza la acción particular.

La unidad y la solidaridad son características de este momento que va a permitir la cooperación y colaboración de los sujetos comunicativos en torno a objetivos comunes y trascendentes.

Alcanzar esta capacidad de respuesta genera el compromiso de las partes en producir en la realidad el "cómo", desde las capacidades humanas ideáticas y creáticas que se adecuan a la realidad como tal. Cualidades competitivas van a permitir el logro de los propósitos comunes.

Producir en la realidad lo que se quiere y se desea conjuntamente con el querer y el deseo del otro es llevar a concreción el proyecto ideático a creático. Es generar tecnología es decir saberes y conocimientos que permiten producir objetos y modificar el entorno o nosotros mismos para satisfacer la necesidad observada, los intereses planteados y las expectativas sentidas. Hace tangible (diseño+elaboración+creación) lo que hasta ahora estaba en estado intangible (información+conocimiento).

Al ejercerse este compromiso se inicia la construcción del proyecto el cual implica un cambio permanente de los seres humanos en la acción y una transformación del entorno. Cambio de lo humano y transformación de la realidad como fines último del proceso de la comunicación humana.

Cuando los seres humanos liberan sus capacidades creadoras pueden transformar la realidad cotidiana lo que producen experiencias significativas que pueden convertirse en nuevos modelos de actuación y realización cultural y social. Trabajo productivo es el resultado de los sujetos que generan nuevas realidades.

Como hemos visto, la comunicación es un proceso complejo y que va in crescendo en la medida que se repite una y otra vez el proceso. Va a depender de los sujetos que se comunican y dialogan en un espacio social y tiempo determinado, la cual se expande en la medida que se va alcanzando interrelaciones e interacciones profundas en busca de objetivos comunes.

Culminado este se inicia un nuevo proceso y a su vez cada instancia inicia nuevos espirales en la medida que surgen nuevas necesidades a satisfacer. Necesidades que se expresan en la comunicación intrapersonal e interpersonal, en su relación con la pareja, en la familia, en el grupo, en su trabajo, etc. Complejidad e incertidumbre va a acompañar estos niveles dependiendo el grado de la capacidad comunicativa de los sujetos que intervienen.

El ser humano en este itinerario logra nuevos aprendizajes y adquiere nuevas experiencias que le permiten el desarrollo como humano desde lo individual y social. Desarrollo que está vinculado con su intención objetiva/subjetiva. Este crecimiento va a estar vinculado con su intención y propósito consciente e inconsciente.

Es importante destacar que la información y el conocimiento son aceleradores de este proceso y que el encuentro y el dialogo son catalizadores de nuevos compromisos y consensos que orientan los fines personales, grupales y colectivos., a partir de sus nuevas necesidades, intereses y expectativas

Para los fines de esta investigación asumo todo lo caracterizado anteriormente pues permite ver que la cultura incorpora la educación y la comunicación como formas que la genera y la produce. En relación a las implicaciones todas hacen posible el cambio de los individuos y la transformación del mundo y de la naturaleza.

1.2. Cultura, educación y comunicación como procesos integradores

Luego de estudiar por separados los tres conceptos vamos a abordarlo como procesos vinculantes y abarcantes, así como autónomos e intencionales.

Hablar de la triada de la comunicación, cultura y educación comporta una complejidad en la que es necesario estudiar cada una por separado pero comprenderla en su integridad y unidad, pues se derivan en cada una, procesos autónomos e intencionales y entre ellas procesos vinculantes, deliberativos e incluyentes que se produce en la interrelación e interacción de los seres humanos que comparten espacios concretos de la vida cotidiana, institucional y mas allá de las fronteras de estas, la vida nacional, regional y mundial.

La visión fragmentada desarrollada por la modernidad en la búsqueda de conocer cómo funcionaban las cosas y cómo estas deberían dar cuenta a objetivos económicos y de índole laboral, hizo que se desarrollará el pensamiento enfocado a un solo objeto de estudio o a un solo problema de investigación donde el ser humano fue cosificado en función de esto, reduciéndose a objeto y negado en su ser y quehacer complejo como seres en unicidad, poseedores de una impronta cultural, de un lenguaje y de formas de enseñanzas y aprendizajes propios y productores de saberes y bienes espirituales y materiales.

Las instituciones públicas y privadas de la modernidad como los partidos, las instituciones públicas, las empresas privadas, las universidades, los medios de difusión, fueron agentes reproductores de un discurso donde el ser humano era asumido cumpliendo roles: el político se dirigía a votantes, la publicidad hablaba a consumidores, la religión a los creyentes, la escuela a los "alumnos". Nos separaron en tareas y eso responde a un interés político de estas instancias para fragmentarnos y dividirnos y así mantenernos dominados y controlados.

Los que estaban al margen de esto mantuvieron formas de vida menos contaminadas con los dictámenes del discurso correcto.

La cultura entonces en sus dimensiones espacial cognitiva, simbólica y psicoanalítica, histórica y antropológica y social y comunitaria se presentan como el espacio vital donde el hombre y la mujer en sus diversos ciclos de vida se hacen, se construyen uno con el otro o se alienan y se hacen un ser para otros. Ya sea para alinear o alienar cobra sentido los procesos de comunicación y educación como campos fundamentales en la construcción del ser y quehacer humano o por el contrario deshumanizador. El capitalismo lo ha entendido muy bien y hace de la educación en todos los niveles y de la comunicación masiva instrumento para producir deshumanización, fragmentación y alienación en sus necesidades, intereses y expectativas que degrada la naturaleza humana y la hace depredadora tanto de sí mismo como de lo que le rodea, bajo la figura del consumidor sin límites, del antropófago, siendo la madre tierra la principal víctima de todo esto.

I.3. Comunicación, cultura y educación en miras a los objetivos históricos del Plan de la Patria

De allí la importancia de la direccionalidad y significación necesaria que se plantean en las políticas de comunicación, cultura y educación sobre todo cuando hay un itinerario por recorrer, unos objetivos y metas por alcanzar y por andar como son los objetivos históricos, los cuales deben ser asumidas de modo mancomunado por las instituciones del Estado, no pueden ser asumidas cada una por su lado, bajo las mezquindades y arbitrariedades propias de muchas personas que laboran en estos espacios en todos los niveles. Se trata de construir desde dentro de nuestras instituciones los objetivos históricos que no le pertenecen a un solo sector de la vida pública sino que incluye a todos.

A continuación presento una relación de acciones posibles en miras a los objetivos históricos del Plan Patria que den cuenta a encontrarnos para crear sentidos de sentipensar y actuar desde nosotros y para nosotros.

Los objetivos históricos del Plan de la Patria comienzan a realizarse desde el momento que lo concebimos posibles, sentidos, valorados y propios. Los ministerios del Poder Popular en materia de educación, de cultura y comunicación deben dar aportes significativos. De no hacerlo quedarían como letra muerta y más aún cuando se le ha dado status de ley, donde la experiencia nos dice que puede quedar como un saludo a la bandera. Si realmente queremos revolucionar las conciencias debemos unirnos para producir comunicación y educación que desarrolle una cultura cónsona con la utopía realizable contenida en los objetivos históricos, que no son más que la fuerza creadora de un proceso que vino para quedarse y convertirla en potencia y fuerza creadora, liberadora y transformadora para los pueblos y ciudadanos del mundo.

Podemos señalar que el primer objetivo histórico: "Defender, expandir y consolidar el bien más preciado que hemos reconquistado después de 200 años: La Independencia Nacional" vinculado con el ser libres como supremo bien y que conscientes de nuestras identidades originarias asumamos con conciencia histórica los retos y desafíos del País como Patria/Matria para afrontar la guerra de última generación que se genera en el territorio de la mente y de las emociones para la depravación moral y ética de los ciudadanos y corrupción de las naciones.

Para ello es necesario que el sistema y los procesos comunicacionales desarrollen imaginarios históricos en la mente y corazón de los niños y jóvenes a través de productos culturales que nos muestren autónomos e interdependientes. Esto aunado con el sistema educativo que educa a los ciudadanos para conocer su historia local y nacional en el marco mundial y a largo plazo fomentar valores de independencia, soberanía, interdependencia, amor al país, a la venezolanidad y cuidado de sus riquezas.

En cuanto al segundo objetivo histórico: "Continuar construyendo el Socialismo Bolivariano del siglo XXI en Venezuela, como alternativa al modelo salvaje del capitalismo y con ello asegurar la "mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad", para nuestro pueblo" relacionado con el Bien-Estar como producto del buen vivir como bien común. ¿Cómo lograrlo desde nuestras improntas culturales originarias, hegemónicas, contrahegemónicas y emergentes?

Es esencial reconocernos en la unidad dentro de la diversidad identitaria. La venezolanidad nos constituye y desde allí se propone una comunicación e información para la reflexión de la realidad sociopolítica, sociocultural y socioeconómica que nos permita identificar los modelos patriarcales contrarios a la cultura matrística. Educar para ser participes protagonismos y corresponsables de esa felicidad social y con la capacidad y responsabilidad de promover ciclos, procesos y dialécticas desde el saber-estar, saber-vivir y saber-hacer como lo plantea el buen vivir, el sumak kaysay o felicidad suprema que no es más que la felicidad social basada en la solidaridad e igualdad de derechos individuales y colectivos sin menoscabo de los derechos de la madre tierra.

El tercer objetivo histórico: "Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político dentro de la gran potencia naciente de América Latina y el Caribe, que garanticen la conformación de una zona de paz en nuestra América" nos orienta a la participación protagónica, corresponsable y revolucionaria desde el conocimiento y tecnología científico y social. Para ello debemos hacer un inventario de nuestros potenciales como ciudadanos, pueblo y nación.

Además de comunicar experiencias exitosas de venezolanos e instituciones que son ejemplos de potencia creadora e innovadora; fomentar los saberes y prácticas sociales creadoras e innovadoras; construir imaginarios de producción, de potencia en todos los ámbitos de los derechos constitucionales, educar para los principios, valores y acciones para la potencia creadora, liberadora y transformadora. La universidad debe ser espacio para producir y sistematizar experiencias y proyectos de potencia innovadora, además de construir tecnología social que responda a las necesidades, intereses y expectativas de la nación.

El cuarto objetivo: "Contribuir al desarrollo de una nueva geopolítica internacional en la cual tome cuerpo mundo multicéntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del universo y garantizar la paz planetaria" por lo que supone las alianzas estratégicas con los pueblos, que justos y respetuosos de las diversidades culturales e históricas y atenuar las tendencias guerreristas y terroristas de élites mundiales que solo les interesa el poder para amedrentar e invadir naciones.

Si la paz es el resultado de la justicia, ¿cómo los pueblos pueden reafirmarse frente a la institucionalidad mundial que busca revertir procesos de liberación, aplicar sanciones y leyes a los países que buscan mantenerse al margen del capitalismo y neoliberalismo, considerándolos terroristas? La complejidad del mundo de hoy caracterizada por la imposición de los intereses del norte, el potencial de bio-recursos en el sur, incluyendo la mano de obra barata, el caos promovido por el mundo financiero al apropiarse de las trasnacionales de alimentos, farmacéuticas, bienes y raíces e industria de la guerra para obtener ganancias especulativas crea indudablemente un caos indefinido donde los pueblos y naciones se ven golpeados y amenazados de modo permanente. Bajo este panorama es necesario fomentar a través de los canales y redes comunicacionales e informativas los valores y acciones para el equilibrio de las interrelaciones e interacciones entre los países, entre los continentes y entre las regiones. No sin antes, favorecer la comunicación y encuentros para la unión entre los pueblos, el respeto por las identidades culturales de los pueblos y nuevas formas culturales que contribuyan al bien: verdad, bondad y belleza. Lo que hace necesario educar para los valores del respeto identitario, para la diversidad cultural, del pensamiento e identidades históricas.

Y el quinto objetivo histórico: "Contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana" que apela a la sensibilidad y conciencia de aquellos hombres y mujeres que honran a la Madre Tierra y resultan los más idóneos entre sus hijos e hijas en comunicar la belleza de la vida humana inmersa en los principios naturales y sobre todo la unidad que subyace entre ambos. Con su buena voluntad y no llevados por el miedo y la rabia pueden llamar la atención sobre todo aquello que degrada al ser humano y depreda la vida de la madre tierra.

Recapitulando es necesario quienes actuamos en el campo educativo, comunicacional y cultural del sistema público otorgarnos la posibilidad de encontrarnos desde lo que nos une, los objetivos históricos de la Patria y desde allí actuar de modo integrado, bajo un liderazgo compartido, enriqueciéndonos unos a otros y nutriéndonos en experiencias que dan cuenta a una necesidad, interés y esperanza que incluye a las pasadas generaciones a quienes agradecemos usa afanes y luchas y a las futuras generaciones las cuales no debemos olvidar y si mucho contribuir para legarle un mundo donde la espiritualidad esté basada en el respeto, valoración y construcción de un buen vivir en bien-estar y donde el bienestar es el bien común de todos.



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Alice Socorro Peña Maldonado

Profesora de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Lic. en Comunicación Social Magister en Comunicación Organizacional. Dra. en Ciencias para el Desarrollo Estratégico.

 alicesocorro2000@yahoo.es

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