Cristóbal Colon y las dos genéticas de un 12 de octubre

Desde niño nos dijeron en la escuela que de acuerdo a una historia, un tal Cristóbal Colon descubrió mi América. Si eso es así, entonces evidentemente soy descendiente de europeos. Pero cuando tuve uso de razón entendí porque ellos nos ven y nos quieren tratar como lo hicieron con nuestros aborígenes al venir a este majestuoso sur continente donde nuestros nativos eran para los jaféticos europeos, seres sin alma, de tercera y mucho menos. Desde joven he afrontado a las personas que les oigo decir: cuando fuimos "colonizados" y pido de inmediato el derecho de interrumpir para aborrecer ese estigmatizado concepto de nuestra autóctona historia y deslastrarnos de esa acción que no correspondió con lo que aconteció hace quinientos años, porque si fuimos asediados, robados, despojados, asaltados, usurpados, apresados, desvalijados, asesinados, caramba ¿qué más quieren? Entonces, lo que fuimos fue "conquistados". Pido a todos los Sur americanos fenecer de una vez por todas la palabra "colonizados", eso solo ocurrió para los EE.UU. que llegaron los ingleses, franceses, holandeses y todas esas elitescas eses a radicarse en el norte, aquí en nuestra América aborigen, se dio la barbarie.

Entiendo el compromiso genético que existe en nuestra humanidad, una mezcla de europeo e indo principalmente, pero ellos nos niegan, nos ven en la distancia como los hijos bastardos que en otrora tuvieran los que vinieron con oscuras intenciones desde el "mundo civilizado", es como si hubiésemos nacido de padres alcohólicos, delincuentes y más, que venían en esas embarcaciones que la reina Isabel necesitaba deslastrarse de esa escoria harapienta de Europa porque eran prisioneros en su gran mayoría, para la reina no importaba si iban para la India o para la Conchinchina –lo importante era salir de ellos en esa aventura- y los mandó con Colón para nuestra ejemplar y aborigen madre llamada Suramérica. Por cierto, hay una profesora estadounidense de nombre Estelle Irizarry miembro de número de Academia Norteamericana de la Lengua Española y de la RAE que sacude la figura histórica de Colon y quien destaca en una de sus investigaciones una carta de "carácter amoroso" que Cristóbal le escribe a la Reina Isabel la "Católica". Trabajos interesantes de esta catedrática que desempolva la historia que nos vendieron de este marinero aventurero.

Ahora bien, si provenimos de ellos, no podríamos negarlo, es un lado de nuestra progenie genética. Sin embargo, por el otro lado, el autóctono, heredamos una cultura de respeto por los demás, de convivencia con el espacio exterior e interior, de amor al prójimo y de paz en la comunidad. Nuestra raíz ancestral está conectada a la naturaleza por el respeto al medio ambiente que nos entrega todo para vivir, está enlazada al respeto del otro viviendo en colectividad, de compartir con la sociedad en la cual habita, de enseñar y socializar su conocimiento a los otros miembros de la comunidad, no ha conquistar y asesinar como la infame Europa que nos vino aquí. Por lo tanto, tenemos todo el supremo y sagrado derecho a escoger nuestra genética aborigen, porque ella está del lado que hace feliz a los pueblos.

También debo reseñar con profunda admiración que en nuestros nativos, hay algo que siempre está presente, algo que es intangible, muy bien entendido por los originarios que se llama alma, espíritu, y que la ciencia con todos sus avances hasta hoy no ha podido demostrar, y es a esa suprema intangibilidad que debemos aferrarnos por derecho natural a que si por un lado mi genética es mala, entonces por el otro lado, por el lado aborigen, es el que debo querer y escoger para vivir con dignidad atávica.

De acuerdo a la ONU en nuestra América hispana hay alrededor de 29 millones de indígenas identificados, cantidad esta que no hay en Europa. Si ellos no lo entendieron desde hace 500 años durante la cual aniquilaron más de 60 millones de indígenas, y esclavizaron a muchos otros, mucho menos ahora con los avances que han alcanzado y en medio de una crisis que los ha atrapado. Por lo tanto, ellos no nos pueden ver como descendientes europeos, pero insisto, nuestro lado bueno, es aborigen, es lo único que necesitamos.

Creo… considero que por estas históricas razones que el Comandante Eterno Hugo Chávez asumió una vez más y como cuestión de honor y de justicia suprema, cambiar la denominación del 12 de octubre día internacional de la raza por el Día de la Resistencia Indígena. Chávez supo reconocer extraordinariamente los derechos a nuestros ancestros en la Carta Magna en el Capítulo VIII, desde el artículo 119 al 126 y "Así, el Estado venezolano recoge una situación de hecho preexistente, que al mantenerse históricamente, fortalece el sentido de pertenencia nacional, al valorarse el aporte de la indianidad en la formación de la venezolanidad y de sus instituciones sociales básicas".

Aún hay mucho camino por recorrer en este tema tan transversal en la historia ancestral de nuestra América y para hacer por nuestro origen y aborígenes desde aquel 12 de octubre, una deuda genética y ancestral que Chávez empezó a cancelar desde su llegada y plasmada también en el objetivo estratégico 2.2.5. Fomentar la inclusión y el vivir bien de los pueblos indígenas en el Plan de la Patria. Esta historia del descubrimiento o más bien del redescubrimiento, a lo mejor será difícil de reescribirse, pero seguro estoy que ella continuará aquí, construyendo un Sur-Continente de paz con gente de todos los mestizajes, de todos los dogmas religiosos, de diversas lenguas y culturas que nos ha caracterizado con los originarios que encontró Colon al llegar a Nuestra América aborigen, porque Yo… ya estaba aquí.



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Iván Méndez


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