Pasado, presente y futuro

Binomio Comuna-comunero

Cuando se alzaron en Paris ese 18 de marzo de 1871 y "tomaron el cielo por asalto", como diría el propio Marx, ese grupo de obreros revolucionarios parisinos, el poder central de esa burguesía explotadora tembló al verse desplazada por ellos.

Bien sabemos que la experiencia fue corta y, peor aún, que el final fue catastrófico, el cual fue sellado con largos ríos de sangre. El mensaje de la burguesía fue claro: todo aquel que se rebele ante el poder constituido, correrá con la misma suerte.

Sin embargo, como sostienen muchos autores, dado el vasto y rico el aprendizaje que ha podido extraerse de esta heroica experiencia, son muchos los pueblos que se han atrevido a repetirla a pesar de los riesgos que tal osadía implica.

Mao Tse Tun así lo entendió, y como él muchos otros grandes rebeldes, entre ellos, nuestro gran maestro Hugo Chávez. Es por eso que hoy día, en Venezuela, nuestro socialismo bolivariano del siglo XXI lo estamos construyendo bajo este paradigma. Aunque todavía falta más apoyo por parte de las instituciones del Estado a este modelo de relación-producción.

La Comuna no es tan solo una forma de organización social como muchos todavía creen, ¡no!, la Comuna es todo un complejo programa político de emancipación social, política y fundamentalmente económica, que reúne todas las cualidades capaces de desmontar un modelo de relación-producción capitalista por otro verdaderamente socialista. No en vano este proyecto chavista ha sido blanco de tantos ataques por esa burguesía parasitaria que se siente amenazada ante el avance cada día más firme de este modelo.

Aunque este sueño no se alcanza por sí solo. En su construcción es importantísima la participación del sujeto comunero, que no es más que el albañil, el carpintero, la ama de casa, el maestro, el médico, el enfermero, el ingeniero, el pintor, el artista, etc. (todos con su par femenino); dicho en una sola palabra: el obrero. Es todo aquel asalariado explotado carente de su propio medio de producción que está obligado a sumarse a este proyecto de construcción colectiva enrumbado a proliferar los medios de producción social, donde la relación de trabajo se da bajo una lógica liberadora, de democracia laboral, de equitativa distribución de las riquezas, entre otras bondades.

El binomio Comuna-comunero ha sido y seguirá siendo la base para alcanzar la transformación social capaz de liberar a los pueblos de este detestable modelo explotador capitalista.

¡Vayamos pues, sin más rodeos, rumbo a su consolidación!



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Héctor Abache

Escritor. Trabajador socio-comunitario.

 hectorabache@gmail.com

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