Por una visión intercultural del conocimiento

Nota: Ante una nueva edición de la Constitución Bolivariana, traducida al wayuunaiki por el profesor Jorge Pocaterra Aapushana, ahora editada por el Tribunal Supremo de Justicia y la cual será presentada el sábado 14 de marzo a las 4pm en el Teresa Carreño, Sala Ríos Reyna. El autor de esta traducción, me ha pedido el siguiente Prólogo.

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A LOS QUINCE AÑOS DE LA CONSTITUCION DE LA REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA. - EN LOS DOSCIENTOS AÑOS DE NUESTRAS INDEPENDENCIAS –LOS DOSCIENTOS AÑOS DE LA CARTA DE JAMAICA- Y LOS CIEN AÑOS DEL NACIMIENTO DEL PROCER INDIANISTA Y BOLIVARIANO CESAR RENGIFO

A

nte una nueva edición de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, traducida al idioma wayuunaiki por el Profesor Jorge Pocaterra Aapûshana, yenriquecida con una presentación del Comandante - Presidente Hugo Chávez, la iniciativa de supublicación- siguiendo un itinerario intercultural bilingüe-, corresponde ahora a la Presidenta de nuestro Tribunal Supremo de Justicia, la Magistrada Gladys Gutiérrez y a su equipo de trabajo.

La primera publicación se realizóen el 2003 bajo el patrocinio del Ministerio de Educación, cuyo titular era entonces,el profesor Aristóbulo Istúriz. De esta manera,encontró oportuna respuesta la petición que en nombre de los pueblos originarios y del Consejo Nacional Indio de Venezuela CONIVE, hiciera la diputada Noelí Pocaterra Uliana,Segunda Vice Presidenta de la Asamblea Nacional. El profesor Pocaterra, en aquel año se encontrabaal frente de la Dirección de Educación Indígena, formando parte del equipo de trabajo de Istúriz,.

Iluminado por el calor del llano y los relámpagos del Catatumbo, la magia telúrica del Arañero de Sabaneta, desde el fondo de los siglos y los milenios, nos convoca al encuentro con nuestras cosmovisiones ancestrales y su presente histórico y social, para adentrarnos en el derecho de los pueblos y comunidades indígenas, al calor de nuestra diversidad cultural y humana, desde la unidad político territorial de nuestra Patria/Matria, de una Venezuela templada bajo los fuegos cruzados de la anticonquista contra-imperial y la radical descolonización cultural, educativa y espiritual.

Es tal vez uno de esos textos del Presidente Chávez, de mayor luminosidad y alcance bajo las estrellas, que en pocas páginas le permite abordar su particular ecumenismo con un espíritu intercultural, apuntando hacia el Sur/Sur de nuestra Independencia y de nuestra autonomía cultural y educativa, de nuestra seguridad económica y social, nuestra autonomía jurídica y política y la unidad cívico-militar, sin cuyos elementos fundamentales no sería posible mantener nuestra soberanía nacional, emancipación y liberación definitiva; todo ello, bajo un breve recorrido de mirada intuitiva por todos los proyectos históricos de ladominación, atravesados por la agresiva dicotomía ¡civilización o barbarie!, columna vertebral de nuestra dominación cultural y educativa [Sarmiento y Alberdi en el Cono Sur, la raza cósmica de Vasconcelos de corte nazi-fascista, los pueblos nuevos o pueblos sin raíces y todos los hispanocentrismos castradores de nuestra diversidad cultural y humana para imponernos una cultura única mestiza].

Jorge Pocaterra Aapûshana - quien me ha solicitado expresamente este prólogo- corresponde al temple indoblegable de una nueva generación de lingüistas, de teóricos y metodólogos interculturales del mundo indígena del país y del continente, que lo llevó a recibir el merecido doctorado Honoris Causa de la Universidad del Yaracuy, junto a otros valores nacionales como su maestro, el Dr. Esteban Emilio Mosonyi,el poeta Gustavo Pereira y el Dr. Benito Yradis.

Sus proteicos metalenguajes, de aura reluciente en sus traducciones, desentrañan los secretos del viento de la península de la Guajira, en enigmáticos conversatorios con cardonales, tunas y cujizales para darle voz de madre, de novia y compañera a una sociedad matrilineal que habla en sus jayeechi y en wayuunaiki. En aquel semi-desierto –como ya lo sugiere el Comandante Supremo- cuajan en sus arenales con sus conciertos de pájaros los incandescentes colores de la cultura ancestral para hablarnos en un idioma geométrico y de profundo sentido cósmico, en una descomunal espiritualidad para el encuentro del paisaje natural con el lenguaje poético del paisaje cultural, tejido con el alma de las manos hacia el mundo de waleket o walekerû.

En cada relato, en cada cuento, en cada canto de cuna o de trabajo, en cada jayeechi, hay un desborde poético de la lengua, en boca de sus sabios y sabias, pidiendo a Juya, que preñe la tierra y fecunde la semilla en las alas del viento para la siembra imperecedera de una cultura del desierto. Nuevos metalenguajes en el esfuerzo de su traducción de vocablos del Derecho Constitucional, enriquecen los paisajes de la oralidad y de la escritura en nuestra Constitución Bolivariana, desdiciendo la vieja pretensión colonial de atribuirle a los idiomas indígenas la condición de instrumentos de comunicaciónembrionarios, de proto-lenguajes tribales o de supuestos dialectos, para negar su plenitud y actualidad histórica como códigos integrales de la cultura viva, como instrumentos de comunicación en todas las vías del conocimiento humano: en lo filosófico, en lo científico, en el ámbito artístico, en el repertorio político, espiritual y cósmico. No hay idioma que sea modelo o paradigma para otro idioma, en ninguno de los órdenes indicados.

Para superar estos escollos de la patología colonialista, es hoy indispensable arribar a una visión intercultural del conocimiento, que pluralice no sólo las culturas y sociedades sino también la ciencia, la tecnología, la filosofía, el arte y la espiritualidad de los pueblos. ¡Basta! Basta ya, de seguir sosteniendo que los idiomas y culturas indígenas no tienen su propio lenguaje científico y no puedan acceder, desde sus propios códigos lingüísticos y culturales, al vocabulario fundamental de la ciencia y la cultura dominante, cuando en la realidad, van mucho más lejos en su capacidad de construir vigorosas arquitectónicas de metalenguajes interculturales, como de hecho lo hace el profesor Pocaterra, en esta descomunal aventura inter-lingüística.

De paso, hace algún tiempo, sabemos de la existencia de muchas palabras en los idiomas indígenas más en consonancia con el lenguaje de la ciencia actual, sea con la física, la química, la biología, el derecho incluso, el arte o la religiosidad, que con el inglés o el castellano. Para restablecer el lugar de la vida en el lenguaje de las ciencias y las tecnologías de convivencia, los idiomas indígenas pueden dar lecciones magistrales a los idiomas indo-europeos frente a la actual debacle ecológica del planeta- fruto de ese desarrollismo inclemente del calentamiento global-,todo ello, atendiendo en forma integral a las filosofías indias del Buen Vivir, las que podrían, en el decir de Enrique Dussel, entrar en diálogo directo con Grecia, sin necesidad de hacer puente con Europa. ¡Vaya herejía!

Cada idioma, indígena o de cualquier signo étnico-nacional, incluyendo los indoeuropeos, es uno y único, intransferible, pero en lo esencial, comunicable entre todos. El profesor Esteban Emilio Mosonyi, se rebela hoy contra ese fatalismo, casi apocalíptico y muy universalizado, que predica que los idiomas de pocos hablantes están necesariamente condenados a muerte. Ya la antropolingûística, dice Mosonyi, conjuntamente con la experimentación de los propios pueblos y movimientos indígenas, se encuentran en condiciones de crear un instrumental teórico-metodológico participativo, muy eficaz para enfrentar el derrotismo cultural y las amenazas sobre el destino de muchas lenguas maternas con pocos hablantes. Si todo idioma ofrece posibilidades y limitaciones, los idiomas indígenas no son la excepción.

Esto nos lleva también a entender, que cada pueblo o cultura ancestral, cuenta con su Carta de Navegación oral, logrando que de alguna manera el derecho se confunda con la costumbre, haciéndolo más libre y creativo, reafirmando su valor adaptativo, asociativo y simbólico en la organización social y política. Lo que está ya dado en muchas sociedades ancestrales –que el derecho se confunda con la costumbre- es todavía una utopía para el derecho occidental, de origen grecorromano y judeo-cristiano.

Sin embargo, hay algo más de fondo en este momento histórico actual para revalorizar este esfuerzo bilingüe del profesor Jorge Pocaterra,que en su primera edición, le da alto relieve a la presentación del Comandante Supremo: el viejo Pacto de Punto Fijo, además de secuestrar el poder popular el 23 de enero de 1958 , manipula la inconsulta Constitución de 1961, que nace con sus garantías suspendidas y casi en este mismo estado continúa en vigor durante cuarenta años;hasta quefinalmente, unaConstitución Orgánica virtualmente la deroga: la inconsulta Carta de Intención, firmada con el Fondo Monetario Internacional,cuyo contenido no conoció ni aprobó el Congreso Nacional, pero que aun así,fue capaz de anular la autoridad de todos los Poderes Públicos. Aquello fue como un pre-carmonazo de la cuarta.

Así lo reconoció de manera expresa el mismo ex Presidente Rafael Caldera, en su artículo titulado Se Compra un Continente [El Universal, 30 de mayo de 1990; un año después del 27 de febrero de 1989 y dos años antes del alzamiento del 4 de febrero de 1992]. .

Este expreso reconocimiento del Dr. Caldera, dos años antes del 4F, ha llevado al diputado Diosdado Cabello Rondón, actual Presidente de nuestra Asamblea Nacional, a sostener la ausencia de Constitución Nacional, para el momento de la insurrección de los jóvenes militares bolivarianos del 4 de febrero. De allí que el Presidente Electo, Hugo Chávez fue lo suficientemente generoso al llamarlamoribunda Constitución, dado que la formalmente vigente, invocada en el acto protocolar,se encontraba abolida,de acuerdo con el testimonio del propio Presidente saliente y Constituyente, Dr. Rafael Caldera. Vale decir, donde gobierna el FMI, desaparece el Estado Nacional o pasa a la clandestinidad con todos sus atributos: la Constitución Nacional vigente, la democracia y las fuerzas armadas nacionales; se frustra la posibilidadde una unidad cívico-militar y se desconocen la soberanía y la independencia,así como se atenta contra la integridad político-territorial de la nación;e incluso, se arrebata al Estadosu misma potestad jurisdiccional, como prerrogativa de su soberanía, al imponerle someter al conocimiento y resolución de los tribunales foráneos,en los grandes centros de poder del capitalismo financiero global, los conflictos jurídicos relacionados con el cumplimiento, interpretación, ejecución, modificación y extinción de los contratos celebrados con las compañías transnacionales.

De todo esto surge la necesidad de blindar la Constitución Bolivariana y de darle arraigo histórico, cultural y educativo en nuestros primeros códigos de la comunicación humana de Abya Yala, los idiomas y culturas indígenas, las cuales mucho han aportado en todo el continente a la diplomacia de los pueblos, la búsqueda del consenso para el perfeccionamiento de la democracia participativa. Destacamos los innegables aportes de los pueblos indígenas de Norteamérica a la construcción de la Constitución del Estado Federal de los Estados Unidos, donde los aportesde la liga de losiroqueses, entre otros pueblos originarios, fueron capaces de construir la unidad en la articulación de complejas diversidades.

Sin embargo, estos pueblos fueron casi totalmente arrasados por el genocidio, etiquetados como supuestos bárbaros, cuyos sobrevivientes están hoy sometidos al apartheid, al anonimato e invisibilización de las reservaciones. Se atribuye la igualdad, la libertad y fraternidad a la Revolución Francesa, pero más allá de la consigna, esto ya estaba realizado en múltiples pueblos indígenas de nuestra América.- Destacamos que mientras hoy, el Papa Francisco, nombrando a Bolívar y San Martin, nos llama a la integración continental, nos llama a la paz y se empeña en beatificar a Monseñor Oscar Arnulfo Romero, el Caballo de Troya del imperio en nuestros países, incluyendo a nuestra Conferencia Episcopal Venezolana, predican en sentido totalmente opuesto, como el eco más cercano y familiar del capitalismo financiero global. El Caballo de Troya le hace un buen trabajo al imperio –y al fascismo- esterotipando pueblos y culturas para impedir la integración continental en profundidad y crear problemas entre países hermanos.

Señalamos que la desestabilización del mundo entero y especialmente de Nuestramérica y del gobierno del Presidente Nicolás Maduro, en particular, representa la brújula de la política exterior del Departamento de Estado. En un momento en que el gobierno norteamericano nos quiere dar clases de democracia y de libertad, promoviendo el golpe de Estado permanente para imponernos de nuevo la sombra de sus dictaduras militares en el continente o sus manipulados golpes constitucionales, [como lo hicieron en Honduras y en Paraguay o lo intentan hoy en Argentina y Brasil], señalamos con orgullo, que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es el resultado de una consulta prolongada y sostenida, única en nuestra historia republicana, de convocatoria pacífica del poder originario, fuente de inspiración para el surgimiento posterior de los Estados plurinacionales de Bolivia y Ecuador, para sacar del apartheid y del anonimato a los pueblos y comunidades originarias de esa columna vertebral andina fundamentada en el ayllu, expresión viva de la resistencia y la emancipación Indígena; y para darle arraigo ancestral y telúrico a los procesos de independencia y liberación definitiva en nuestro presente histórico, como ocurre en Chile, con la resistencia mapuche, víctima de la ley antiterrorista y de la Constitución de Pinochet. Veamos como César Rengifo en Volcanes sobre el Mapocho, que es sobre la caída de Salvador Allende, el mensaje del Chile Profundo que subyace en el subsuelo y el presente histórico de su dramaturgia, es la heroica resistencia y emancipación mapuche.

Mientras la dicotomía civilización o barbarie, columna vertebral de nuestra dominación cultural y educativa siga vigente en el espíritu de nuestros políticos, intelectuales, artistas, religiosos, juristas y hombres de Estado, no cesarán los proyectos de limpieza étnica y de sangre contra los pueblos originarios de todo el continente y de Haití, como ensayo de democracia antiesclavista. Es algo fundamental que debemos retomar en los 200 años de la Carta de Jamaica [1815], partiendo de su marco histórico y social, para su relectura. Nos encontramos en un momento en que se respira un miedo en Europa hacia Haití, pero también se acusa a nuestros libertadores de buscar una restauración del mundo indígena, ¿Hoy los mismos Estados plurinacionales de Bolivia y Ecuador no constituyen a la luz del discurso único de la ilustración, la peor herejía de nuestro tiempo? ¡Aquí mandamos los indios, no los gringos! ha replicado el Presidente Evo Morales Ayma.

Observemos que la Carta de Jamaica en aquel momento va dirigida a Europa, para quebrar la Santa Alianzacomo estrategia de largo alcance histórico: impedir que las monarquías europeas ayudaran a España a reconquistar sus colonias en América. En la nueva era del Congreso de Panamá a través del ALBA, UNASUR, PETROCARIBE, LA CELAC, con espíritu indianista, mirandino, bolivariano y chavista, preguntamos: ¿Qué significa que Venezuela es un peligro para la seguridad de USA? ¿Qué significa eso de reducir la población como necesidad de control y de cambiar la correlación de fuerzas políticas, sociales, económicas y culturales?* ¿Qué significa en palabras de Obama torcerle el brazo por la vía económica, diplomática o militar a los países que no quieran hacer lo que Estados Unidos quiere que se haga? ¿En qué derecho internacional aparece establecida la voz del amo necesario que trata de vendernos en términos intimidatorios el imperialismo norteamericano?

  • En relación a la Independencia de Puerto Rico, introducido como tema polémico en la CELAC, a veces se olvida que el imperio para anexarse el país como colonia en nombre de Estado-libre-asociado, va cambiando el idioma, pero también la correlación de fuerzas políticas y sociales convirtiendo al nativo en una minoría étnica en su propio territorio. De allí que cualquier consulta favorable a la Independencia, salga fácilmente derrotada. Veamos otro caso, el Estado de Israel, un Estado sin límites político-territoriales precisos, usurpando cada vez más el territorio palestino y poniendo a los nativos en retroceso. De allí que tengamos hoy las voces de los nuevos conquistadores del siglo XXI diciendo que hay que convencer a los indios americanos, a los boricuas puertorriqueños, a los haitianos y a los palestinos, de ser pueblos conquistados, colonizados y derrotados para siempre.


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Saúl Rivas Rivas


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