Tal vez Dios pero el petróleo ya no proveerá

El chavista que aplaude errores del gobierno es una foca, el que se marcha a la oposición es un ser decepcionado, pero valiente es el que se queda dentro de la revolución y crítica públicamente los desatinos del gobiernos, esos últimos son del grupo que podríamos salvar a Venezuela de un hecatombe social.

Dios nos dio petróleo pero ya no proveerá, los precios del crudo siguen cayendo y la patria esta asfixiada por falta de ingresos monetarios.

Pero algunos niegan esta realidad y ello nace de los mecenas del espectro mediático, en cambio nosotros desde la trinchera de los revolucionarios cuentapropistas (como dicen en la Cuba soberana), con la libertad y transparencia que de ello se deriva, consignamos el siguiente aporte que invita al debate revolucionario y al rescate del legado de Chávez:

Política y religión se entrecruzan a lo largo de la historia de la humanidad, tanto que para muchos Jesucristo fue un líder espiritual y a la vez político.

Tal vez en tiempos de incertidumbre la religión desplaza a la política, sobre todo cuando ante los problemas previsibles se recurre a la fe como un eufemismo de la improvisación antes que a la planificación científica socialista.

La política vive del prestigio que mantiene entre sus seguidores, pues sin seguidores muere la política y sus apóstoles se transforman en sujetos solitarios que pierden lo único que los hacía parecer interesantes: el poder.

Venezuela ha tenido una política influenciada por emocionalidad, mesianismo y elementos mítico religiosos que ya decidieron varias campañas electorales a favor de la derecha y de la izquierda también.

Pocos habrían advertido que en los últimos 24 meses la política venezolana cambiaría tan radicalmente. Se dice que ya no existe una fuente de carisma, no se sabe si de testosterona, y mientras tanto una guerra económica o economía de guerra sofoca a los hijos de esta tierra.

Del cristianismo se desprenden predicciones y frases sabias, según lo afirman los expertos. Así como por un lado dice "Dios proveerá", por el otro afirma que "A Dios rogando y con el mazo dando".

Seguramente la segunda expresión quepa mejor en una Venezuela que con frecuencia ayuda a otros pero que ahora debe ayudarse a si misma en estos meses de escasez, inflación y depresión petrolera.

Hubo un tiempo donde el pueblo sentía que las expresiones religiosas de los líderes politicos contribuían a renovar las eternas esperanzas del renacer popular. Así como el judeocristianismo ofrece un paraíso futuro, también lo ha hecho el socialismo, y en ambos casos los pueblos han tenido más paciencia que fortuna. En la Unión Soviética aguantaron varias décadas de escasez en nombre de Lenin y Stalin.

Ahora bien, lo que la religión puede hacer pero no así el dogma socialista, es ofrecer una vida feliz que llegará sólo después de la muerte y esperar que los creyentes o partidarios aplaudan y celebren. Sencillamente en la política se agota la fe y viene el estallido como en 1989.

La política debe ser un instrumento para resolver los problemas terrenales mientras postergamos los asuntos celestiales. Más claro todavía lo dijo nuestro indubitable Engels en el funeral de Marx: "Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc."

Venezuela como pueblo mayoritariamente católico, al que ahora se le suman legiones de babalawos, evangélicos, testigos de Jeova, Pare de sufrir y últimamente budistas, entre otros, se aferra fervientemente a sus profetas y Dioses. Tanto que por la religión ha aguantado más de un siglo de malos gobiernos y justo cuando se le había dicho que venía el verdadero remedio para sus males, los discípulos del último redentor informan que reaparece la ruina, el petróleo no vale nada y el llamado es a percinarse.

Pues no, no dejemos todo en manos de Dios, él espera la acción del pueblo trabajador y organizado. Y no olvidemos a los ateos, para quienes trabajar es la mejor manera de expresar su buena voluntad lo cual equivale a ser cristiano en lo social.

De manera pues que forzoso es concluir, que quizás estas frases que ahora conmueven a la República nos encaminan a optar por la alternativa contraria, es decir: "a Dios rogando y con el mazo dando".

En efecto, cuando el rumbo no está claramente definido, surge la voluntad de emprender el gran viraje. Ante tanto agobio y en búsqueda de recuperar el buen vivir, ese podría ser el rumbo anticipado de Venezuela en lo espiritual, en lo religioso, y de pronto en lo electoral, más temprano de lo que se cree. Siempre con la Constitución y con Chávez.



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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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