Hay que desenviciar el pensamiento venezolano en el 2015

Llamativo y extraño a la vez el título, claro que sí, es como cuando escuché por primera vez la expresión "hay que desaprender para aprender de nuevo" de allí viene el mismo. Pero en ese entonces me pregunte: Si ya había aprendido… ¿cómo sería posible olvidarme de lo asimilado, instruido y practicado en mi vida? Ahora bien, nuestra memoria graba todo cuanto aprendemos, a corto y a largo plazo, lo bueno o malo, con vicios o sin ellos, y es aquí donde empiezo a comparar toda mi vida, toda mi existencia, con mis semejantes o coterráneos venezolanos.

He dado este preámbulo porque durante estos 15 años he escuchado diversas expresiones negativas que deben llenarnos de profundas reflexiones a cada uno de los seres maravillosos que somos y que habitamos en esta Tierra de Gracia llamada Venezuela. Aquí cabemos todos los que somos y los que vendrán, hay recursos para todas nuestras generaciones, la vida de nosotros y de ellos está garantizada como nunca y como en muy pocos países, primero porque la gracia de Dios está en esta heredad, me siento orgulloso de haber nacido y vivir en este diverso país, en este encantado país en el que he podido viajar y andar por diversas regiones con climas cálidos o frescos, helados o confortables, lluviosos y secos, con neblina citadina o selvática, un territorio con diversos relieves o topografía pantanosa llanera o andina montañosa, también acuática costera, todas con diversos colores del arcoíris venezolano, permitiéndome conocer a muchos amigos y porque no hermanos venezolanos, radiante país que es mi país un país que nos ama a todos como Dios mismo.

Hoy al iniciar el año 2015, me he estado haciendo algunas preguntas: ¿si estoy en un país tan maravilloso, por qué seguimos viciados de intolerancia ideológica? ¿Acaso cuando nos casamos o emparejamos esa otra mitad piensa igual que nosotros? ¿Qué daño le hice a ese familiar, amigo, compañero, vecino que no quiere aceptarme por pensar diferente? ¿Cómo se le puede dar paz al alma cuando se ha intoxicado? ¿Porqué seguir con vicios que no me fueron enseñados en la familia sino en los medios de comunicación?

Seamos como la madre naturaleza en la diversidad de climas que la forman, hagamos de Venezuela, un clima excelente con la pluralidad de su gente que somos.

Admiremos a la naturaleza con el sinfín de sus colores, hagamos de Venezuela un tricolor nacional, que todos podamos amar.

Contemplemos la naturaleza con numerosas estrellas encima de ella, construyamos cada uno de nosotros a nuestra Venezuela, con ocho estrellas desde adentro.

Aprendamos de la naturaleza con la complejidad de seres vivos que la habitan, hagamos de Venezuela una nación donde todos seamos felices.

Es tiempo, es hora, es el momento de iniciar el 2015 a desviciar el pensamiento de cada uno de los venezolanos.

Nuestro legado… también es sagrado

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Iván Méndez


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