Mensaje de navidad y año nuevo para entrar en el año centenario del maestro César Rengifo

El sol sale por el Sur y por Abya-Yala

Hay que ver de cerca muchas veces-hay que ver de lejos muchas veces. Popol Vuh –Libro de la Comunidad.

Vi levantarse en mis conucos la espiga de los maizales, pero vi que la cizaña y el rastrojo amenazaban sus empinadas mazorcas, con sus barbas colgadas al viento, envueltas en luz y sombra en ese vaivén del día y de la noche, unidad en dos del Tawantinsuyo, hombre y mujer encarnados en lo sagrado y lo profano, lo oculto y lo manifiesto. Sentí la urgencia de haber llegado la hora del ¡Qué hacer! El aquí y ahora de la Política, al ver levantarse con tanta lagaña entre sus ojos estrujados al impetuoso y convulsionado siglo XXI. Es suficiente, dije, para saber que hemos encendido las alarmas de esas catedrales neblinosas, sin techo, sin paredes y sin puertas. Llamado horizontal y urgente del pueblo/pueblo, de ese bosque – asamblea. Antes de la medianoche.

I

El trabajo colectivo es fundamental para la creación colectiva y para fortalecer el universo personal. No se trata de colectivos fantasmas, sino de aquellos que mueven montañas, que estremecen nuestras vísceras y buscan en lo cotidiano la señal milagrosa de lo extraordinario para trascender el eventismo y buscar lo medular del proyecto. No hay posibilidad de restablecer en nosotros mismos y en las instituciones nuestra identidad nacional, continental y personal, la interculturalidad, nuestra diversidad cultural y multisocietaria, si no asumimos el papel de los colectivos y si no entendemos, que además del frente político, hay múltiples frentes y múltiples fuentes que pueden enriquecer el socialismo del siglo XXI. (º) Estas fuentes múltiples, están hoy enraizadas en el legado y espiritualidad ecuménica del Comandante Supremo y del multifacético maestro César Rengifo.. (sin olvidar por ello los conflictos de clase en sus complejos entramados étnicos nacionales y en sus trabalenguas lingüísticos, mediáticos y cibernéticos). Quien no tenga hoy un colectivo, reintegrado a nuestras múltiples espiritualidades (indígenas, afroamericanas, euroamericanas, asiático-americanas), como parte de su referente en el trabajo diario, se deprime, se derrite en su soledad y en sus egoísmos, se lo traga el aburrimiento de sus conflictos existenciales y se queda solo, extasiado y esoterizado en su convento de monje cartujo, de pseudo-intelectual babelesco ó se exoteriza en su propia sombra sin interior, sin soportar el tragaluz de su propia casa o el abrir los ojos a plena luz del día. Se queda en su ambición personal y en las garras nefastas de la "carrera política" individual, al margen del proyecto histórico y social de largo y mediano alcance, sin tren de aterrizaje en el aquí y ahora de la política. Y sobre todo, sin espíritu revolucionario. Vale decir, pierde su real vocación de poder. De poder-proyecto, de poder-político en sentido colectivo. El sol necesita la sombra para alumbrar. El colectivo necesita también hombres y mujeres lúcidos, pero el ágrafo no es la sombra que apaga la luz, ni la academia es la casa de luz que vence las sombras. Es hora que las academias reciban el resplandor insondable de los saberes de nuestros pueblos, fuentes y orígenes múltiples de toda cultura. Hay una sola vía para reencontrarnos y reconciliarnos de raíz con nuestros pueblos: escucharlos primero, antes de proponerles nada. No para inmovilizarnos y ver pasivamente correr el agua bajo los puentes. Allí tomaremos el pulso para ver hasta donde nos carcome la oprobiosa ideología del capitalismo financiero. Allí veremos cosas espantosas, no para horrorizarnos y salir corriendo. Hay que ir a la multicausalidad para enfrentar la realidad. Observar el desarme progresivo de otra alternativa diferente y el cómo afrontar esa realidad. Preservar la llama de la resistencia cultural y política en el seno del que llamamos "soberano".

II

Un pueblo, sin llama interna, sin escuchar su propia voz, su música en alianza con la música de la naturaleza es como una danza fuera de compás, un paisaje desolado, sin bosque ni pájaros, sin parques, sin niños y sin hadas, diría el escultor y poeta Edgar Corrales. De allí la necesidad de restablecer la vitalidad y la espiritualidad de nuestros pueblos, cuya alma anida en su idioma materno, en su música, en su calendario, en su memoria insondable, en su piel desnuda. Por eso nos volvemos parte del proceso de desintegración cultural, humano y espiritual, cada vez que dejamos a nuestros pueblos sin su música interior, sin conexión con la savia de la exprimida y sofocada Madre Naturaleza y los convertimos en verdaderos zombis de la Era Digital, en la continuidad de la ideología tecnocrática que se desentendió desde finales de la década del 50 del siglo pasado de la geografía y de la historia para dejarnos desmemoriados y dis-localizados. Alguien nos habló de una generación boba, idiotizada, pero olvidó de pronto que el conductismo es parte de esa robotización de nuestra juventud, de la cual él mismo era víctima. La aculturación musical es casi todo el camino hacia el genocidio y el ecocidio. Es la parte más sutil de la des-civilización del propio Occidente. Es el etnocidio presenciando el robo de su espíritu hasta roernos los huesos, es el desarme y el des-alme total. No temas a los que matan el cuerpo, teme a los que matan el alma, que es otra forma muy ideologizada de manifestarse ahora el opio de los pueblos. Hay que volver a re-almar para re-armar cultural y espiritualmente al pueblo/pueblo frente a esta búsqueda desenfrenada de biyuyos que nos tejen desde la madeja mediática. Reconstruirnos de nuevo como múltiples Sujetos Almados, parodiando al poeta Chucho Ñañez y al poeta guayanés Cruz Alejandro Soto, quien una vez en una impertinente borrachera le dijo a un agresivo que se venía contra él, pistola en mano: ¡mátame si quieres! ¡Tu estás armado, pero cuídate porque vengo Almado! (Roberto Urbano Taylor fue testigo presencial –y hasta putchipuu- de aquel des-alme). Un tiempo después el poeta Cruz Alejandro Soto se presentó a media noche -también Almado- a las puertas de la Disip de Ciudad Bolívar a reclamar mi libertad. Comenzaba el primer gobierno de Caldera x la pacificación.

III

Hay que tomarle diariamente y a cada instante, el pulso a la crisis, sus magnitudes como crisis económica, civilizatoria, espiritual y planetaria al mismo tiempo. Es necesario, más que necesario hoy día, retomar nuestra autonomía cultural y educativa como pueblos colonizados, como país y continente, como clave para asumir nuestra independencia o liberación definitiva, el despliegue de un proyecto de largo alcance histórico como el del socialismo del siglo XXI por otros mundos posibles.

IV

Palabras iniciales para darnos El Abrazo de Todos los Tiempos de Nuestra Historia, apostar por un Feliz Año 2015, de sueños y esperanzas, en promesas de días mejores y en realizaciones por venir frente a los pájaros de mal agüero. Realizaciones que en algunos casos no estarán presentes ¡Por ahora! Pero marchemos con la brújula puesta en el futuro del planeta y de las nuevas generaciones: Hacia el socialismo del siglo XXI por otros mundos posibles. El Sol sale por el Sur en el corazón de Abya Yala.

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(º) Múltiples fuentes partiendo de los indosocialismos y los ecosocialismos, que son gemelos, los afroamericanismos, los movimientos de género, las teologías de la liberación, las filosofías, antropologías y pedagogías de la liberación, el marxismo crítico, los socialismos utópicos y sus derivaciones, incluyendo las más diversas corrientes ancestrales y contemporáneas.



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Saúl Rivas Rivas


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