Playas de mentira

Uno de los males que agobia al combo opositor es la ignorancia. Generada en gran parte por hacer un uso mínimo del cerebro. Y ya sabemos que órgano que no se usa se atrofia. Es lo que les pasa a los mozos que pretenden tumbar el gobierno. El picante diálogo entre una reportera popular y una opositora en los pasillos de la UCV es aterrador. Es un coctel pavoroso donde se entremezclan la ignorancia, la ausencia de lógica, de metodología, de ética y de objetivos en la vida, que los convierte en simples peleles de lavadores de cerebros.

-Tú tienes prueba que Maduro es colombiano?

-Claro chama es colombiano! Tú te imaginas!

-Pero tú tiene pruebas?

-Sí chama

-Y por qué no las muestras?

Chama yo te las puedo mostrar.

Por qué no me las muestras?

Yo te las puedo mostrar pero más tarde.

Puedo jurar que no es un diálogo de Eugenio Ionesco y menos de Emilio Lovera. Es el máximo esfuerzo mental de una manitos blancas, de papi y mami, cursante de una carrera universitaria en la Casa de estudios más antigua del país, que a lo mejor ni sabe que en ese recinto universitario está dirigida por una odontóloga que no ejerce su oficio y que su conducta está más cerca de Leni Reinfestal, una favorita de Hitler, que de los sueños de una universidad verdaderamente democrática al servicio de los intereses populares.

Pero ahí no se quedan las cosas. En la pretensión de borrar los carnavales de la mente de los venezolanos se les ocurrió montar unos mamarrachos de playa en sus refinadas urbanizaciones donde evidenciaban nuevamente su ignorancia al tiempo que desautorizaban a la señora Machado que considera los carnavales una vagabundería. Del modo más balurdo, sin hacer casting y en el país de las mujeres más hermosas del mundo, apenas pudieron reclutar apresuradamente unas cuantas disociadas poco agraciadas que clamaban depilación y cremas anticelulítica. Ellos los exquisitos, los reyes del jet set, ignoran que desde hace años el alcalde de Paris, Monsieur Delanoe, creó con un equipo de especialistas un concepto de mini playas a lo largo del Sena, el río que atraviesa la capital francesa, que ha sido un éxito probado en los últimos veranos. Para quienes los han disfrutado sostienen que estas miniplayas no tienen nada que envidiar a las playas de la Costa Azul situadas al sur del país. Pues bien el combo opositor, ignorante hasta el extremo no tenían ni tienen ni la más remota idea de esta propuesta del gobierno galo. Ellos los sifrinos, los arrogantes patanes de educación mayamera son sencillamente ignorantes e incultos.

Otro secreto bien guardado de la clase media, de la alta y de sus autoridades es que les fascina la basura quemada, las emanaciones de las bolsas negras ardiendo, las calles llenas de trastos viejos, árboles cortados, etc, con que impregnan sus mansiones y apartamentos. No faltará un avispao comerciante que patente esos olores en un spray que les recuerde a lo largo del año o en Miami los olores de sus guarimbas..

Lo que sí está claro a estas alturas es que como buenos chacumbeles se les está volteando la consigna con la cual arrancaron hace tres semanas; “El que primero se canse”. Sino que le pregunten a los reporteros internacionales que cubren las guarimbas como los han tratado los malandros y violentos.



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Hector Agüero


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