Sobre la reelección

Desvaría de manera patente Carlos Vecchio al proponer en artículo en el
diario El Universal, que para las elecciones de 2006 se prohiba a Chávez,
entre muchas cosas, el programa "Aló, Presidente". En todos los países
donde se permite la reelección consecutiva, es precisamente con
la información de la acción de gobierno que se promueve la gestión del
presidente en ejercicio, o del primer ministro en los regímenes
parlamentarios.

De hecho, lleva ventaja la oposición en estos casos, ya que su propaganda es
puramente teórica, promesas eventuales a futuro; en tanto que un mandatario
en ejercicio no puede sustraerse de lo que haya hecho o dejado de hacer en
su gestión en curso y, por ello, vigente en la memoria colectiva y sujeta a
comprobación empírica inmediata, por lo que mentir sobre la misma, sería
improductivo y hasta contraproducente.

Por cierto, para los que ya salen a criticar una posible reelección sin
límites, preguntaríamos ¿Cuál es el problema en ella? Si es por vía de la
decisión de la mayoría en elecciones libres, pulcras y universales, con
oportunidad para todos los contendores, esa sería la escogencia democrática
de esa mayoría. ¿Qué tienen que decir de los 14 años seguidos de Felipe
González en la España democrática reciente; o los 16 años y cuatro
reeleeciones consecutivas de Helmut Köhl y, antes, los 14 años de Konrad
Adenauer, ambos en Alemania; o los 16 años con cuatro períodos de Franklin
D. Roosevelt en los Estados Unidos, por cierto, según opinión de sus
compatriotas, con el mejor gobierno de todos, y, agregamos, el más
socialista de todo el mal llamado "mundo occidental". En general, en Europa
no hay límite para la reelección consecutiva y en lo Estados Unidos no lo
había y se limitó a dos períodos sólo porque Roosevelt, dada su enfermedad
desde niño (sufrió de poliomelitis severa) se deterioró en demasía en plena
II Guerra Mundial y murió en el poder.

En todo caso, nada hay más desgastante para la popularidad política en una
democracia que gobernar, por lo que, si tan mala es la gestión de Chávez, la
oposición debería alegrarse y apoyar que sea Chávez el candidato y no otro,
que si es nuevo, sin el desgaste directo del mando, pudiera ser mejor
contendor, ¿o será que en su fuero interno saben que Chávez mantiene y es
capaz de mantener su popularidad y, por ende, seguir ganando elecciones?

Incluso, para aquellos que dicen que "los pueblos se cansan y requieren
alternativas", pues así será; cuando se cansen, votarán por alguno de los
otros candidatos en liza. El problema de la prohibición de la reelección
inmediata o absoluta y el tema de la "alternabilidad" obligada, no
es exigencia de la mayoría, sino, y esta es la mera verdad, un problema de
la dirigencia de los partidos, a lo interno, en cuanto a la existencia de
varios caudillos que todos quieren tener su oportunidad y, a lo externo, en
arreglos con otros partidos para compartir el poder. Si un movimiento o
coalición de movimientos aceptan, como fue el caso de todos los ejemplos
arriba señalados, de manera general el liderazgo principal de una persona y
lo sostienen como su candidato, el asunto interno está resuelto.


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José Gregorio Piña


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