Presencias y raíces histórico-culturales de los fascismos

Notas sueltas sobre los antecedentes y actualidades de las formas fascistas de la pseudo-occidentalización de las colonias y excolonias. Una contribución al diálogo por la paz con justicia que se inicia en la calle y en el Palacio de Miraflores.

(Al Comandante Supremo Hugo Chávez, a un año de su partida, reivindicando su ecumenismo y al mismo tiempo la descomunal anticonquista en el arte de César Rengifo. Marchamos hacia los 100 años de su nacimiento: 14 de mayo de 2015, Día Nacional de la dramaturgia)

UN DESAFÍO POLÍTICO

Hablar de las raíces histórico-culturales de las distintas modalidades del fascismo del siglo XX y ver como ellas se hacen presentes de alguna manera en el siglo XXI, representa un desafío político para construir visiones multilineales y de conjunto en las múltiples dimensiones de nuestras totalidades sociohistóricas concretas. Este esfuerzo sin duda no tiene por qué desconocer el papel fundamental de los fenómenos económicos y sociales, pero no pueden reducirse sólo a lo socio-económico. Los sociologismos y economicismos han hecho mucho daño al respecto. Y de otro lado, los psicologismos, los culturalismos, antropologismos, historicismos y todos los ismos enmarcados en la metodología fragmentaria y reproductora de la matriz ideológica de la dominación occidental. Es todo un entramado antagónico entre lo general y lo particular, agudizado con el surgimiento de la propiedad privada, el patriarcalismo, lo imperial, el sometimiento sociocultural, el advenimiento de las clases sociales, el Estado y la ruptura cultural con la Madre Naturaleza, hasta el desequilibrio planetario en nombre del desarrollo y la civilización.

NECESITAD DE FORTALECER LA ANTICONQUISTA

Las primeras referencias históricas las podemos encontrar en las distintas formas de conquista y colonización, en las modalidades de neoconquista, neocolonialismos y recolonizaciones por parte de los ejes imperiales del mundo occidental y particularmente del imperialismo norteamericano (intentos actuales de retro-llevarnos al ALCA, al FMI y al Banco Mundial, de los cuales ya en principio, nos hemos liberado gracias a la visión estratégica de Hugo Chávez, la reivindicación del bolivarianismo integracionista y emancipador y el destape de toda nuestra historia ancestral-contemporánea en la concepción y construcción de los socialismos del siglo XXI). Pero, como ya sabemos, los fascismos desenfundan sus sables cuando las crisis del capitalismo hacen insostenibles los disfraces de las democracias representativas y electivas. Y peor aún, cuando las democracias se hacen participativas y protagónicas, sembrando su ejemplo en el panorama mundial, como la de Venezuela a partir del caracazo y del 4 de febrero. Luego con la toma del poder bolivariano y el poder constituyente en los últimos 15 años.

Cuando un pueblo conquista o coloniza a otro, genera una imagen fija, caótica, devaluada, un estereotipo negativo del dominado; utiliza una élite cómplice del mismo pueblo nativo al servicio de la conquista para no descansar sólo en la fuerza militar. A fin de encubrir los genocidios masivos, la explotación económica y social, usa formas de domesticación pseudo-religiosa y lingüística, combinándola con las más diversas expresiones de dominación política, étnica y sociocultural. Las clases sociales se forman en la mayoría de los casos entramadas en grandes conflictos de sometimientos étnicos, socioculturales y político-territoriales. Especialmente en los países conquistados y colonizados. No olvidemos que una conquista es un control político-militar de un pueblo y un territorio por un poder extranjero, que busca hacerlo suyo con un proceso de colonización: vale decir, de ocupación del territorio, con otra gente.

Son muchos los ejemplos que podrían ilustrar los procesos de sometimiento de la población nativa. Pero veamos lo más clásico:

- Los llamados internados creados por misiones religiosas en las colonias y semi-colonias para separar al niño y niña indígena de sus padres y abuelos y de sus comunidades, tendientes a desconocer la historia, la cultura propia y la educación propia, el idioma materno y otros atributos socioculturales, representa no sólo uno de los crímenes culturales y traumas más vergonzantes de toda conquista y de profanación del evangelio por parte de las teologías de la dominación, sino también una de las manifestaciones más claras de las primeras formas de fascismo cultural y educativo, acompañados de su antifeminismo, de su racismo y formas camufladas de apartheid, esclavitud y servilismo, posteriormente amparados en el manto ideológico de la llamada “cultura única mestiza” o de la “raza cósmica” de José Vasconcelos (México:1925) (ahora llamada, entre nosotros, “cultura criolla” o “mestiza”).

El Rey de España Carlos III (Edicto real de 1770) dio unos primeros pasos, al eliminar la enseñanza de los idiomas indígenas de América, con el propósito de implantar una hegemonía del castellano como idioma único del imperio. De ahora en adelante había que “evangelizar” sólo en español, en una coyuntura en la cual ya los idiomas indígenas se convertirían en una “curiosidad científica”. El naciente cientificismo de la ilustración, convertía a las lenguas o idiomas maternos particulares como antagónicos a la llamada “lengua general” de “la ciencia”, mientras que en la actualidad la hegemonía anglo-norteamericana nos presenta al inglés como el idioma paradigmático (o modelo del lenguaje científico, coincidiendo con la lengua del imperio). Religión única, idioma único, ciencia única, tecnología única, cultura única, etnia/ nación única, Estado único (imperialismo), Consejo de Seguridad de la ONU como negación de las Naciones Unidas; OEA, negación de Nuestra América. Negación de la sociodiversidad y de la diversidad cultural y humana, discurso único…bases epistémicas de los neofascismos, pasando por sus cruzadas e inquisiciones pseudo-religiosas y sus estalinismos pseudo-socialistas, con sus nostalgias medioevales de unidad compulsiva, combinando la seducción masiva y la ocupación militar.

Los fascismos, como el italiano ya en 1924 nos hablaba de la italianización fascista y de la búsqueda de la “unidad lingüística” apuntando a la eliminación radical de los idiomas locales, procesados como supuestos “dialectos”, en base a la unilinealidad etapista de Lewis Morgan -a mediados de 1800- en “La Sociedad Antigua”: salvajismo-barbarie-civilización, quien hablaba de “dialectos” y no de idiomas indígenas. Los alemanes hablaban de la unidad racial y la pureza racial. Los alemanes hablaban de “arte degradado” y de arte propiamente dicho, no quedándose en esto muy atrás el stalinismo… Vasconcelos en México nos hablaba de la “raza cósmica” para suprimir de cuajo la indianidad bajo pretexto de mejicanización y “mejoramiento de raza”, hasta acceder a una nueva raza y al neolatinismo tecnoburocrático, como otra de las modalidades del “hombre nuevo” (o de la ideología de los “pueblos nuevos” , expresado luego por Darcy Ribeiro, de lo que se retracta al final de su vida). Miguel de Unamuno, católico vasco-español, de pensamiento de avanzada, quien a pesar de enfrentar al fascismo político no renuncia en cambio al fascismo cultural: con su llorosa nostalgia por la pérdida de las colonias españolas en América, planteaba que había que castellanizar de raíz las palabras del vasco o las palabras indígenas: México –por ejemplo- no debía escribirse con x sino con jota (pero donde los más jodidos eran –y son, como siempre- los pueblos indígenas, los que tenían que dejar de ser para ser otros, sinónimo de no ser nadie). Era un requisito de la “unidad” de España y de la “unidad” de Hispanoamérica. Visiones que han fracasado tanto para construir la unidad de España como la unidad de nuestra América y nuestras identidades nacionales y continental. El purismo lingüístico unamuniano se emparenta de alguna manera en tanto hispanocentrismo y lingüicidio, con el purismo racial de Hitler, de donde lo tomó José Vasconcelos para construir su trilladora “mestiza” hacia el blanqueamiento en la América India, lo cual se aclara mucho más cuando aparece la revista “Timón” de corte nazi-fascista en el México de la década del 40. Es la misma matriz ideológica imperial de la dominación occidental eurocéntrica, ahora trasladada a la dominación imperialista anglo-norteamericana y al sionismo.

Si el fascismo del siglo XX es un fenómeno anticultural y anti-intelectual, también lo son todas las pretensiones occidentales de negar y desconocer los pueblos y culturas de tradición oral (¿qué diferencia hay en las expresiones “¡la letra entra con sangre!”, ligada a la idea de “civilizar” y aquella otra más reciente de un fascista: “¡cuando escucho la palabra cultura, preparo mi revólver!”?. ¿Acaso no estamos ante la misma matriz ideológica de la dominación colonialista occidental?.....

DE LA CULTURA ÚNICA AL DISCURSO ÚNICO

Toda pretensión de “cultura única” apunta hacia el “discurso único” y está en los orígenes más remotos de todo fundamentalismo filosófico, racial, clasista, religioso, étnico, artístico, cientificista, militarista o de cualquier otro signo, que si bien no es un fenómeno exclusivamente occidental, es Occidente quien lo ha llevado a los extremos de su máximo desarrollo desde su pretendida globalización unilateral.

NUESTRAS UNIVERSIDADES, CARICATURA DEL DISCURSO ÚNICO DE OCCIDENTE

Nuestras universidades hoy son una camisa de fuerza, una expresión imperialista y caricaturesca del discurso único de Occidente, salvo excepciones, en nombre de una pseudo-universalidad eurocéntrica, que sólo expresa y legitima lo grecorromano y lo judeocristiano, viendo a las demás civilizaciones como “la prehistoria” de Europa. Es curioso por ejemplo ver a nuestras universidades criticar la unidad cívico-militar del proyecto bolivariano y al mismo tiempo formar parte integral del discurso de la dictadura mediática global que es hoy indesligable del complejo militar industrial del imperialismo. No se dan cuenta, que si no hay un deslinde crítico, ellas son parte de las patas académicas del complejo mediático militar-industrial, del cual forman parte la mayoría de los medios privados al servicio del gran capital transnacional y de sus formas de neoconquista y recolonización mental y espiritual. Por eso, entre otras tantas razones, la “autonomía universitaria” está hoy al servicio de los aparatos transculturales de la globalización unilateral del capitalismo financiero especulativo del dólar y no al servicio de la independencia y soberanía de nuestros países. ¿Casualidad que se “alcen” al momento de aprobarse aquí en Venezuela una ley de ganancias y precios justos?¿Hay una sintonía con Fedecámaras y los monopolios de importación y de producción de alimentos? ¿Representan estas universidades privadas y las autónomas –en su orientación neofascistoide- al “estudiantado” en general y a la recluta de su propio estudiantado?. La otra matrícula universitaria alternativa, que es mayoritaria y con menor presupuesto, no forma parte de eso que se llama ahora “el estudiantado”. ¿Por qué? Además: ¿son estudiantes el grueso de los que estuvieron al frente de las guarimbas?¿quiénes están detrás de ellos como aparato político-militar concreto, aparte de la compañía inseparable de la dictadura mediática mundial? Curiosamente, me recordaba alguien, la revolución eliminó la recluta, el servicio militar de los pobres que antes se usaba para engrosar los ejércitos de la represión contra el pueblo. Nuestras Universidades privadas y autónomas, algunas empresas privadas y la clase dominante ahora reclutan mercenarios al servicio del paramilitarismo para tratar de romper la unidad cívico-militar sobre la cual descansa la independencia y la seguridad de la nación.

LOS MOVIMIENTOS DE NATURALEZA DISTINTA

¿Por qué en Chile hace un año o más esos aparatajes político-militares de las guarimbas y la dictadura mediática mundial no acompañó al movimiento estudiantil y la resistencia cultural y política del pueblo mapuche? ¿Por qué luchaban los estudiantes chilenos y por qué luchan éstos estudiantes de aquí ahora? ¿Es lo mismo luchar contra la privatización de la educación que por la privatización de ella?¿Qué tienen los estudiantes venezolanos que no tienen los chilenos? ¿no es acaso la educación gratuita, por la que luchan los estudiantes chilenos?¿Por qué los estudiantes chilenos no pueden desentenderse de las luchas heroicas del pueblo mapuche de ayer y de hoy?. Para comprenderlo, tenemos que estudiar la obra de teatro de César Rengifo sobre la caída de Allende y la intervención imperialista: ¡Volcanes sobre el Mapocho!

LA CARICATURA DE UNA RÉPLICA DEL CARACAZO

Querían la réplica de un caracazo para tumbar al Presidente Nicolás Maduro desde sus guarimbas del Táchira al amparo de paramilitares de Uribe, las mafias del contrabando y del narcotráfico; y desde el este de Caracas. El caracazo del 27 de febrero de 1989, estremeció las raíces más aparentemente inconmovibles de la conquista de América y le propinó la primera derrota en el mundo al FMI y al Banco Mundial, al imperialismo norteamericano y al colonialismo europeo. Pero la réplica desde el este de Caracas que querían los hijitos de papá y mamá era para regresarnos al FMI, al BM y la dominación imperialista de la globalización con sus pseudo revoluciones de colores, para una educación privatizada y no para todos: por tanto excluyente de las grandes mayorías. Era un injerto de morrocoy con guacharaca. Sólo una juventud sin sentido de la geografía y de la historia puede ser embarcada y manipulada en una contrarrevolución llamada mundo de colores, bajo inducidas y sospechosas alucinaciones.

Son además las aludidas academias y universidades comprometidas con el status quo mundial presa fácil de ese discurso único de “la ciencia”, con apariencia de neutralidad ideológica y política. Y a partir de allí, de esa neutralidad, de ese “punto cero” de la ciencia, comienzan a politizar y adoctrinar en el fascismo con pretextos pseudo-religiosos y pseudo- civilizatorios. O sea, que la llamada “ciencia”, despolitiza para la izquierda y repolitiza para las derechas, mientras nos dicen que estamos en el fin de la historia, el fin de las ideologías, el fin de la política. Hay también ciertas teologías de la dominación que operan conscientemente para despolitizar a los sectores populares e inculcarles que no voten cuando su voto puede favorecer a las políticas de grandes cambios. ¡Dios no es político! ¡Su reino no es de este mundo! Los mormones en cambio acuden a la clase media para recordarles constantemente que Estados Unidos es el “Nuevo Pueblo Escogido de Dios” y la religión de Mormón, la nueva religión del imperio.

Cuando el catolicismo estaba acomodado con el fascismo en Italia, predicaba el apoliticismo de la iglesia. Al caer el fascismo en desgracia, aparecieron los partidos socialcristianos o demócratas cristianos, con un edificio de propaganda en Roma que tenía 14 pisos. Entonces, Dios se hace político para salvar “la civilización”, para “resguardar la fe” y “salvarnos del comunismo”. ¡Tradición, familia y propiedad! ¿Cuál tradición? ¿la cultura propia y la educación propia y la historia propia del colonizado? No…. la tradición de la cultura que nos domina. ¿Cuál propiedad? ¿la de los pueblos conquistados? ¡No! Las propiedades que nos han robado con sus guerras de conquista y colonización. ¿Cuál familia? ¿la familia indígena? ¿la familia afrovenezolana? ¡No! La familia o las familias de la gran burguesía a la que pertenece Maricori Machado y Capriles Radonski. Y así es el discurso del OPUS y de La Falange y el discurso de Hitler, de Mussolini y Oliveira Salazar. Con sus diferencias históricas, culturales y nacionales, tienen en común la defensa a ultranza del gran capital y del mercado.

LA IDEOLOGÍA TECNOCRÁTICA

El discurso único de la ciencia, que venía ya de los tiempos de la ilustración, nos trajo a finales de la década del 50 del siglo pasado, con el surgimiento del capitalismo monopólico, la llamada ideología tecnocrática, que terminó liquidando la enseñanza de la geografía y de la historia de nuestros pueblos, arrinconando a las humanidades y las visiones cósmicas del mundo, para darle continuidad a los procesos de estrangulamiento cultural y espiritual de la juventud para hacer posible hoy sus pseudo revoluciones de colores, con olor a petróleo, pólvora y muerte. Generando con ello un antagonismo entre la necesidad de cada pueblo de endoculturación (o capacidad de reproducción de la cultura propia y la necesidad del intercambio cultural, puesta esta última al servicio del gran capital y del mercado para desbaratar culturalmente a los pueblos). Todo con la finalidad de poder justificar lo transcultural en su unilateralidad bajo pretexto de universalizar o de globalizar. …Era otra forma de robarle el pasado a la juventud para dejarla sin ubicación histórica y geográfica, como ya lo venían haciendo las misiones religiosas con la juventud indígena desde el siglo XVI, al separarla de sus pueblos, de la cultura propia y de la educación propia. En esta oportunidad, una juventud sin historia, sin tierra y sin cielo, sin comunidad y sin patria, estaba destinada a vivir en la eterna infancia, en el decir de Cicerón. Patria que los mismos fascismos habían pateado y desnaturalizado, lanzando después a la juventud a la aventura hippie en sus distintas versiones según los países. La verdadera iniciación, caminaba medio siglo después y comienzos del siglo XXI, para acceder a la era de la idiotización digital. Donde los imperios dejan a la juventud sin historia, sin presente y sin futuro. Vale decir sin localización de tiempo y espacio, pero con un vacío cultural y espiritual a ser catequizable por las aves de rapiña de esa cruzada pseudo-evangelizadora y fanatizante a escala planetaria, con particular énfasis en nuestros países colonizados por sectas made in USA, made in Europa, propagando un evangelio descontextualizado de su realidad social y cultural y de su presente histórico. Amén de haber arrinconado a las teologías de la liberación en el propio Occidente. Todo en nombre de una agresiva y visceral “libertad de cultos” para atropellar las religiones autóctonas y las históricamente arraigadas, con suficiente autonomía e identidad cultural y nacional. Siempre a merced de las modas esporádicas y pseudo religiosas de la postmodernidad, sin ningún asidero real en ninguna visión del mundo con sentido de totalidad, de totalidades y diferencias. La búsqueda de totalidad ahora, sólo se compensa con el auxilio de diferentes tipos de droga: comenzando por el azúcar, el café, el alcohol, los ansiolíticos y otros recursos alopáticos de la farmacopea occidental al servicio de la enfermedad y la muerte, la cocaína y sus afines para vivir en una cultura de evasión sin compromiso social y cada vez más desligados por el urbanismo compulsivo y unilateral de la Madre Naturaleza. El antropocentrismo galopante, groseramente individualista y anti-solidario, que surgió con el renacimiento y la ilustración, dotó de estatuto religioso a la cientificidad con toda su monstruosidad tecnológica y su descomunal poder autodestructivo, siendo nuestras universidades y academias y luego la dictadura mediática mundial, los instrumentos de fundamentación y legitimación de los discursos únicos de toda dominación y explotación de nuestros territorios

.USA: INSPIRADOR DE LOS APARTHEID DEL MUNDO MODERNO

Hace algún tiempo decía Roberto Fernández Retamar que los Estados Unidos han inspirado a todos los fascismos y formas de Apartheid del mundo moderno. Todo eso es verdad. El Kukuxklán, el apartheid de Sudáfrica, del Estado de Israel, del Cono Sur con Sarmiento, Alberdi y Gutiérrez. Pero Retamar se olvida de los apartheid y fascismos colaterales como el de todos los hispanocentrismos y los latinismos y se hizo parte de la maquinaria de propaganda que en el fondo sigue inspirada en la dicotomía ¡Civilización o Barbarie! Como es el caso del latinismo tecnoburocrático de José Vasconcelos y cuyo emparentamiento con el nazi-fascismo de Hitler trata de ocultarse: su “raza cósmica”, su “hombre nuevo”, su “nueva raza” contentiva de todas las razas como si no estuvieran ya contenidas en la humanidad entera. ¿Es que no hay un origen común de la humanidad?¿Pero es el origen común de la humanidad un pretexto para desconocer las diferencias antropofísicas, étnicas, societarias y culturales? Aparte de que todos los pueblos del mundo son mestizos… y todas las culturas por distintas vías están inter-relacionadas. Por eso hemos venido planteando que si la mercancía es el fetiche económico, el fetiche cultural de nuestras sociedades en nuestro tiempo es el fetichismo del mestizaje, como ideología de dominación y que nada tiene que ver con el fenómeno histórico del mestizaje, común en todas las civilizaciones y que tiene sus especificidades en nuestro continente y en el Caribe.

¿HAY ALGUNA VACUNA CULTURAL CONTRA LOS FASCISMOS DE HOY?

Si hablamos de una vacuna, de un antídoto, de una piedra filosofal, de un pégalotodo, volvemos a caer en las mismas simplificaciones de catecismos y manuales que queremos combatir. Nuestros equipos de trabajo vienen planteando desde hace tiempo la necesidad de una educación para otros mundos posibles en el socialismo del siglo XXI. Hay que comenzar por quebrar en nuestras academias y universidades, en todo nuestros sistemas educativos, esa pretensión exclusiva y excluyente de educar sólo en lo grecorromano y judeocristiano. Para superar la falsa dicotomía civilización o barbarie, hay que acceder a modelos educativos no imperiales e imperialistas que apelan a justificaciones civilizatorias para oprimir a otros pueblos, razas o culturas tenidos como inferiores. Debemos acceder a visiones multilineales inter-civilizatorias y eco-humanistas, que superen el antagonismo cultura naturaleza. De allí que el panteísmo o la adoración de lo telúrico o de la naturaleza por parte de ciertos fascismos, no es más que una caricatura de una indigencia planteada a la humanidad frente al avance descomunal y unilateral del modelo industrial urbano, así como manejó a su antojo y según sus intereses del momento la idea de nación o patria. Pero en ningún momento representa una reconciliación sincera con la naturaleza y con nuestros legítimos orígenes, si su basamento fundamental ha descansado en la guerra destructiva de la naturaleza y autodestructiva de la humanidad hasta hoy. No puede reivindicar la familia con un patriarcalismo visceral que niega de cuajo el papel de la mujer en la política y en la vida pública de los pueblos y culturas. Una de las consignas del este de Caracas pregonaba a los cuatro vientos, que MARIACORINA TIENE BOLAS Y CAPRILES LA TOTONA, con lo cual se dejaba claro en la perspectiva patriarcal del fascismo que una mujer debe dejar de ser mujer y tener lo que tiene el hombre para participar en la política.

Tampoco puede reivindicar la propiedad quien defiende la expropiación producto de procesos de conquista y colonización y que en nombre de lo privado desconoce las formas y sentido de pertinencia de la propiedad pública, de la pequeña y mediana propiedad familiar y comunitaria. ¿Quién o quiénes defienden la usura como un recurso para expropiar el salario de los trabajadores y quienes pretenden invisibilizar los subsidios a los servicios públicos para promover la vuelta a las privatizaciones y al “dejar hacer, dejar pasar” a voluntad y capricho del mercado capitalista?.

EL SISTEMA EDUCATIVO BOLIVARIANO DEBE PROMOVER LA INTERCULTURALIDAD COMO FACTOR DE PAZ CON JUSTICIA Y EQUIDAD

El sistema educativo bolivariano debe promover una educación intercultural a todos los niveles, desbloqueando el diálogo de saberes, el diálogo entre los pueblos y las academias. Para ello es fundamental arribar como hemos dicho a una visión inter-civilizatoria (que cada civilización ofrezca su aporte a la patria y a la humanidad), inter-filosófica (que la filosofía vuelva a los mercados públicos y a la comunidad: a aprender de la oralidad viva), inter-científica (que los científicos salgan de sus ciudadelas y cubículos), inter-artística, (que los artistas vuelvan al teatro de calle, el muralismo de calle y las danzas de retribución a la madre naturaleza), inter-religiosa (que los pastores vuelvan al ecumenismo, a la reconciliación y confraternidad con la asamblea del pueblo), intercultural, (donde las culturas reconozcan su origen común en las diferencias como una necesidad de enriquecimiento mutuo); lo cívico-militar (donde los militares reconozcan su origen y sus servicios en el mundo civil y en el bien común y donde los pueblos puedan ver en la unidad cívico-militar un instrumento de independencia y soberanía, de disuasión de la guerra y de apuesta por la paz con justicia de la que hablaba el profeta Isaías). Donde las milicias bolivarianas y las distintas participaciones en la realidad nacional y continental, sirvan para facilitar el diálogo permanente entre lo civil-militar.

En síntesis, una inter-política entre pueblo gobierno-gobierno del pueblo, diplomacia de los pueblos, diplomacia de Cancillería, como está intentándolo hacer el Presidente Nicolás Maduro con lo que él llama Gobierno de Calle y en su Congreso de diálogo permanente por la paz desde el Palacio de Miraflores. A ello habría que agregarle también el papel del Presidente de la Asamblea Nacional diputado Diosdado Cabello y su equipo en una Comisión por la Verdad, así como la gira del Canciller Elías Jaua por toda Sudamérica explicando la realidad de los hechos frente al fantasma de la dictadura mediática mundial al servicio del gran capital y del golpe suave.

En otro orden de ideas, lo pan-indígena, lo pan-africano, lo pan-asiático, lo pan-europeo, lo indoamericano, lo afroamericano, lo caribeño, lo hispanoamericano, lo iberoamericano, lo latinoamericano siempre serán legítimos y aceptados mientras no se conviertan en indio centrismos, afrocentrismos, eurocentrismos, chino-centrismos, que permitan afirmarse bajo la negación e invisibilización de lo originario de cada pueblo, actores y actrices de cada país, de cada continente. De esta manera, el panamericanismo representó para nosotros, una camisa de fuerza de la doctrina de Monroe y de la hegemonía norteamericana para desconocer nuestro ser histórico y cultural. Así como han pretendido hasta ahora las camisas de fuerza con el rótulo engañoso de “Comunidad iberoamericana de naciones”, “hispanoamericana” o “latinoamericana de naciones” bajo la égida del colonialismo y del racismo europeo.



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Saúl Rivas Rivas


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