América Latina en el radar del Pentágono. Presiones diplomáticas, campañas mediáticas y hasta un plan de la CIA sirven como armas para el control de la región.
Después y durante la visita del secretario de Defensa de Estados Unidos Donald Rumsfeld, a suelo latinoamericano (Argentina, Brasil y Guatemala) la “preocupación del Pentágono por la seguridad hemisférica” hace que Estados Unidos hable de un supuesto aumento de la inseguridad en América Latina, aumentando la presiones y las acusaciones contra la región.
Tras su paso por la Argentina, el 21 de marzo pasado, Rumsfeld le comunicó a su homólogo argentino, José Pampuro, que su gobierno “ve al presidente Chávez como un factor de desequilibrio en la región”. A lo que Pampuro respondió que Buenos Aires “considera a Hugo Chávez un presidente elegido democráticamente, por lo que no puede ponerse en duda su legitimidad”.
No conforme con esa respuesta, el secretario de defensa de Bush, advirtió sobre el posible “derrame" o influencia regional del conflicto en Colombia, ya que, según Estados Unidos, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) estarían cercadas por el gobierno de Alvaro Uribe y trasladarían efectivos y operaciones hacia otros países del área. En ese sentido no hizo alusión a Argentina pero sí mencionó a Ecuador y Perú como posibles nuevos focos de tensión.
Cuando el estadounidense visitó Brasil, las acusaciones hacia Venezuela aumentaron en gran medida. "Ciertamente estoy preocupado. No puedo imaginar qué pasará con los 100 mil AK-47. No puedo imaginar para qué Venezuela necesita 100 mil AK-47", dijo el jefe del Pentágono a periodistas tras reunirse con su colega brasileño José Alencar en la capital brasileña.
La “preocupación” de Rumsfeld hace referencia a la compra de armas que el gobierno venezolano tiene pensado realizar a Rusia y a Brasil.
Los anfitriones de Rumsfeld, en cambio, prefirieron no referirse al tema Venezuela. En el gobierno de Lula habían adelantado que no responderían a las presiones estadounidenses contra Chávez, a quien estiman un presidente amigo.
"Brasil considera a Chávez como un presidente legítimamente electo, y no pretende perjudicar los canales de comunicación con el jefe de Estado de un país donde existen intereses de importantes empresas brasileñas". Esa fue la posición que el ministro de la secretaria de la presidencia de Brasil, José Dirceu, expresó a Condoleezza Rice a principios de marzo en Washington.
En la misma tónica, el ministro de Defensa y vicepresidente brasileño, José Alencar, dijo tras su reunión con Rumsfeld en Brasilia que su país "siempre defendió la no intervención en otros países".
Por su parte el vicepresidente venezolano, José Vicente Rancel, afirmó que Estados Unidos comenzó "una nueva fase de su agresión imperialista" contra Venezuela, y reiteró que la compra venezolana de armas tiene "la única finalidad de defender nuestra independencia y garantizar la autodeterminación de nuestro pueblo".
También se preguntó cómo Estados Unidos objeta la compra de armas venezolana, pese absorber "el 36 por ciento del gasto militar mundial (...) gasto muy superior a la suma de los gastos de las 18 potencias que le siguen”.
Es valido hacer notar, que el enviado de Bush, elogio claramente a los gobiernos de la Argentina y Brasil por el envió de tropas a Haití emprendida por Washington bajo el paraguas de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).
En su momento, hubo dudas sobre la legitimidad de la intervención militar internacional en Haití, Aristide denunció haber sido obligado a dejar su cargo y el país por marines estadounidenses que lo transportaron en un vuelo a República Centroafricana.
La Comunidad del Caribe respaldó la denuncia de Aristide y reclamó a la ONU una investigación independiente de los hechos, que nunca tuvo lugar.
Según analistas, Rumsfeld terminó su gira sin encontrar respuestas certeras a las hipótesis de conflictos en la región que tanto desvelan a la Casa Blanca.
Las pesadillas de Washington provienen de los vientos que soplan con fuerza en la región tras la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, un proyecto económico, político y comercial que en el futuro unirá a todos los países de América Latina, con exclusión de Estados Unidos.
A todo esto, la Casa Blanca continúa con sus campañas de exageración con los focos de inestabilidad en la región. No solo ataca al presidente Chávez y a su gobierno, sino que también arremete en contra de Evo Morales y su movimiento en Bolivia, calificándolo de perjudicial para la estabilidad democrática de la región.
Ya sea diplomáticamente, utilizando medios de comunicación a su servicio o llegando a usar la violencia como un recurso valedero en favor de sus intereses. Estados Unidos hace uso de sus métodos de intervención en la región basados en el concepto de la Guerra de Baja Intensidad (GBI).
“El objetivo principal de la GBI no se detendrá, como las guerras convencionales, con el énfasis puesto en la eliminación física del enemigo (movimiento de liberación o gobiernos revolucionarios), sino con deslegitimarlos, socavarlos y aislarlos hasta que dejen de considerarse como una alternativa política posible o estable”. Señalan Barry, Vergara y Castro en el libro “Centroamérica, la Guerra de Baja Intensidad, 1986”.
Hay que añadir a esta perspectiva, el incremento de las campañas mediáticas que distintos medios estadounidenses realizan a favor de esta campaña. “La democracia en Bolivia está a punto de desmoronarse bajo presiones del populismo de izquierda”, afirma en un editorial del diario The Washington Post, diario conservador que pide entre líneas una intervención internacional de países vecinos y de los Estados Unidos.
En los últimos días de marzo, la revista derechista Nacional Review publicó un artículo de Otto Reich, ex secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, sobre “los dos terribles de América Latina”, en referencia a Chávez y a Fidel Castro. La revista tenía una foto de los dos jefes de estado conversando, y debajo la frase: “el eje del mal… versión del hemisferio occidental”.
“El emergente eje de subversión formado por Cuba y Venezuela debe ser enfrentado antes de que socave la democracia en Colombia, Nicaragua y Bolivia u otro país vecino vulnerable”, señaló una editorial del diario estadounidense The Wall Street Journal.
El discurso de Rumsfeld en su gira parece parte de una campaña iniciada en enero, cuando la secretaria de estado, Condoleezza Rice, señaló que Chávez era una “fuerza negativa” para la región.
Por otro lado, el periodista Manuel Freytas en un articulo publicado en IAR noticias, reveló que la CIA prepara una estrategia para involucrar a las FARC en un plan terrorista con Al Qaeda y el terrorismo islámico, y que un plan de un “11-S latinoamericano” está en marcha.
La estrategia -según las fuentes- busca instalar la "guerra contraterrorista" global en América Latina mezclando a las FARC y otras organizaciones armadas con planes del "terrorismo internacional" orientados a vulnerar la seguridad nacional de Estados Unidos y a desestabilizar toda la región.
“La inteligencia norteamericana sabe que no puede implantar artificialmente el terrorismo islámico de Al Qaeda en Latinoamérica, por la razón de que no sería creíble y carecería de la justificación que tiene en Europa o Estados Unidos. Por lo tanto, hay que ensamblar al terrorismo islámico en un objetivo local que cierre y otorgue verosimilitud a las amenazas y operaciones, y es en este punto donde el plan se ensambla con el accionar terrorista de las FARC en Colombia”, señala Freytas.
En ese sentido, en Washington no descartan a corto plazo un atentado terrorista demoledor en América Latina, que termine por articular (al igual que en Europa con el 11-M español) un plan "contraterrorista" latinoamericano adoptado por todos los gobiernos de la región.
Según Freytas, fuentes de inteligencia en Washington hablan de objetivos terroristas en Chile, Argentina, Brasil, México y Venezuela, entre otros, con la modalidad operativa del 11-M español, es decir, en lugares con alta concentración de público común que asegure el impacto masivo, local e internacional, de los atentados.
El martes 29 de marzo culminó en Ciudad Guayana, sur de Venezuela, una cumbre entre los jefes de Estado de España, Brasil, Colombia y Venezuela. Los mandatarios convinieron establecer pactos de cooperación en distintas áreas, entre las cuales destacan seguridad, comercio, comunicaciones y energía. Sin embargo, el aspecto más notable de este encuentro, la cual establece un logro diplomático para el gobierno del presidente Chávez, es que los cuatro países coincidieron respecto a su papel en la política internacional, de tal forma que incluso hablaron de impulsar un mapa geopolítico caracterizado por la multilateralidad, visión del mundo que enfrenta con las aspiraciones hegemónicas de Estados Unidos.
También se suma la decisión del gobierno brasileño al abandonar los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que rigieron su economía por siete años consecutivos, aunque sin romper con este ni modificar su política económica. "Tenemos el derecho de andar con las propias piernas", dijo el presidente Luiz Inacio Lula da Silva sobre la decisión de no renovar el acuerdo.
Sin embargo, por su parte, el congreso argentino aprobó dos leyes solicitadas expresamente por Rumsfeld en su visita al país, y determinan la ratificación de la convención internacional para la Represión del Financiamiento al Terrorismo de la ONU, y de la Convención Interamericana contra el Terrorismo de la OEA. Un dato curioso fue el de la ausencia de una definición precisa de terrorismo en los dos textos.
Los opositores a esta ley plantearon que la falta de definición del terrorismo es la que permitirá un uso arbitrario de medidas represivas y se eliminan los clásicos institutos del derecho de asilo, del delito político y de la protección al refugiado para quienes resulten sospechosos de cometer acciones terroristas. Esta aprobación se dio antes que el Canciller Rafael Bielsa se reuniera con su par del Departamento de Estado estadounidense, Condoleezza Rice.
Bajo este marco, van tomando forma las estrategias del país del norte a favor de sus intereses que dependen de una sujeción de América Latina bajo sus políticas neocoloniales, las respuestas latinoamericanas en algunos casos se muestran en confrontación con el poder imperial, pero en otros hacen caso a las dirigencias de Washington.
Es de gran valor recordar que las peores pesadillas de Washington provienen de una América Latina unida, fuerte y consolidada. Ese mismo factor llevará a la región a lograr una mayor independencia en su política, economía y desarrollo.
jcalfaro@perio.unlp.edu.ar