Binóculo N° 98

¿Cuál clase obrera?

En los procesos políticos, la claridad es un elemento fundamental. La claridad no es otra cosa que el producto de la conciencia y ésta a su vez de la formación. Es por ello que la vieja frase de Mao sigue vigente: quien no estudia, no habla.

Es tan fundamental la claridad política que lo ocurrido recientemente con los misóginos de Primero Justicia, evidencia la ausencia total de orientación filosófica, ideológica, económica, política. Características como las que este grupo presenta, sin nadie que internamente sirviera de monitor y control de sus comportamientos, llevaron a los seudodirigentes al camino en el que se encuentran. El descrédito es de tal magnitud que difícilmente, logren salir de ese pozo de aguas profundas. En la esencia, todo se resume a la falta de formación, causa fundamental de la ausencia de conciencia.

Pero esa premisa tan compleja en la derecha, no es muy distinta en la izquierda, digamos en un sector de la izquierda. Es cierto que el gobierno tiene claro hacia dónde va. También es cierto que gobernadores y alcaldes no están haciendo mucho para que ese gobierno avance, en lo concienzudamente revolucionario, digo yo. Pero a pesar de las fallas que pueda tener, el Gobierno de Calle, las inversiones en obras, la Misión Vivienda, algunas orientaciones hacia la clase media, el combate al sabotaje económico, han sido importantes para la consolidación del Gobierno del camarada Nicolás y el avance del proceso.

Sin embargo, Chávez dejó una tarea pendiente que no se ha podido abordar, y que a mi juicio es al extremo compleja: la incorporación de la clase obrera al proceso, que aún no es ni siquiera de liberación nacional.

El tío Miguel decía que era fundamental el trabajo político en la clase obrera, porque el obrero siempre sería el motor de los conflictos sociales. Si tiene conciencia me explicaba- los sabrá dirigir. Hay un peligroso engaño con el tema social. Alguien de los sectores sociales, de los pobres, saldrá al combate por efectos de la conciencia, pero por carecer de orientación y de conciencia, el colectivo no es conscientemente revolucionario, siempre estará al lado del mejor postor. No tiene condición de clase. Que sí la tiene la clase obrera, porque sabe directamente que es en el proceso productivo donde el propietario de los medios de producción, tiene la capacidad de modificar todos los patrones de conducta de una sociedad.

Si algún momento histórico del país se repotenció las condiciones sociales de los trabajadores, fue en el de Hugo. Pero el Arañero do Sabaneta no se dio cuenta de que esta clase obrera, tiene más de obrera que de clase y que muy poco ha hecho por la consolidación de este proceso más allá de pedir reivindicaciones sociales.

Este vastísimo sector laboral que llaman clase obrera, pudiéramos decir que tiene dos condiciones: desde el punto de vista político, casi está desclasada. Ya no se siente clase. Tiene un revoltijo de tal calibre en su cabeza que olvidó para qué existe. Se le olvidó el estudio y la formación. Sustituyó el debate político por el pandillaje y la pelea a muerte por cupos de trabajo. Los problemas sindicales ahora se dirimen a tiros. Las mafias se apropiaron de la conciencia de los trabajadores y de sus organizaciones. El sicariato es el componente más importante de esa clase obrera. Esa clase obrera es la que pretende conducir los destinos de la fábrica en este proceso político.

Y desde el punto de vista económico, por alguna razón no clara, esa clase obrera o trabajadora como la quieren llamar, cree que el gobierno es productor de plusvalía y que en consecuencia puede discutir con el Estado como si estuviera discutiendo con la empresa privada. Es decir, el Estado tiene que asumir los incrementados costos de un contrato laboral, aunque no tenga recursos para asumirlos. Es una ¿clase obrera? que no tiene en el plano del debate: los procesos ideológicos, las transformaciones de los trabajadores, la influencia de las tecnologías en la nueva clase obrera, ¿habrá clase obrera en el futuro, o no?, ¿es el sindicato el instrumento llamado a dirigir a la nueva clase obrera?; si es así ¿qué características deben tener los nuevos dirigentes sindicales? ¿Tiene capacidad la clase obrera para dirigir una empresa?, si es así ¿porqué todas las empresas del Estado están quebradas? ¿Por qué ninguna de ellas es autogestionaria? ¿Por qué ninguna produce ganancias? No es cierto que si mañana dejaran de recibir recursos del Estado, estas empresas desaparecerían.

Y es que resulta una decepción total que esa clase obrera, en la que en su oportunidad Chávez cifró sus esperanzas para que demostraran su capacidad de control, no ha controlado nada. Hay cientos de ejemplos. Nunca pudimos fabricar una bovina de papel para hacer un periódico. Y a propósito, la importación de ese papel produce pingües negocios a los importadores con el tema de los dólares, por cierto todos enemigos del proceso. Nunca pudimos producir suficientes cuadernos para acabar con las roscas y las matracas, por lo que el gobierno debe importar todos los años cientos de miles y también comprarlos en el mercado nacional.

No puede una empresa del Estado ser exitosa si solamente produce tres rubros de consumo del mercado, pero tiene 1.500 trabajadores. Ninguna empresa exitosa soporta esos costos. Ni siquiera un Estado. Lo soporta éste porque el petróleo cuesta 105 dólares, no por otra razón. Pero si el Estado no pudiera mantenerla, con toda seguridad se privatizaría. Y así sucesivamente los ejemplos están por cientos en todo el país: desde la ausencia de producción de harina precocida a pesar de que el Estado es el propietario de los silos, hasta la estúpida fabricación de un bendito rollo de papel toillet. Ninguna empresa del Estado ha sido exitosa por dos razones: una, papá Estado siempre está presto a salvarla; y dos, su incompetente dirigencia no ha sido capaz de desarrollar métodos para hacerla eficiente.

Y volvemos al principio. De cuál clase obrera hablamos que sea capaz de asumir las riendas de la producción en el país, que sea capaz de organizar una fábrica, de montar escuelas de formación política y social, que conecte a la fábrica con la comunidad, que sea la vanguardia de los más vastos sectores sociales del país, que planifique formas de producción propia, y que se conviertan en auténticos líderes de los cambios políticos que exige el país, comenzando por la construcción del nuevo Estado que Chávez soñó.

Ciertamente, y de acuerdo a los nuevos criterios que deberían privar en la escogencia de las autoridades de una fábrica, no debería haber imposiciones. Mucho menos que la dirección venga de afuera. Pero es que esa fábrica debería tener una dirección colectiva, y colectiva debería ser la metodología para conducirla, para escoger a los líderes de los diferentes departamentos. Pero si esa fábrica ha demostrado que no es autosuficiente y el Estado debe poner el dinero para que sobreviva, pues el Estado se seguirá imponiendo, y no será de otra forma por ahora.

Los trabajadores deben presionar para la conformación de una Constituyente Laboral. Un proceso de discusión que se dé en todo el país; y que sea lo suficientemente profundo como para generar nuevas formas de dirigir, con nuevas organizaciones, con liderazgos horizontales, que vean en la fábrica el ensayo para construir el nuevo Estado que se quiere; y que desde allí caminen hacia la toma del poder político, que es la única forma de tomar el cielo por asalto.

Caminito de hormigas

En camino una estrategia jurídica cuyos argumentos son de tal contundencia que podría inhabilitar a Primero Justicia. Los abogados de la pandilla amarilla se están moviendo como plumas para evitar la acción. Los niveles de credibilidad de Henrique están por el suelo   La oposición en Carabobo está a punto de erupción. Los partidos tienen un serio enfrentamiento con el grupo que rodea al candidato a alcalde por Valencia Miguel Cocciola. Hasta plantearon la creación de un Comando de Campaña aparte. Cuánta locura junta, comentó la fuente. Lo cierto es que las huestes de zar de la madera, están convencidos de su victoria   El tema del magnicidio se hace cada vez más complejo por la serie de pruebas que se recaudan. Los servicios de inteligencia están en la jugada, pero puede saltar una liebre   Pregunta: ¿quién es el propietario de dos discotecas que funcionan en el penal de Tocuyito? ¿Por qué la Guardia Nacional no ha podido hacer nada? ¿Qué alto jefe del chavismo lo protege?...   Me preguntaron si el silencio de Argenis Loreto, fue una amenaza. No lo sé, respondí. Según me han dicho, el ex alcalde de Libertador no es un hombre que se deja amenazar. Dependiendo de dónde viene la amenaza me increparon. También es cierto.



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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