El Comando Pablo Morillo



Bolívar, El Libertador, fue un invencible. Su valentía fue infinita, su batallar fue sin descanso; aquel hombre no se arredraba ante los pequeños percances. Una voluntad de acero lo llevó a conseguir el objetivo final, la libertad de Suramérica, luego de guerrear más de diez años a lo extenso de diversos territorios y geografías distintas. Venció El Libertador los ejércitos españoles que se organizaron aquí en Venezuela, en la Nueva Granada, en Ecuador y en Perú; también derrotó a la poderosa escuadra invasora enviada a Venezuela por el Rey Fernando VII con el propósito de “pacificar” este territorio; venció a los virreyes José de La Serna, y Juan de Sámano, del Perú y la Nueva Granada respectivamente; derrotó a los jefes militares colonialistas Domingo Monteverde, Miguel de La Torre, Manuel Cajigal, Francisco Tomas Morales, Salvador de Moxó, etc., de manera que su desempeño como militar triunfador es inigualable. Ninguna crítica acepta la ejecutoria militar de Bolívar, el único humano laureado con el título de Libertador. En esa línea de procurar la libertad nunca flaqueó, ni mucho menos se desvió. Se mantuvo constante en esta dirección desde que en 1805 pronunció el Juramento del Monte Sacro; luego, a partir de 1810, se montó en un caballo, tomó la espada, organizó ejércitos y los condujo a lo largo de Suramérica, haciendo la guerra a las fuerzas colonialistas españolas. Participó El Libertador en más de cien batallas, en algunas de las cuales intervino directamente como un miembro más de la tropa.

En 1815 arribó a tierras venezolanas la poderosa escuadra española al mando del Mariscal de Campo Pablo Morillo, enviada por el monarca español recién liberado de los franceses. Se proponía Fernando VII recuperar los territorios coloniales para el imperio que pensaba restablecer. La expedición constaba de unos sesenta y cinco buques principales, de los cuales dieciocho eran de batalla incluyendo un navío de línea, el San Pedro de Alcántara, de sesenta y cuatro cañones. El total de la expedición entre la marinería, servicios logísticos y fuerza de combate sumaba unos 15.000 hombres, organizados en seis batallones de infantería, dos regimientos de caballería, dos compañías de artilleros, un escuadrón a caballo, y un piquete de ingenieros militares, además de pertrechos y víveres. Fue el mayor esfuerzo militar salido de España en el curso de la contienda. La expedición atracó en las costas venezolanas a comienzos del mes de abril, con la misión de liquidar la rebelión libertadora. Su jefe, Pablo Morillo, militar español curtido en las guerras napoleónicas, venía con ínfulas de invencible.

Al ver la facha de las tropas libertadoras, hombres de todos los colores, descalzos, apenas vestidos con pantalones cortos, el pecho descubierto, armados con lanzas y machetes, algunos a pié, otros a caballo, pensó aquel arrogante y prepotente militar que la tarea a él encomendada sería cumplida en breve tiempo y sin muchos contratiempos. Falsa resultó la conclusión del presuntuoso “pacificador”. En pocas semanas se dio cuenta que el Ejército Libertador, es decir, el pueblo venezolano en armas, ese ejército compuesto de antiguos esclavos, de pardos, indios y mulatos estaba dispuesto a conquistar su libertad a cualquier precio. Los insumisos, los arrochelados, los encimarronados, los llaneros de Páez, conducidos por el mejor estratega militar, Bolívar, eran para ese momento un ejército difícil de derrotar, pues además de haber adquirido pleno conocimiento del terreno donde se desarrollaba la contienda, tenían sobrada experiencia ganada en los combates, mucha destreza y organización militar, y, sobre todo, los animaba la voluntad de ser libres.

De manera que a vuelta de cuatro años, el poderoso ejército del “Pacificador” estaba totalmente destruido, por lo cual Morillo se vió obligado a reconocer la derrota; y en tal situación, luego de firmar el armisticio con Bolívar no tuvo otra opción que regresar a España a fines de 1820. Con él retornaron apenas 500 miembros de la expedición que lo acompañó en 1815. El resto había muerto en los campos de batalla venezolanos. Sus huesos se transformaron en tierra fértil para un país que quedó en ruinas finalizado el conflicto. Así culminó la intentona del monarca y de su envalentonado general Morillo. La derrota fue definitiva, total, absoluta. En 1821 se constituyó entonces la república de Colombia a cuya cabeza fue designado el mejor hombre para ocupar ese lugar, El Libertador, Simón Bolívar. Así culminó el enfrentamiento entre aquellos poderosos rivales. El español, derrotado, sufriendo la amargura de su enojosa situación; el venezolano, conduciendo desde la presidencia los destinos de la heroica República de Colombia. Tal fue el destino de aquellos contendientes.

Hoy, sin embargo, unos oficiantes de la derrota, como son los miembros de la MUD, decidieron designar con el nombre de Simón Bolívar a su comando de campaña en estas elecciones del 14 de abril. Una contradicción del tamaño del infinito, pues los integrantes de tal agrupación, a diferencia de Simón Bolívar, no hacen otra cosa sino perder. Han sido vencidos en 14 procesos electorales consecutivos, además de haber sido derrotados en el intento de golpe de estado de abril de 2002, en las numerosas guarimbas ensayadas en distintos meses de este mismo año y durante el paro petrolero de diciembre del año señalado. A todo este historial de derrotas hay que agregar además, una serie de aspectos muy propios de los miembros de esta cofradía, de este nido de víboras, que los distancian del Gran Caraqueño.

Son estos en verdad unos asalariados del gran capital nacional e internacional, andan afanosos por acumular riquezas, tanto que ante la presencia de un empresario se quitan la ropa íntima; mientras que, El Libertador, fue un justiciero, sirvió a los intereses de los más humildes, de los más necesitados: repartió tierras a campesinos e indígenas, libertó a los esclavos, y murió sin dejar bienes materiales a su nombre; aquellos, son unos pitiyanquis, son unos apátridas, entregan su alma al embajador norteño para conseguir la visa norteamericana; Bolivar, en cambio, integró pueblos, creó la patria grande, Colombia, proyectó la confederación de Suramérica, además de libertar cuatro repúblicas y crear otra; aquellos, muestran un desempeño cobarde, no asumen responsabilidad alguna en hechos en los cuales participan directamente(Golpe de estado de abril 2002, asalto a la embajada cubana, saboteo de PDVSA; Bolívar, al contrario, fue un valiente sin par, más de diez años estuvo al frente de sus tropas afrontando la muerte sin dar jamás muestras de miedo; aquellos, son unas veletas en política, hoy dicen una cosa, mañana dicen lo contrario, andan de partido en partido buscando figurar, en la mañana son progresistas, en la tarde son reaccionarios; son también unos farsantes, pues no dicen lo que en verdad piensan, esconden su verdadero proyecto político, engañan a sus seguidores, les mienten de manera reiterada, manipulan a sus partidarios al punto de conducirlos, incluso, a la guillotina como hicieron en Puente Llaguno, en abril de 2002. Total, los alacranes de la MUD no reúnen ninguna de las virtudes del Libertador, en verdad su curriculum es un prontuario, donde lo sobresaliente son las reiteradas derrotas que tienen en su haber. Por esto, el mejor nombre para su Comando electoral es el de Pablo Morillo, un militar extranjero, enviado por la monarquía española a destruir a los venezolanos en tiempos de la independencia, pero que no logró su propósito, pues a poco de llegar a nuestro país tuvo que regresar a España herido y humillado, sin ejército que lo acompañara, pues éste había sido destrozado por el Ejército Libertador conducido por nuestro héroe máximo, Simón Bolívar.


siglanz53@yahoo.es


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Sigfrido Lanz Delgado


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