Después de la operación de Chávez... ¡sálvese quien pueda!

Jamás habría deseado el pueblo chavista someterse a la penuria espiritual que le ha representado el estado clínico del presidente después de la última cirugía que se practicara en Cuba.

Eso de por sí ya es una adversidad, que físicamente en Chávez, se traslada en pesada carga al hombro de la mayoría del pueblo venezolano. Y se vienen dibujando en los últimos ochenta días un sinfín de infortunios sociales, que es necesario que los sobrevenidos socialistas que en nombre de Chávez proyectan el gobierno revolucionario, les salgan al paso sin mayores tardanzas a los efectos de contener mayores privaciones de existencia al pueblo venezolano. Chávez siempre ha dicho que el demonio está en los detalles. Y hacia los detalles de gobierno, debe orientarse la búsqueda de las fallas en el acometer y en las acciones de la revolución. Pero véase.

Los sistemas de energía eléctrica vienen acrecentando otra vez su insuficiencia con escandalosos apagones en casi todo el país. Argenis Chávez habla de cuantiosas inversiones y la tostada no muestra el queso.

Dice que los grandes capitalistas están siendo subsidiados en materia eléctrica y no plantea como remediar eso. Además del nuevo sistema cambiario que pecha duro al pueblo, para comerse una arepa en casa hay que hacer colas diabólicas en busca de la harina que le da origen. Y la especulación ya cogió la media cancha.

En los últimos tres meses, los bancos organizados por la revolución han iniciado un proceso de deterioro en los servicios que se han vuelto hasta desagradables. En el banco del tesoro, dizque “hecho en revolución”, no hay cliente que a la salida de cualquiera de sus oficinas en cualquier parte del país, no zumbe pestes y culebras contra los precarios servicios que a duras penas suelen prestar.

La misión vivienda que mostraba a fin de año pasado un empuje extraordinario, ha disminuido considerablemente su acometividad y ha declinado con seguridad la entrega de casas al pueblo más humilde que espera desesperado en los refugios donde hace tiempo sufren incontables limitaciones. La basura por todos lados de Venezuela hace estragos en las calles, sin promoverse la esperanza de acometer el tema con una sencilla tecnología que alivie el mal ambiental, preocupación del presidente a todos los niveles. Y el Ministro de Ambiente, ni se ve, ni se siente.

No se ha visto alguna reacción importante en ese ministerio de seguimiento en quien Chávez confió importantes misiones de control y rectificación gubernamental. A pesar de lo noble de su cometido, luce incorpóreo, artrósico, imaginario. Y de la Comunas ni te cuento…

Por eso desde ya, a quienes Chávez les confirió las sublimes tareas de proseguir la revolución, deben desde ahora iniciarse en ello. Porque es que también parece que se detuvo la revolución desde diciembre pasado.

n_lacruz@yahoo.com


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Neri La Cruz


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