Elevar la consciencia

El volumen de información en nuestra sociedad es tal y por tantos medios, que se me hace imposible asumir que alguno de nosotros quienes hayamos cumplido o cumpla funciones de dirección dentro de la revolución bolivariana, no logre luego de 14 años, con conspiraciones, golpes de estado y demás, discernir entre el bien y el mal; pero existen y para mayores dolores son centenares, miles, y tal vez deberíamos decir, que somos parte de los millones de venezolanos que estamos sometidos a una guerra de 4ta generación, por lo que somos vulnerables a las más estúpidas y absurdas matrices que cualquier laboratorio imperial quiera experimentar en su añorado patio trasero, su laboratorio latinoamericano en pleno norte del sur.

Han lanzado toda clase de especulaciones desde el mismo momento de salir aquel Zambo llanero desde sus cuarteles en rebelión con sus hombres un 4 de febrero, no le han perdonado haber golpeado mortalmente la 4ta república, haber asumido en su discurso la indisoluble unión entre un hombre, un pueblo y su secuestrado prócer mayor nuestro libertador; no le perdonan su estrato social humilde y hasta su fisonomía mestiza o zamba; así digan cínicamente que aquí nunca hubo ni habrá racismo. Le han dado a él y lo que representa hasta con la bacinilla de orinar del abuelo, no han tenido piedad ni con los sentimientos de su pueblo que lo ama y sufre por cada jugada macabra que se gesta transnacionalmente y los lacayos internos ejecutan magistralmente; es el nuevo tipo de guerra; y a pesar de lo mucho que se ha escrito al respecto, seguimos sufriendo sus estragos cotidianamente, son golpes que aparecen refugiados en cualquier nota inocente que corre en un pin o twit de la red, nota de prensa o chiste clásico de nuestra cultura latinoamericana.

Toda aquel que pueda ayudar a elevar o clarificar la conciencia de nuestro pueblo en esta materia debe aportar su grano de arena, lo contrario es casi traición a la patria. Los partidos, el gobierno (nacional, regional y municipalmente), los cuadros, los agentes libres y todo aquel que entienda la coyuntura en la que nos encontramos debe sumarse a este esfuerzo; lo ideal sería tener una política coherente, sistematizada y fuerte en el trabajo de desmontar el avance enemigo en esta guerra, hay aportes significativos, pero todo lo que no esté sustentado en el poder real del pueblo tiende a ser efímero y devorado por las fauces de la dinámica social y cotidiana de la red y sus medios. El fascismo nos acecha,……. tal vez dejemos de creer en el lobo.

ajueves@gmail.com


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Luìs Alberto Duarte


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