Ruralidades

Petare

Todas las regiones venezolanas tienen su Petare con su respectivo cinturón de miseria. Y en toda Venezuela, su gente pobre sabe del sufrimiento de nuestros hermanos de infortunio y también de quién es la culpa en cuanto a tanto dolor como es el del latigazo que sentimos en nuestro ser, cuando se nos enferma un hijo en condiciones difíciles como las que padecemos por estos callejones de barrio adentro.

Al Petare de las alturas montañosas, donde también llegan las culebras para desmentir a los que sólo nombran a las de más acá, llegamos por primera vez como antesala de San Agustín del Sur. Ya muchos anzoateguienses habían clavado su “estaca” en José Félix, San Blas, Maca y otros, quienes huyeron de la miseria para caer en otra. Sabemos de la firme decisión de nuestros compatriotas por quitarse de encima el pesado tronco que la misma oligarquía avara y usurera, culpable de nuestro extrañamiento, pretende que lo llevemos hasta la muerte.

Quienes creyeron que Petare estaba ensalmado y dormido para siempre, recibieron un chubasco de pueblo el mismo día del cumple años del candidato de las mayorías venezolanas, Hugo Rafael Chávez Frías. La gente de Petare, así como los barrios del Guárico, Anzoátegui, El Valle, Carabobo, Aragua, Lara y Maracaibo, le dijeron a Chávez: ¡presente! Estos, por nombrar los pueblos que acompañaron al candidato que sí tiene programa para continuar con el grandioso esfuerzo hacia la eliminación de la pobreza. Hacemos énfasis respecto a Petare de Miranda y los Tronconales de Barcelona, que le dijeron presente al candidato de los pobres y de la clase media castigada por la recalcitrante oligarquía.

Ahora bien, ¿por qué el énfasis en estos dos últimos pueblos? Primero porque los conocemos y segundo, por la sorpresa negativa que recibimos cuando en las respectivas elecciones, 2008-2010, el movimiento revolucionario socialista perdió la gobernación de Miranda. Y en cuanto al Estado Anzoátegui cuando la derecha se alzo con 7 diputados nacionales y nosotros, de vaina, con Earle.

Entonces la oligarquía cantó victoria y creyó que Chávez había perdido pueblo. Los nuestros dijeron “por exceso de triunfalismo”, para nosotros ninguna de las dos conclusiones anotadas. Con tenacidad dijimos “el enemigo agazapado (léase paramilitares y sicarios) aplicaron el amedrentamiento, primero, y el terror armado el día de las votaciones”. Como ejemplo anotamos, en articulo posterior a la pérdida de Miranda, la confidencia de una paisana de Maca que nos confesó: “…esos diablos me pusieron una raya en la bajaíta, con la advertencia que si la pasa usté, ve, y se va pa´la mesa, no encontrará vivos a los pichoncitos, ve. ¿Cómo iba yo a votar y a dejar solos a mis hijos?“. Y en Los Tronconales de Barcelona hubo hasta muertes que los mismos instigadores cargaron al gobierno porque “dejó matar a un albañil”, como aun publican en sus medios de la tergiversación, para sumarlos a las estadísticas.

Así las cosas, entonces hablamos de “descuido revolucionario”. Dejadez que, a estas alturas, con trece años de experiencia y un pueblo que no pestañó, lo acorralaron, la vigilancia revolucionaria estará de frente el 7-O para hacer que los sicarios y sus mandantes lo piensen dos veces antes de aplicar su terrorismo.

Patria, Socialismo o barbarie. Venceremos!

*pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez


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