Mosca con los hitlercitos

Hace un par de años me encontré con algunos estudios sobre la historia del pueblo colombiano. Textos pertenecientes a Camilo Torres Restrepo (1929-1966), sacerdote, sociólogo, precursor de la teología de la liberación y promotor del pensamiento marxista-cristiano. 

Encontré cosas interesantes, por ejemplo,  apellidos de gobernantes y dirigentes que se repiten en varias oportunidades; mostrando el tipo de dirigencia que ha minado su historia republicana, de once a quince familias, “rancia oligarquía” le llaman. Narcopolítica, pseudoreligiones, sectas, paramilitarismo, han estado conviviendo en más de un espacio político en nuestramérica, es decir, la cosa no es sólo en Colombia.

Tradición, familia y propiedad fue escuela para Capriles, Ocáriz y Leopoldo López, ¿en dónde creen que aprendieron a cercar embajadas? Salas Rômer no se nos queda atrás, fundador de un grupo de características neonazis llamado Nuevo Orden. Si volvemos nuevamente al otro lado de la frontera, el ex presidente Álvaro Uribe se le conoce como el narcotraficante N° 82, tremendo rollo tuvo el ex columnista de El Espectador, Fernando Garavito, cuando sacó la información a la luz, ahora en el exilio.

En común tienen todos estos personajes de promover abiertamente el fascismo. Y pensábamos que eso era por allá en la Italia de Mussolini, pues no, todas estas ideas siguen vivitas.

El inconveniente tal vez no resida en estos “hitlercitos” del nuevo milenio, porque a ellos ya los tenemos identificados, la cosa está en todos esos jóvenes de clase acomodada –y no acomodada tampoco-, distraídos y embobados por el consumismo, la televisión e internet, que expresan su más profundo desprecio hacia la mayoría de nuestro pueblo, a las clases populares, hacia la mujer, hacia nuestro gentilicio afrodescendiente e indígena, -por allí hubo una caricatura que dio su escándalo-. Hoy son adolescentes que discriminan a todo trapo, racistas y homofóbicos, mañana dirigentes de Primero Justicia, mañana asaltadores de instituciones y embajadas, golpistas, o a lo Goicochea, que llamó imbéciles a los que celebraban a nuestro Meteoro Pastor Maldonado.

“Gente mediocre que no tiene estudios”, “permiten el matrimonio de los jotos” (gays), desacertó en una declaración Juan Pablo Castro, joven dirigente del Partido Acción Nacional en México. No es raro escuchar decirle “mono” al presidente Chávez, tampoco “indio” a Evo Morales, y no es por cariño precisamente. Desde niño escuché “cuidao y te casas con una negra”, –vainas de la cuarta me repito ahora-, todavía se cuelan xenófobos comentarios; “ese es colombiano, esos son unos vivos, yo no confío en esa gente”.

Por eso hay que estar mosca con los “hitlercitos”,  bien triste que es cualquier comentario de ese tipo, porque uno voltea la mata genealógica desde cualquier posición de la frontera –y la no frontera también-  y le cae a uno una nona del otro lado. 

miguel.contacto@gmail.com



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Miguel Antonio Guevara


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