Ruralidades

Los sicarios que sí se temen

Es que sicario no es solo el que cobra para matar. También lo es, si se quiere en mayor grado de culpabilidad, el que paga y ordena a un tercero para que le quite la vida a un ser humano. Criminal mayor este que debe sufrir el doble de la pena máxima sin derecho de apelación.

Bien, sin que en nuestro país se haya legislado para proceder de la manera antes dicha, y que el camarada Diosdado Cabello “…no ordenó abrir investigación de ninguna otra muerte” (En Domingo UN 06/05/2012) los “nuevos sicarios” sí se temen entre sí. El hecho de que le hayan perdido el miedo a la justicia, no quiere decir que los cobres que perciben y que a las neuronas corroen, les haga olvidar que detrás de la mano peluda, está el instinto criminal agazapado junto con un nuevo sicario que, de un plomazo, tache la primera prueba jurídica (muerto no habla).

¡Cuántos “albañiles”; cuantos pobres fumones ya enfermos por el solo hecho del incumplimiento de deudas de estupefacientes, según la prensa amarillista, quienes son identificados por el dactilar allá en la morgue y que, después de sicarios, son eliminados por los capitalistas ladrones y capos de la droga maldita!

Ah, pero es que esos “sicarios” en decadencia abultan las estadísticas de los manumisos transitorios de Capriles Radonski el perdedor, y  que allá en la Asamblea Nacional apoyan a los sicarios de maletín financistas de la campaña derechista.

Ahora lo peor para ellos. Como el que mata por mampuesto y encargo no puede morir a sombrerazos, los sicarios y capos mayores se encargaran de ellos. Y de la urna, las recicladas hasta la fetidez por la morgue respectiva.

Los de la plana mayor se encuentran en Washington y su escudo es la DEA. Desde allá ordenan. Al padre de Uribe lo mandaron a matar por faramallero, se salía de las normas. Los Castaño se eliminaron entre si, aun cuando hay versiones en cuanto a que el entrenador judío tiene al nombrado Carlos en cuarentena, allá en Tel Aviv.

Por otra parte, los capos de la droga y el sicariato de USA se han hecho de la vista gorda con casi todos los colaboradores del sicario mayor de Colombia, los cuales están presos. Lo que, para ellos, es equiparable a una muerte en vida, pero en peores condiciones. Al sicario mayor Álvaro Uribe Vélez, el de Defensa estadounidense le trajo una brisita de fortaleza a su estado de ánimo alicaído. Por eso “ladró” de repente como con un aullido: “…me llaman paramilitar. Pero no me importa”, dijo. Esto de tripas a corazón, si es que antes había escuchado el mensaje por adelantado de Salvatore Mancusso desde una cárcel del mismo ministro que le trajo el soplo brioso.

Y no se me escondan los de aquí que se pasean en comandita con Uribe y Carmona. Probablemente ya el presidiario Mancusso les vio la facha. Uno acá deduce, no confirma, por el viejo dicho venezolanismo que exclama: “Dime con quien andas y te diré quien eres”.  Por lo que creemos que Mancusso los anotó en su lista.

Por otra parte, y para terminar, es entendible que Federico Ravell se codee con tan mala gente. Pero que “el General” Leopoldo López encamine al destetado inocentón de Radonsky por la maraña del sicariato es inexplicable. Es un riesgo innecesario para este. Al menos deben devolvérselo sano y salvo a la señora Radonsky de Capriles.

Patria, Socialismo o barbarie. Venceremos!

             pedromendez_bna@yahoo.es



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Pedro Méndez


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