Decidimos nosotros

“Los jóvenes se deben acostumbrar a la idea de no tener un empleo fijo toda la vida”, “es mucho más hermoso cambiar y aceptar nuevos desafíos”.

Con esas palabras le salió Mario Monti (primer ministro italiano y ministro de economía) a los jóvenes italianos, recalcándoles la imposibilidad de trabajo fijo en su país.

Aunque esas declaraciones fueron hechas por allá a comienzos de año, qué momento más oportuno que éste, hace días estamos estrenando nueva Ley Orgánica del Trabajo; juntemos y comparemos experiencias en eso de generar políticas laborales, tanto aquí en nuestros espacios, como por allá al otro lado del charco.

Los cuentos del paraíso europeo, en donde por voz de conocidos, amigos y familiares, se escuchaba (y se escucha todavía) que lo mejor era llegarse hasta allá, y gozar de su estable economía, en donde supuestamente sobra trabajo, dizque llega el latinito hasta allá y consigue uno y de paso la platica le sobra –porque es en euros el pago y toda la cosa-. Tan fuerte ha sido la caída de estos mitos, pues ha sido insostenible la problemática económica en el viejo continente, y por supuesto, en norteamérica. Es entonces la comparación más inmediata que se nos presenta, mientras que en los países del “primer mundo” desfilan a granel despedidos y despedidas, más de un joven con dos a tres títulos desempleado, en nuestro país se aprueba una Ley Orgánica del Trabajo de avanzada, enmarcada precisamente en nuestras necesidades más concretas de justicia social.

Mientras en nuestro país se restituye la retroactividad, que en castellano clarito significa prestaciones sociales dobles en caso de la patada injustificada, la reducción de las horas laborales en cuarenta horas diurnas, con descanso de dos días continuos, la eliminación de esas formas malucas de contratación en donde ni cestaticket ven algunos –tanto en las instituciones privadas como públicas, nadie se salva-, contratos de la incertidumbre, tercerización le dicen, permisos postnatales tanto para hombres como mujeres, extendiendo la posibilidad de doce semanas a veinte semanas, en el “primer mundo” se reprime al manifestante, al revolucionario mal llamado indignado se le cambia su petición de justicia social por palos y piedras.

“Qué fácil es hablar cuando uno, haga lo que haga, seguirá siendo senador vitalicio", respondía un joven en la red social Twitter al Ministro Monti, “los bancos no me dan una hipoteca o un préstamo, si no tengo un trabajo fijo. Eso sí que es monótono, ¿sabes?", le escribió otro.

Revisamos entonces el perfil del Sr. Ministro italiano de economía: ex asesor de coca-cola y goldman sanchs, que es una de las firmas de inversión más grandes del planeta -revisa wikipedia pa´que veas- ¿cómo propongo semejante bohemia laboral siendo todo un tecnócrata? Así está el mundo, mientras en aquellos países imponen los banqueros, los poderosos, los acomodados, defendiendo sus personalísimos intereses, en el nuestro decide el pueblo.

Decidimos nosotros mismos, porque somos los que conocemos nuestras necesidades, decidimos nosotros con un especial interés; el bienestar común y colectivo. 

miguel.contacto@gmail.com

 @miguelgvra



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Miguel Antonio Guevara


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