Contenidos indebidos crean caos en la web

No se trata de la clásica connotación sexual atribuida a la palabra "promiscuo", la cual se caracteriza por la frecuente celebración de actos carnales de una persona con muchas otras, sino de la anarquía implantada en internet respecto a la posibilidad de escribir cualquier cosa, contra cualquier persona y en cualquier momento, sin que exista mecanismo que lo impida.

Para las personalidades públicas (representantes de instituciones o ejecutores de oficios que atraen la atención del colectivo) es cosa común que en cualquier espacio de la World Wide Web se le critique, acuse, califique o señale en términos que pueden ofender su honor y su reputación frente a la ciudadanía en general, incluso llegando al límite de la conducta delictiva que en la legislación penal venezolana e internacional se conoce como "injuria y difamación".

Pareciera que el precio obligatorio que deben pagar aquellos que desempeñan actividades notorias en la sociedad, es la exposición a ataques injuriosos y difamatorios en internet, dada la total ausencia de mecanismos de control frente a estos atropellos. Dueños de páginas y portales se lavan las manos alegando que no responden por los comentarios que los internautas publican en sus websites, y ni siquiera se comprometen a borrar las centenas de mensajes ofensivos y discriminatorios que diariamente se exhiben.

Tal promiscuidad de mensajes e imágenes que circulan en la red constituye una amenaza deformante para la mente de niños, niñas y adolescentes, habida cuenta que como mínimo promueve una naturalización del insulto y la violencia dentro de la sociedad.

Frente a esta atroz promiscuidad que existe en internet, cualquier persona se halla expuesta a ser víctima de agresiones cibernéticas que lo sometan al escarnio, el odio, o el bochorno público; ya que, además de escritos repulsivos, también mediante montajes (simulaciones) de videos o fotos, se puede afectar la vida privada de un ciudadano, su familia, su entorno laboral, etc.

Internet se ha convertido en el arma predilecta de sociopatas y desadaptados sociales, quienes bajo la cobardía del anonimato, dan rienda suelta a la publicación de sus bajas pasiones, resentimientos, odios y conflictos personales no resueltos, en perjuicio de un segmento mayoritario de la sociedad expuesto impunemente a la fabricación de cualquier campaña mediática.

Ante la ausencia de una entidad creada por el Estado Nacional, para ejercer vigilancia contra los ataques informáticos (en sus diversas formas) y en virtud de la poco útil legislación que hasta ahora existe en materia de delitos informáticos, la limpieza ética y moral en internet parece hallarse en las manos de cada ciudadano que se haga justicia por si mismo, y de los famosos hackers que han desarrollado la destreza de sacar de circulación cualquier página web. No obstante esta no es la solución deseable para el problema, ya que no garantiza la aplicación justa de sanciones a los infractores. Hasta hoy, parece que la alternativa es combatir la promiscuidad de la web, a través de una contraofensiva basada en más promiscuidad; al menos así lo revelan las patéticas guerras de improperios que en facebook y twitter se contemplan todos los días, hasta que algo o alguien le encuentre remedio.

Constitucionalista y penalista. Profesor universitario.
http://jesusmanuelsilva.blogspot.com
jesussilva2001@cantv.net


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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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