El candidato de la oposición venezolana desprecia a la Sociedad Civil

Recientemente escuchamos que el candidato de la denominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) o “Alternativa Democrática (AD)”, afirmó que “los únicos que dan golpes de Estado son los militares en este país, aquí los civiles no dan golpes de Estado”. El aceptar esa definición restringida de lo que se considera como golpe de Estado, es renunciar a la condición de SOBERANO que tiene el Poder Civil, el Poder Popular o la Sociedad Civil, categorías que son equivalentes desde una perspectiva científica. Actuando pedagógicamente, debemos hacer del conocimiento que a lo largo de la Historia Universal, ningún golpe de Estado tuvo éxito sin el concurso de capacidades real o disuasiva de una fuerza bélica de tipo Civil o Militar.

Quienes conforman las Fuerzas Armadas Militares en cualquier Estado contemporáneo, son seres que no solo tienen inteligencia emocional. Hacen 20 años un grupo de militares herederos del legado de Simón Bolívar, tomaron el camino de la rebelión. Sin embargo, algunos de los líderes insurgentes del 4 de Febrero de 1992, después de salir de las cárceles donde estuvieron arrestados por más de dos años, decidieron acceder políticamente a dirigir el destino de Venezuela, sometiéndose al Poder Electoral. Se demuestra así, que los ciudadanos y ciudadanas provenientes del estamento Militar de un país, no tienen necesariamente que dar golpes de Estado para ejercer el Poder Ejecutivo de una República.

En las antiguas y modernas Monarquías, es sabido que el Rey o Reina, son los jefes supremos. Entonces, por analogía o ignorancia se podría inferir que igualmente los monarcas tienen la exclusividad de planificar y ejecutar golpes de Estado.

La institucionalidad Militar es de naturaleza compleja, con sinergia, entropía y fractalidad. Paradójicamente, más allá de los principios de obediencia y subordinación que son necesarios para evitar la prevalencia de la anarquía en su seno, la institución Militar está imbuida de principios democráticos para lograr el desarrollo equilibrado del Poder en su estructura. El nivel de entrada a las Fuerzas Armadas Militares es como novicio o novicia, al igual que en los Sistemas Religiosos. Sin embargo, por principio las Fuerzas Armadas Militares de la inmensa mayoría de los países tienden a garantizar a sus miembros el albergar la esperanza real de lograr la máxima posición de poder en la institución si se cumple con todas las exigencias y evaluaciones a lo largo de la vida de soldado.

La vida como soldado tiene un inicio y un fin que se circunscribe al ámbito Militar. Eso hay que internalizarlo con sabiduría, más allá del espíritu de cuerpo que puedan tener en la mente y en el corazón o del Grado Militar alcanzado, por aquellos que por cumplir su período de servicio o por alguna otra circunstancia ya no son miembros activos de una Fuerza Armada Militar. Lo contrario no es verdadero. Aquel ciudadano que nunca ingreso a una Fuerza Armada Militar y se sometió a la formación inductiva mínima, no podrá pretender considerarse o ser reconocido como soldado durante una etapa de su ciclo vital. La condición de soldado no es ni puede asumirse como eterna.

Es imposible que el candidato de la oposición, quien tiene una percepción distorsionada de la génesis y evolución de las instituciones militares en el contexto de las Ciencias Políticas, pueda - posibilidad hipotética y negada - con moral asumir la responsabilidad de ser Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de nuestra Venezuela independiente y soberana.

luisholder@hotmail.com


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Luis Holder


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