Ruralidades

Clementina, la comunitaria de Anzoátegui

Sí, Clementina Pereira fue un ejemplo para la comunidad de todo el oriente y parte de otras regiones venezolanas, como pionera en el servicio comunitario para la salud. Sin dirección técnica, como no fuere la de su esposo que, antes de morir,  le dejó unos cuantos textos y su propia experiencia en la curación de terribles enfermedades que estaban diezmando a la pobrecía, y en las que utilizaba las bondades curativas de nuestra flora sin alterar sus propiedades.

Claro que nos exponemos a la indiferencia de unos y a la hilaridad de otros cuando traemos a colación en estas paginas las virtudes de una compatriota desaparecida hace 50 años. Pero es que no se trata de cualquier cosa. Hablamos de una mujer que le devolvió la salud a decenas de miles de venezolanos y venezolanas, incluidos niños y jóvenes de las clases desposeídas. Muchos de esos miles de compatriotas fueron de clase media alta, cuando la ciencia médica capitulaba.

Repetimos, esa mujer fue Clementina Pereira a quien acudíamos con los dos bolívares o sin ellos. Pero por lo mismo, los Natera de entonces, como los malvados de hoy prefirieron optar por la muerte de esos campesinos “pobres diablos” que gracias a ella no murieron, y a pesar de no estorbarles, mucho menos el de ser una clientela adinerada para su negocio con la salud.

Uno no entiende esa aberración de unos cuantos veteranos, retardatarios profesionales de la medicina, cuando surge una nueva legión de muchachos y muchachas a imitar a Clementina Pereira en su dedicación para salvar vidas entre los olvidados de la tierra. ¿Por qué se enfurecen hasta el paroxismo, con amenazas inclusive personales a los jóvenes recién graduados de Médicos Comunitarios?

A Clementina Pereira no la martirizaron hasta doblegarla en su dedicación humanitaria los Natera de la época, acantonados en la “Suiza”  de entonces, Aragua de Barcelona de siempre, porque su consultorio estuvo ubicado en lo mas intrincado de la serranía. Pero como en los últimos años de su vida se residenció en el caserío Las Minas, donde tenía acceso la gendarmería, la secuestraron (por orden de los “Doctores” de Aragua de Barcelona) y la metieron a la cárcel vieja, ella anciana, para que allí muriera. Pero el pueblo la rescató de ese antro y fue a morir en su humilde casa.

¿Será esto lo que quieren los Natera del siglo XXI con la legión de jóvenes recién graduados como Médicos Comunitarios? ¿Estará contemplado aquel inhumano procedimiento contra una anciana, en las líneas programáticas de la mesa de la unidad derechista?

Ah, un alto ahí Dr.  Alfredo Lander, para no ser más largo este símil quítese,  o mejor dicho, actualice y armonice las ideas después de declarar con respecto a los nuevos profesionales de la medicina comunitaria, que “su pensum no es el mas completo ni sus profesores los mejor formados”. ¿Qué quiere Ud. significar con esto? ¿Será mayor la morbilidad en esta era y por culpa de estos nuevos médicos de pensum incompleto en comparación a su noviciado como medico? ¿Qué se pretende con esa insidiosa declaración,  qué los enfermos se atemoricen ante la presencia de esos jóvenes médicos?
Medite Dr. Lander. Y si, por casualidad la insidia no es suya reubíquese,  y deje de ser el ariete de los comerciantes de la salud, con ese gran medico que fue Domingo Guzmán Lander. Y por nuestra parte, que ¡vivan los jóvenes Médicos Comunitarios!

Patria, Socialismo o barbarie. Venceremos!

pedromendez_bna@yahoo.es



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Pedro Méndez


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