¿Escuálidos también? ¡Claro!

      Que vaina tan seria, sigue siendo la pandilla de corruptos que está  contratada por los organismos del gobierno nacional cobrando las más variadas tarifas salariales, amén de las trácalas y chanchullos que cometen consuetudinariamente.

      Una mafía sólida enquistada en todas las instancias del poder, concretamente en las Jefaturas de los distintos despachos ministeriales y las Direcciones Generales de Recursos Humanos, disfrazadas algunas de Chavistas Light y otras abiertamente contra revolucionarias, de descarada oposición.

      ¿Quién coño le pone el cascabel al gato?. En ocasiones frecuentes, el propio presidente Chávez, ha criticado a sus ministros por la escogencia inadecuada de viceministros, jefes de despachos y otros altos cargos, pero está claro que no puede convertirse en una especie de jefe nacional de recursos humanos, como para nombrar ministros y hasta porteros de cada instancia de gobierno, pero quien asume este control.

      La revolución requiere urgentemente el seguimiento absoluto de sus piezas, porque cada uno de nosotros somos elementos fundamentales para la lucha diaria, repletos -como también lo repite el Comandante- de valores revolucionarios, de ideología revolucionaria y de los mayores sentimientos patrióticos.

      El Psuv, los comités, los consejos comunales, el ciudadano crítico, pero sobre todo los propios funcionarios y obreros de cada organismo, debemos convertirnos en celosos evaluadores de la eficiencia y la eficacia del servidor público. Batalla abierta contra el burocratismo. Claro debemos asumir este empeño con la seriedad del caso y en ese sentido, la organización es vital.

      Todo servidor público deberá resolver y/o dar respuesta concreta y oportuna a cualquier usuario que se lo requiera, so pena de ser reprendido y penado, de ser el caso. Hasta ahora más del 90 por ciento de los servidores públicos solo repite la vergonzosa actitud que por décadas impusieron los adecos y copeyanos en esta nación. Y lo más grave es que una gran cantidad de hombres y mujeres verdaderamente revolucionarios y que darían su vida por cambiar esa imagen convirtiéndose en funcionarios integrales, están pelando bolas, en todos los pueblos y ciudades del país.

      El partido podría entonces ser una herramienta expedita para la implementación de estos comités evaluadores, ya que si bien es cierto que no todos los trabajadores públicos tienen que estar identificados con la revolución, si están obligados por la Ley y la Constitución Nacional a cumplir diligentemente con sus funciones… Payasos hablando altisonantemente por los pasillos de los ministerios (postura adeca)… damas exhibiendo sus costosos encantos plásticos o pintándose la falsas uñas, los porteros y personal de seguridad asumiendo roles que no les corresponde y secretarias negando a sus amañados jefecitos, cuyos egos no les permite salir de sus oficinas aclimatadas al ocio, son sólo una pequeña muestra de la incapacidad galopante que asfixia el verdadero desempeño del servidor público.

      Eunucos sociales, carentes de la más simple iniciativa, pescadores de oportunidades para robar y desmantelar el erario público sin la menor vergüenza y para destrozar la moral de quienes callados observan casi sin poder hacer algo por la falta de instancia donde reclamar y solicitar castigo para tanto vagabundo…

      Nos están haciendo daño y no estamos haciendo nada…  Debemos asumir este tipo de responsabilidades. Que tal si el glorioso Partido Socialista Unido de Venezuela implementa estos comités, que vendría siendo una instancia similar a la propuesta y nacimiento del Control Obrero.


ivanrussa@yahoo.com



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Iván Russa


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