Santos y Uribe

El policía bueno y el policía malo

Sin duda que si algo tiene de bueno la industria del entretenimiento norteamericana es la calidad de sus series en sus diferentes géneros, donde destaca el policíaco. Quién no se ha hecho seguidor, por no decir fanático, de alguna de ellas como Columbo, Swats, New York PD, CSI Miami & NY, Moonlighting, Kojak, Bones, El Precio del Deber y muchas otras donde los actores han logrado mostrar parte del comportamiento y estrategias de persuasión utilizados por los agentes policiales reales, pues supone un estudio previo, por parte del artista, para que su personaje sea creíble.

Entre las estrategias más utilizadas, está la del policía bueno y el policía malo, la cual trata de que uno de los dos agentes asume el rol de malvado, irracional, peligroso, violento y trata de intimidar por todos los medios, ya sea de forma verbal o física al presunto delincuente para obtener la información deseada, mientras que el otro lo protege, conversa con él, aparta su compañero “casi loco” y le aconseja que diga todo lo que sabe, de lo contrario no responde por su integridad. Por supuesto que en realidad, dentro de la trama, los dos policías son iguales.

Algo parecido se está viviendo actualmente con Uribe y Santos, con la diferencia de que es la vida real. El narco presidente Álvaro Uribe, está encarnando el papel del policía malo, atacando salvajemente a Venezuela, enrareciendo el ambiente ante su inminente salida por la puerta trasera de la historia, impotente por no haber sido él quién acaparara el protagonismo que, por su visión de unidad, justicia, independencia y desarrollo, Chávez ha logrado no sólo en América, sino en el resto del mundo. Ese ataque furibundo del borroso embajador colombiano ante la ONU, Luis Hoyos, forma parte del guión escrito desde el norte para impulsar un eventual ataque contra la revolución bolivariana, y que gracias a su prontuario, quizás sea su última aparición con una alta investidura, pues está inhabilitado de por vida para ocupar cargos de elección popular.

Por el otro lado está Juan Manuel Santos, representando el rol del policía bueno, llamando a diálogo, a la integración, a la paz. Este personaje siniestro, llegó al extremo de invitar a su archi enemigo Chávez a su toma de posesión, siendo él, el verdadero artífice del Plan Colombia, de la tramitación de la instalación de las bases militares norteamericanas en Colombia y un fanático anti venezolano y que además dio apoyo público al golpe de Estado en Venezuela, es decir, caimanes del mismo pozo o el mismo policía con diferente cachimbo.

El presidente Chávez ha demostrado ser un hombre inteligente, por ello está demás suponer que no se encuentra al tanto de la trampa que están armando Estados Unidos y la Oligarquía colombiana, que por un lado juegan a provocar una guerra con consecuencias inimaginables y por el otro la aceptación pasiva del demagogo Juan Manuel Santos, digno descendiente del santanderísmo que tanto daño a causado en toda América.


(*)Periodista y profesor universitario

lumgonzalez@gmail.com


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