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El embajador de Venezuela, Alejandro Antonio Fleming Cabrera, rodeado de Enrique Guerrero (izq.) y Alain Sertic (der.) del Circulo Bolivariano de Venezuela en Luxemburgo. | Credito: Circulo Bolivariano de Luxemburgo |
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OTRO SONIDO DE LA CAMPANA...
El Círculo Bolivariano de Luxemburgo organizó ayer por la tarde una conferencia de prensa en la que participó Alejandro Antonio Fleming Cabrera, Embajador de la República Bolivariana de Venezuela ante la Unión Europea, el Reino de Bélgica y el Gran Ducado de Luxemburgo, con el fin de hacer el balance de la situación en Venezuela y evocar los lineamientos de la política gubernamental.
Antes de ceder la palabra al Embajador, Alain Sertic, en nombre del círculo, explicó que es a raíz de una conferencia sobre la revolución bolivariana de un periodista belga, que hace algunos meses un grupo de personas entusiasmadas por esta revolución, la cual califican de popular, progresista y profundamente democrática, decidieron crear un círculo bolivariano en Luxemburgo.
Los promotores de esta iniciativa se establecieron como objetivo, por una parte, reunir en este círculo a todas las personas que apoyan el proceso bolivariano y que desean solidarizarse directamente con el pueblo venezolano y, por otra parte, informar al público luxemburgués sobre la realidad venezolana de hoy en día.
Alejandro Antonio Fleming Cabrera, tras expresar su agradecimiento al Círculo Bolivariano de Luxemburgo, hizo un breve resumen de la historia de la revolución bolivariana. Recordó que hace algunos años en Venezuela, uno de los países más ricos del continente, un 80% de la población vivía en una gran pobreza y que la pregunta que se había hecho el presidente Chávez y su gobierno era de qué manera se podría desarrollar este país, en el que todo lo que pertenecía al ámbito público (salud, educación, etc.) había sido reducido a la nada.
A pesar de una oposición que trató de parar el proceso, se han dado grandes pasos. Una de las primeras tareas fue la educación. En dos años, 1,4 millones de personas aprendieron a leer y escribir y la UNESCO ha declarado a Venezuela “territorio libre de analfabetismo”.
Para que una democracia sea verdaderamente participativa hace falta que el pueblo sepa por lo menos leer y escribir. Hace algunos días se dobló el número de becas para estudios superiores, pasando de 23.000 a 52.000. En menos de seis años la pobreza extrema, que afectaba de un 20 a un 22% de la población, fue reducida con un 10%. Actualmente todo el mundo tiene acceso a los cuidados médicos, incluso los de los barrios más pobres, lo que antes ni siquiera hubieran podido soñar. Todo esto ha provocado un cambio radical, la gran mayoría del pueblo que antes estaba excluida de la vida política y no se interesaba en el futuro del país, pensando sobre todo en buscar un medio para sobrevivir, se ha dado cuenta que este tiempo ha pasado, que tiene un papel por desempeñar y que es posible, todos juntos, reconstruir el país.
El Embajador evocó, entre otras cosas, lo que ha sido calificado en los medios de comunicación como un cierre de una cadena televisiva y como un atentado a la libertad de prensa. Estipuló que el gobierno simplemente decidió no renovar la concesión de la cadena RCTV por no respetar sus compromisos previstos en el pliego de condiciones. También recordó que esta cadena había participado activamente en el golpe de Estado y que en otros momentos había incitado a la violencia. El gobierno decidió no cerrarla en ese momento, para no caer en la trampa de la oposición, sino esperar sensatamente hasta el final de la concesión. RCTV ya no puede transmitir a través de VHF, pero todavía puede hacerlo a través del cable, el satélite o el Internet. Los únicos que cerraron realmente dos cadenas de televisión en Venezuela fueron aquellos que perpetraron el golpe de Estado (¡de 48 horas!).
En Europa se cuentan 20 casos de cierre de televisiones (no de renovaciones de concesión; como por ejemplo, Tele Asturias, sin embargo no hay reacciones). ¿Entonces cómo explicar tales acusaciones contra el gobierno venezolano por una simple no renovación de la concesión? ¿No dice la Unión Europea que cada país es libre de gerenciar su espacio radioeléctrico como le parezca? ¿Es que esta regla no es válida para Venezuela?
¿Todos estos países preocupados por la libertad de prensa en Venezuela, se preocupan también de que en ellos la verdadera oposición al sistema (comunistas, no mundialista, etc.) tengan igualmente una cadena de televisión para informar a la población y difundir sus ideas?
¿Por qué no se deja a un pueblo que ha decidido libremente tomar otro camino, hacia una sociedad más justa, intentar su experiencia en paz?