Rafael Ramírez en la ONU: " El Presidente Chávez trabajó con sincero interés por la paz en Colombia"

Embajador Rafael Ramírez en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas

Embajador Rafael Ramírez en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas

Credito: Prensa MPPRE

Nueva York, enero 26 - Este lunes, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó por unanimidad una resolución para la aprobación de una Misión no armada de la ONU, que sirva como mediador para sellar la paz definitiva al conflicto en Colombia, que alcanza 50 años de existencia.

Rafael Ramírez, Representante Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante Naciones Unidas, agradeció el reconocimiento otorgado a Venezuela sobre el proceso de paz en el documento refrendado y destacó el invaluable apoyo del Comandante Hugo Chávez a la resolución del conflicto en el vecino país.

“Valoramos altamente que la resolución que acaba de aprobarse haga mención y reconozca el aporte y compromiso de Venezuela al diálogo y la paz en nuestro vecino país. En este contexto, queremos tomar la oportunidad para resaltar el aporte y rendir justo homenaje a la labor incansable y al decidido compromiso político y de paz del Comandante Presidente Hugo Chávez, quien trabajó infatigablemente, con nobleza, con sincero interés, amistad y disposición bolivariana por la paz en Colombia; fue uno de sus anhelos más preciados y esta decisión de hoy representa para nuestro país la continuación de su legado”, destacó Ramírez.

A causa de este conflicto, Venezuela ha recibido a miles de refugiados colombianos, quienes han salido de su tierra para garantizar a sus familias la paz y tranquilidad que merecen.

Ramírez expresó que “más de cinco millones de hermanos colombianos, entre ellos, migrantes regulares e irregulares y refugiados viven en Venezuela. Los hemos recibido como hermanos, que es lo que son; Venezuela les ha otorgado todas las garantías y derechos, como iguales, tal como si fuesen venezolanos”.

El diplomático venezolano agregó la importancia que tiene la incorporación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en este camino a la paz en Colombia, quienes deben ser considerados para la conformación de la referida misión como garantes de la paz regional.

“Los países de la CELAC tienen un lugar prominente que desempeñar en la composición de la misión política. Los miembros de ese mecanismo político han seguido con interés y expectativa la evolución de las tratativas de paz, manifestando en Declaraciones de sus reuniones Cumbre el apoyo respectivo al proceso de diálogo entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, saludando los avances logrados e instado a las partes a continuar el proceso dirigido a poner fin al conflicto armado interno que ha afectado el desarrollo político, social y económico de la nación hermana”.

A continuación el discurso íntegro de Rafael Ramírez, Representante Permanente de Venezuela ante Naciones Unidas, durante la aprobación de la resolución sobre el proceso de paz en Colombia realizado el 25 de enero de 2016:

Señor Presidente,

Ante que nada quisiera saludar de manera muy especial la Canciller de Colombia, María Ángela Holguín, en un día tan importante para su país.

La República Bolivariana de Venezuela ha votado a favor y copatrocinado esta resolución, convencida de que esta decisión constituye un claro respaldo al proceso de paz en la hermana nación de Colombia, país al que Venezuela está indefectiblemente unido por la geografía, la cultura, la historia y el legado integracionista de Simón Bolívar – nuestro Libertador y Padre común de la Patria, así como por la poderosa voluntad de nuestros pueblos de vivir en armonía y paz. Venezuela y Colombia siempre han estado juntas como región, como patria grande.

El ímpetu de la revolución independentista de América Latina, dirigido por el Libertador Bolívar, hizo que colombianos y venezolanos nos ayudáramos mutuamente y en gesta heroica cruzáramos los Andes para llevar la libertad a la Nueva Granada en Boyacá, a Venezuela en Carabobo, al Ecuador en Pichincha y finalmente, todos juntos, como latinoamericanos, como hijos de Colombia la Grande, la máxima creación política de Bolívar, sellamos nuestra independencia en la gloriosa batalla de Ayacucho. Esa historia común es la que nos ha mantenido como hermanos a Venezuela y Colombia y ambas naciones están orgullosas de que así sea hoy y siempre.

Valoramos altamente que la resolución que acaba de aprobarse haga mención y reconozca el aporte y compromiso de Venezuela al diálogo y la paz en nuestro vecino país. En este contexto, queremos tomar la oportunidad para resaltar el aporte y rendir justo homenaje a la labor incansable y al decidido compromiso político y de paz del Comandante Presidente Hugo Chávez, quien trabajó infatigablemente, con nobleza, con sincero interés, amistad y disposición bolivariana por la paz en Colombia; fue uno de sus anhelos más preciados y esta decisión de hoy representa para nuestro país la continuación de su legado.

Durante décadas hemos presenciado con profundo pesar como los hermanos colombianos combatían entre sí, en un conflicto que ha pasado por diversas fases y que tiene profundas raíces sociales y complejas aristas políticas e ideológicas, siendo uno de sus orígenes el vil asesinato en 1948 del Caudillo del Pueblo, el destacado líder Jorge Eliecer Gaitán, a cuya memoria rendimos tributo. Esta prolongada guerra de más de cinco décadas ha traído consigo su lamentable secuela de pérdida de vidas humanas, desplazados y destrucción.

La mera situación geográfica de Colombia, nuestro vecino, con una frontera compartida de más de dos mil kilómetros, y la particular naturaleza de ese conflicto interno hizo que éste desbordase las fronteras del hermano país y que en múltiples ocasiones incidiera en otros Estados contiguos, incluyendo Venezuela, la cual se ha visto profundamente afectada por el conflicto interno colombiano; hemos padecido los efectos perniciosos generados por la violencia y la guerra en la nación hermana. Ante la complejidad y riesgos de estas situaciones, se impuso un espíritu de paz, diplomacia y ánimo mediador, así como de plena solidaridad y comprensión fraternal para con los hombres, mujeres y niños colombianos que han sido víctimas de la violencia armada.

En vista de esa realidad, nuestro país, profundamente bolivariano, no pudo permanecer indiferente ante el dolor y el drama en la hermana República como consecuencia del conflicto; por ello acogió a miles de refugiados y desplazados por la guerra, víctimas de las diversas facciones del conflicto armado colombiano. Es así como el pueblo y Gobierno de Venezuela han ayudado y contribuido continuamente con el proceso de paz y han abierto sus puertas y sus brazos a quienes se han visto forzados a huir de la violencia y amenazas a su integridad personal. Debemos tener presente que Colombia sufre, después de Siria, una de las mayores crisis de desplazados, con más de 6 millones de personas afectadas.

Más de cinco millones de hermanos colombianos, entre ellos, migrantes regulares e irregulares y refugiados viven en Venezuela. Los hemos recibido como hermanos, que es lo que son; Venezuela les ha otorgado todas las garantías y derechos, como iguales, tal como si fuesen venezolanos.

Por otra parte, nuestro país ha estado siempre dispuesto a participar en los esfuerzos a favor de la paz en Colombia, esto a petición del gobierno colombiano y los actores relevantes del conflicto y jamás con intenciones injerencistas. La voluntad indeclinable de nuestro Gobierno de cooperar con la solución pacífica, expresada en la dedicación y el compromiso de nuestro Presidente Hugo Chávez y ahora el Presidente Nicolás Maduro, se concretó en acciones como el acompañamiento, junto a la hermana República de Chile, en las negociaciones de paz celebradas entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), proceso éste al que fuimos invitados a participar, con Cuba y Noruega como garantes.

Las partes que han estado conversando en La Habana, en el marco del Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera suscrito el 26 de agosto de 2012, decidieron de mutuo acuerdo, con arreglo al Comunicado Conjunto del 19 de enero de 2016, solicitar a la Organización de las Naciones Unidas el establecimiento de una Misión Política Especial de este organismo multilateral para que actúe como el componente internacional y coordinador del mecanismo tripartito para monitorear y verificar el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, así como la dejación de las armas.

Nuestro país saluda esta iniciativa y agradece la disposición la Naciones Unidas y de todos los Miembros del Consejo de Seguridad, manifestada en la aprobación de esta resolución, a contribuir desde una función específica con el esfuerzo general de la paz en Colombia. Estaremos a la espera de los siguientes pasos, tanto de las partes en Colombia como de esta organización, para la definición de los aspectos operacionales, funciones y composición de la misión política, los cuales deben tener plenamente en consideración los términos establecidos en el Comunicado Conjunto Número 65 emitido por el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, que dio origen a la solicitud de la referida misión política.

Aunque respaldamos firmemente este avance hacia la paz, no podemos dejar de expresar nuestra preocupación por el Plan Colombia, que constituye un plan de guerra, y por la expansión del paramilitarismo. Ambos elementos constituyen una permanente amenaza a nuestro país, e incluso al proceso de diálogo colombiano, ahora que la paz se encuentra tan cerca.

Estamos sumamente complacidos que, en correspondencia con lo acordado en el Comunicado Conjunto, la resolución reconozca y haga referencia directa a la contribución de los Estados Miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) a la misión política especial aprobada por este Consejo el día de hoy. Valoramos esta disposición y esperamos que el interés de la CELAC y su total compromiso con la paz en Colombia se refleje en la función y naturaleza de la misión política; por eso alentamos a que se incluya la posibilidad de la presentación de informes por parte del Jefe de la misión a la Presidencia Pro Témpore de la CELAC, ya que nuestra organización latinoamericana y caribeña es un garante comprometido de la paz en la región.

Los países de la CELAC tienen un lugar prominente que desempeñar en la composición de la misión política. Los miembros de ese mecanismo político han seguido con interés y expectativa la evolución de las tratativas de paz, manifestando en Declaraciones de sus reuniones Cumbre el apoyo respectivo al proceso de diálogo entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, saludando los avances logrados e instado a las partes a continuar el proceso dirigido a poner fin al conflicto armado interno que ha afectado el desarrollo político, social y económico de la nación hermana.

Venezuela, en su condición de impulsor de este mecanismo de consulta y concertación política que representa el esfuerzo integrador, solidario y pacífico de los países de la región latinoamericana y caribeña, alienta a las Naciones Unidas a promover la pronta incorporación de los países de la CELAC en condición de componentes de la misión, como una expresión evidente del rol de los entes regionales en el arreglo pacífico de las controversias de carácter local, de conformidad con el Capítulo VIII de la Carta. Estamos convencidos que la firma del Acuerdo final de cese de hostilidades contribuirá a fortalecer la Zona de Paz de América Latina y el Caribe, creada en la II Cumbre de la CELAC, celebrada en La Habana, Cuba, en enero de 2014.

Finalmente, nuestro país desea reiterar su respaldo irrestricto al proceso de negociación conducente a la paz en la hermana República de Colombia; su complacencia con la iniciativa voluntaria del Gobierno colombiano y las FARC-EP de acudir a esta organización y solicitar su apoyo en esta fase final del diálogo; su respeto a la soberanía, integridad territorial, independencia política y unidad de Colombia, y al derecho irrenunciable que le asiste de manejar sus asuntos internos sin injerencias ni imposiciones; su aval a la cooperación de la CELAC y la incorporación de sus miembros en la misión política, y su plena convicción de que el documento que hoy hemos aprobado representa una contribución valiosa y un paso positivo en el camino de la paz.

Este un paso importante, pero no es el último; es un paso más hacia el fin del conflicto y por ello desde aquí hacemos votos para que las partes cumplan lo acordado y podamos ver pronto en Colombia el cese de la violencia y la paz duradera con reconciliación, justicia social e inclusión de su pueblo.

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