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El jurado consideró a la obra 'por sus valores artísticos' y 'la urgencia y denuncia del deleznable suceso'. También distinguió a la realizadora con el premio a la Mejor Dirección.
Éramos invisibles, cuenta la historia de un pueblo, Honduras, que había sido invisibilizado conscientemente por la derecha nacional y la injerencia norteamericana.
'Un pueblo sometido a la alienación y a la globalización capitalista, que con el último gobierno liderado por el presidente Manuel Zelaya, estaba rompiendo esa mordaza y aumentando sus derechos democráticos, en vías de la creación de una nueva constitución y la refundación del país, a partir de un sistema mucho más participativo e incluyente', señala la sinopsis del documental.
Creadores de más de 15 países compitieron en el festival, que incluyó unas 70 obras en la muestra informativa y rindió homenaje a Brasil, a los 50 años del Noticiero Icaic Latinoamericano (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos), a la Cinemateca de Cuba, al músico Juan Formell y al Premio Nacional de Literatura cubano Reynaldo González.
Otros galardones otorgados fueron para Alumia, de las realizadoras brasileñas Andrea Ferraz y Carol Vergolino; Eso que anda, dedicado a los 40 años de la orquesta Los Van Van, del cubano Ian Padrón, y Partir o morir, del francés Rodrigo Sáez.
Los premios especiales recayeron en Utopía y barbarie, del brasileño Silvio Tendler; Hasta Santiago, del cubano Richard Abella; y Lucanamarca, de los peruanos Carlos Cárdenas y Héctor Gálvez, como ópera prima.
La presidenta del Festival, Lázara Herrera, anunció que en la próxima edición el tributo será para Venezuela.
