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Renunciando a la unanimidad, el plenario de la conferencia climática sólo pudo asumir un documento de mínimos, un papelillo sin apenas valor, que deja todos los "deberes climáticos", entre ellos la fijación de metas de reducción de emisiones contaminantes para las naciones ricas, para 2010.
Tras fustigar implacablemente al capitalismo, como (entre otros males) "origen del calentamiento global", Chávez y Morales, junto a otros países en vías de desarrollo, se aliaron en un esfuerzo mancomunado para torpedear una cumbre que consideraron antidemocrática, manipulada y teledirigida desde la Casa Blanca y Bruselas.
La clave está en un modesto asterisco que remite al pie de página del acuerdo climático adoptado ayer: así se expresa, de manera jurídicamente vinculante, la protesta, entre otros, de Hugo Chávez, y su homólogo Evo Morales.
