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    Venezuela en el exterior
El director venezolano y la Orquesta Sinfónica de la Juventud Simón Bolívar llenan el Auditorio Miguel Delibes de energía y optimismo
Gustavo Dudamel muestra en Valladolid por qué «la música es un arte infinito»
Por: Nortecastilla.es
Fecha de publicación: 26/01/08
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El director venezolano Gustavo Dudamel, ayer, durante el ensayo en Valladolid.
Credito: GABRIEL VILLAMIL
Valladolid España 26.01.08 - CRISTINA VASCO / El director venezolano Gustavo Dudamel, ayer, durante el ensayo en Valladolid. / GABRIEL VILLAMIL«Cuanto más reconocimientos se reciben, los pies deben estar más pegados al suelo. La autocrítica debe ser más férrea cuanto más alto vueles, porque cuando te dicen: 'eres el mejor', debes ser aún más crítico para mejorar aún más». Lo dice el venezolano Gustavo Dudamel, director titular de la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, de la Sinfónica de Gotemburgo (Suecia) y, a partir del 2009, de la Filarmónica de Los Ángeles. Dudamel sabe mucho de música y de reconocimientos. Hoy cumple 27 años inmerso en una gira que le está llevando a visitar Oviedo, Valladolid, Zaragoza y Madrid en tan sólo cuatro días.

Ayer era el turno de Valladolid. Tras el éxito cosechado en Oviedo -donde improvisaron un ensayo con público, debido a la afluencia de gente que quería oír al maestro y se había quedado sin entradas- el director tocaba en el Auditorio Miguel Delibes junto con la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar. A algunos de sus miembros les conoce «desde que tenía cuatro años». Aprendió música con ellos dentro de lo que en Venezuela se conoce como 'El Sistema', o lo que es lo mismo, la Fundación del Estado para el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles, un programa gratuito de educación musical, creado en 1975 por el músico y economista José Antonio Abreu.

«'El Sistema' es una gran familia donde todos trabajan conjuntamente y es un producto que debemos cuidar porque hay que recuperar la sensibilidad que se está perdiendo en el mundo». Así define Dudamel este programa que intenta, por medio de la música, integrar en la sociedad a los niños que, por su situación de pobreza, tienen más posibilidades de caer en el mundo de la delincuencia.

Hasta ahora, más de 250.000 niños venezolanos han participado en alguna de las 250 formaciones que integran el programa. Algunos de esos niños llegan a convertirse en músicos profesionales. Y unos pocos, a los que Dudamel representa, se convierten en prodigios de la música. La mayoría, consiguen encontrar un camino diferente a la pobreza y la delincuencia que aparecían en su horizonte antes de conocer 'El Sistema'.

Gustavo Dudamel sabe lo mucho que le debe al programa musical y se siente comprometido con 'El Sistema' «me siento muy comprometido con este proyecto y quiero devolverle lo que me ha dado minando el mundo de música». «El sistema es un ejemplo de una sociedad funcional, que se escucha, en la que, aunque los chicos no se conocen caminan juntos. Esa es la clave», afirmaba ayer el director a los periodistas.

A pesar de ser un director mundialmente reconocido, el maestro afirma que sigue siendo el mismo niño que era cuando cogió un violín por primera vez. «Ahora soy el mismo, pero con la experiencia vivida. Y con la oportunidad de hacer música, de hacer lo que quiero. Y con una madurez que implica madurez humana y humildad».

Mucho por hacer

Dudamel disfruta cuando está sobre el escenario. Durante el ensayo de ayer bailaba, cantaba, explicaba, se emocionaba con la música. Tras el ensayo oficial, le cedió la batuta a dos compañeros, mientras él escuchaba sentado en una de las butacas. Más correcciones para los jóvenes del escenario -con una edad media de 18 años-, que escuchaban atentamente sus palabras. Después, mientras los músicos se preparaban para el concierto, el maestro corregía a los directores 'sustitutos', se hacía fotos con sus compañeros, conversaba. Todo ello sin perder la sonrisa.

El maestro, quien ha llegado a colaborar con batutas de la talla de Daniel Barenboim y de Simon Rattle, director titular de tres orquestas, ganador de galardones como el Premio de dirección Orquestal Gustav Mahler, afirma que aún le quedan muchas cosas por hacer en el mundo de la música. «La música es un arte infinito. Puedes tocar la misma partitura, pero sonará diferente. Además, aún me queda por comer un buen cochinillo y beber un buen vino, por ejemplo». Y aunque parezca extraño, para él, mezclar la comida y la música no es algo incoherente, sino la clave para ser un excelente director «para ser un buen artista la música tiene que estar en tu vida, y tu vida tiene que ser música», afirma.


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