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Dudamel y la Sinfónica ovacionados en España | Credito: NOHELY OLIVEROS |
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Hoy llegarán a la ciudad de Valladolid para seguir con programación europea. En Oviedo asistieron autoridades municipales de la ciudad y algunos miembros de la Fundación Príncipe de Asturias. El público los aplaudió de pie ante una excelente jornada musical.
El Auditorio Príncipe Felipe, en Oviedo, España, fue el escenario del primer concierto programado dentro de la extensa gira internacional que este año realizará la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar.
La capital de Asturias, al norte de la Madre Patria, les recibió con gran éxito.
Pasadas las 7:00 pm, en la calle Pérez de Sala, donde está ubicado este moderno teatro español edificado en 1996 por la Comunidad Económica Europea, varias personas intentaban obtener un boleto para ver a los músicos venezolanos. Pero la taquilla había agotado la venta días atrás.
Previo a la gala sinfónica, los casi doscientos integrantes llegaron al recinto desde las 3:00 pm para dar un último repaso al repertorio contemplado: Séptima Sinfonía de Beethoven en “la” mayor y la Quinta Sinfonía en “mi” menor de Tchaikovki; sin contar algún número adicional o sorpresa.
Al ensayo asistieron algunos miembros de la Sinfónica de Asturias junto con su director Yuri Nasushkin-Labovsky.
Desde Madrid voló especialmente José Luis Turina, director del Sistema Nacional de Orquestas Españolas.
Ambas personalidades le comentaron al maestro José Antonio Abreu: “La única referencia que teníamos hasta ahora de estos jóvenes venezolanos era a través de los videos o DVD del documental Tocar y luchar. Teníamos una expectativa por verlos en vivo y ha sido maravilloso. Está claro que no hay trampa ni cartón, esto es real y nosotros tenemos toda la intención de establecer un vínculo académico con vosotros”.
Turina le explicó al maestro Abreu, alternando la palabra con Nasushkin, que todo se trata de un plan donde incluye el proyecto de una orquesta iberoamericana con integrantes de varias naciones latinas y España. Aún así, ante tal contacto lo prioritario sería reforzar de inmediato los vínculos binacionales entre los dos sistemas musicales.
El concierto
En la sala central del Auditorio Príncipe Felipe, con capacidad para unos dos mil espectadores, cada cual ocupaba su butaca luego de sonar el timbre para los tres llamados respectivos. Con puntualidad, según lo estipulado en el programa de mano, a las 8:05 pm se ubicó en el escenario la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela.
El maestro Gustavo Dudamel salió en medio de un sonoro aplauso dispensado por el público. Inició la faena y a los diez segundos detuvo la orquesta ante el irrespeto de un asistente que probablemente olvidó apagar su teléfono celular, mientras otros sonaban al cambiarlos a la opción de vibrar.
Ante el repentino gesto del director nuevamente se escucharon más aplausos y el unísono murmullo de una palabra altisonante muy española. Todo prosiguió con normalidad durante la Séptima Sinfonía de Beethoven al tiempo que la mayoría no daba crédito con sus caras ante el magistral número y evento.
En el intermedio PANORAMA conversó con los representantes del Premio Príncipe de Asturias, para lo cual Rubén Vigil, director de comunicaciones de la fundación, comentó que el motivo de la visita había sido a propósito de que la Orquesta Simón Bolívar estuvo nominada el año pasado a recibir el internacional galardón por su labor.
“La verdad no tiene parangón. Enhorabuena que hayan venido hasta Oviedo porque entendemos de la gira que han tenido por muchos países. Son auténticos embajadores de la cultura no solo venezolana sino también Latinoamericana. Nos llevamos una gratísima impresión de Dudamel”, dijo Nuria Ramos, adjunta a la coordinación del premio.
Entre el público se pudo notar a varios venezolanos residentes en la Madre Patria. Tal es el caso de María Dolores No e Isabel Marco, quienes llevan una vida lejos de su país natal por motivos académicos y profesionales.
“Con esto cada vez estamos más orgullosas de nuestra patria Venezuela”, dijeron con emoción.
La despedida
El segundo número siguió para cerrar una jornada de casi dos horas de duración en la que unos diez minutos se fueron con las sonoras ovaciones a la Sinfónica de la Juventud Venezolana y a su director Gustavo Dudamel. La sorpresa de la noche no podía faltar para corresponder los halagos en la audiencia.
Varias veces salió el maestro y solicitó aplausos para los talentosos músicos; en especial, para el componente de instrumentos de vientos y los metales.
La despedida tuvo un movido número al ritmo del Mambo del compositor Bernstein.
Los músicos danzaron sus dedos en sus instrumentos y Oviedo bailó y grito: ¡Mambo, uhh!