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Asentamiento Simón Bolívar, y es el resultado de los acuerdos integrales de cooperación que existen entre Cuba y Venezuela. | Credito: Alfonzo Ocando |
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21 Diciembre 2007. - A unos cinco minutos de la refinería Camilo Cienfuegos, que será reactivada este viernes en el marco de la IV Cumbre de Petrocaribe, la empresa venezolana de producción social Petrocasa está terminando de construir un urbanismo que ha sido bautizado como Asentamiento Simón Bolívar, y es el resultado de los acuerdos integrales de cooperación que existen entre Cuba y Venezuela.
Un equipo de la empresa llegó en octubre de este año para brindar la asesoría necesaria. Uno de ellos es Nelson Uzcátegui, quien explica que su labor ha sido adiestrar a las mil 400 personas que levantaron las casas de PVC. Petrocasa utiliza como materia prima fundamental policloruro de vinilo. Es una resina de plástico no combustible que produce Pequiven a partir del gas, en la planta El Tablazo, de Maracaibo. La planta de la empresa está ubicada en la población de Guacara, en el estado Carabobo, dentro del condominio industrial El Nepe.
Venezuela aportó las casas de PVC y la asesoría en la construcción. Cuba, por su parte, participó con concreto y acero. El 50 por ciento de las 100 viviendas está destinado a personas de la tercera edad o con alguna discapacidad. El resto está distribuido entre los trabajadores de la refinería Camilo Cienfuegos y deportistas de alto rendimiento.
El vicepresidente del gobierno de la provincia de Cienfuegos, encargado de las obras de infraestructura, José López, señaló que el proyecto surge de una visita del presidente Hugo Chávez: "El 18 de octubre comenzó el movimiento de tierra, y aproximadamente en dos meses, mil 400 personas instalaron los servicios, levantaron las casas y el urbanismo".
Considerando que es un sistema de construcción nuevo, decidimos que todos los organismos de la provincia participaran en la ejecución del proyecto, en lugar de que las familias construyeran sus casas, como se está haciendo en el urbanismo Nuestra Señora de Coromoto, que se edifica en la ciudad de Valencia, en Venezuela. "Gracias a la ayuda de cinco venezolanos logramos vencer todos los obstáculos y terminar las 100 viviendas en 60 días", explicó.
Voces de algunos habitantes
Miriam Martínez, su esposo e hijos quedaron sin casa hace dos años, como consecuencia del huracán Dennis que en julio de 2005 golpeó a esta isla caribeña. Vivieron en casa de su madre hasta hace unas semanas, cuando les entregaron las llaves de la casa donde vivirán en adelante. Considera que Venezuela les ha dado un "apoyo incalculable".
Comenta que "si bien las casas son muy bonitas, nosotros les hemos anexado un espacio divido con una pared, porque es una costumbre de los cubanos tener en nuestras casas un patio techado para lavar la ropa y compartir con los amigos". Esta decisión se generalizó en todo el urbanismo.
Para Rafael Alonso Suárez y su esposa, Yuliet Franguer, padres de tres niños, esto es una muestra de lo que dos pueblos unidos pueden hacer a favor de su población. La calidad de la construcción que se hizo en dos meses es un ejemplo de lo que se puede lograr a favor de mejorar las condiciones de vida de la población. Contar con esta vivienda es un privilegio, gracias a la ayuda del Presidente Hugo Chávez y del pueblo de Venezuela.