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Teherán 17 Nov. ABN (Igor Torrico-enviado especial).- Las acciones de Venezuela y su presidente, Hugo Chávez, buscan paz para Latinoamérica y el mundo, razón por la cual los Estados Unidos (EEUU) enfrenta al lider socialista debido a que ese esquema no va con sus intereses.
Con claridad cartesiana ciudadanos de a pie en la capital iraní, ven en el presidente Chávez, no sólo un amigo de su país sino también un lider que busca la integración latinoamericana. Su muy particular estilo, además del socialismo que impulsa, lo hace un peligro para los intereses imperiales.
A pesar de las diferencias culturales, donde además del idioma lo que más destaca es la vestimenta femenina, que por mandato religioso sólo permite dejar descubierta la cara y las manos a través del uso del shador, las calles de Teherán son similares a las de Caracas en bullicio y desorden vehicular.
Bajo la luz del arquetipo occidental los iraníes son reservados y temerosos, sin embargo, llama la atención la curiosidad infantil con la cual los hombres se acercan a las cámaras de tv, o donde observan a algún reportero.
En un recorrido por el boulevard Galap (calle de la Revolución) y que se inicia con el monumento Azadi, (estructura en forma de Y invertida construida en 1971) que conmemora el 2500 aniversario del imperio persa, Adel Amini, ingeniero mecánico de 32 años de edad, saluda al "amigo Chávez" y coincide en que la cultura del mandatario criollo y de Venezuela se centra en la paz para la región, muy a pesar de EEUU.
Irán sabe lo que es ser mal visto por la potencia norteamericana. En 1953 le fue impuesto un bloqueo económico después de que una constitución redactada en 1949 nacionalizara el petróleo y expropiara a la Anglo Iranian Oil Co. Con la activa participación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) fue derrocado el presidente nacionalista Mohammed Mossadegh y colocado en su lugar el más dócil, Sha Mohammed Rezha Pahlevi.
Amini, habitante de uno de los principales países exportadores de crudo del mundo, valora mucho el papel de Venezuela en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), de la cual ambas naciones son miembros, y no duda en calificar de positiva la relación Irán-Venezuela.
En la década del ochenta, Irán vuelve a incomodar a los EEUU al triunfar una revolución liderada por un importante religioso, el ayatollah Ruhollah Khomeini.
Esta revolución, marcada por una visión que valoraba al Islam como doctrina religiosa y política, marcó también una ruptura con Estados Unidos, que junto a otros países de occidente apoyo a Irak en una guerra que tuvo un saldo de un millón de muertos, de los cuales 60% fue iraní.
Estados Unidos también impuso un bloqueo comercial, que continúa hasta nuestros días, pero que como saldo positivo ha llevado a que el país haya buscado la autarquía en varios sectores empresariales.
Esto ha llevado a que en Irán se fabriquen bajo licencia, vehículos, tractores y equipos de computación entre otros.
Mohamad Jauadi, otro transeúnte, no tiene muchos detalles sobre Venezuela, además de que es un importante productor de petróleo, sin embargo sabe bien que Chávez, Fidel Castro y el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, son amigos de Irán.
Ramali Bisan, un joven de 25 años considera importante la unión entre Venezuela e Irán así como la cooperación que se ha establecido entre ambas naciones.
Eje del Mal Vs. Eje de la dignidad
Con el ascenso de George W. Bush al poder en Estados Unidos en 2001, el ataque terrorista contra las Torres Gemelas y el ascenso sin pudor de la doctrina neoconservadora en Washington, la superpotencia empieza a cuantificar sus enemigos e incluye a Irán junto a Corea del Norte y Cuba en su llamado “Eje del mal”.
Lo anterior, sumado a la decisión iraní de construir reactores nucleares para proveerse de electricidad, han puesto a este país no sólo ante la posibilidad de más sanciones económicas sino incluso ante la posibilidad de una invasión del gobierno estadounidense, en su papel autoconcedido, de policía mundial, dada su certeza de que la nación islámica busca usar los neutrones con fines bélicos.
El 28 de noviembre de 2004 el presidente Chávez inauguró una estatua del Libertador Simón Bolívar en el parque Goftegoo, en la periferia de esta capital. Hoy casi tres años después de aquello, una familia se toma un descanso y cocina cerca de la efigie del genio americano.
Los Koushar saben quien es el hombre de la estatua a cuyos pies comen y dónde queda uno de los países que libertó: Venezuela. Aplauden la relación de cooperación establecida entre el gobierno de Mahmud Ahmadinejad y Hugo Chávez Frías, y consideran de vital importancia la posibilidad de construir un mundo donde Estados Unidos no sea el único lider.
Esa búsqueda de un mundo más justo, donde un país no decida lo que debe hacer el resto del planeta, es lo que ha acercado al presidente Chávez a Irán, primero cuando el presidente persa era Seyyed Muhmmad Khatami y luego, con su sucesor, Mahmud Ahmadinejad.
Esta relación se ha fortalecido gracias a 10 encuentros presidenciales, cinco en Caracas y cinco en Teherán, en medio de los cuales se han firmado un conjunto de acuerdos de cooperación en las áreas energética, industrial, comercial, cultural y ambiental.
En este contexto se espera que la visita del presidente Chávez a su homólogo iraní dentro de las próximas 48 horas fortalezca esta relación, se firmen nuevos acuerdos y, más temprano que tarde, los iraníes conozcan de Venezuela no sólo mediante los noticieros y las palabras de sus presidentes, sino a través de sus propios ojos al visitar el país caribeño.
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