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    Venezuela en el exterior

EL PSUV Argentina comenzó seminario sobre Gramsci
Por: Candela Ezquerro/Buenos Aires
Fecha de publicación: 20/09/07
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El pasado sábado 15 de septiembre en la oficina del PSUV (Partido Socialista Unificado de Venezuela) Batallón filial Buenos Aires, comenzó el seminario sobre el pensamiento del marxista italiano
Antonio Gramsci. Esta tarea va de la mano con otra: la promoción-organización del Taller Nacional sobre las 33 Reformas a la Constitución Bolivariana, propuesta por el presidente de Venezuela el 15 de agosto de este año, puesta en debate en toda la sociedad venezolana y en varios países. Uno de ellos es Argentina, donde se desarrollar este taller el martes 25 de septiembre en el Salón Simòn
Bolívar del Hotel recuperado BAUEN. Pero este seminario sobre Gramsci, organizado por la Filial argentina del PSUV, tiene la utilidad de tomar conocimiento directo del pensador, cuyos postulados centrales usa Hugo Chávez para sostener la construcción del PSUV, tanto como de la estrategia actual de profundización de la "revolución bolivariana". Las 33 reformas son uno de los instrumentos fundamentales en el camino de esa profundización.

En esta prespectiva es que el PSUV invitó al sociólogo Hugo Calello y a la sicóloga Susana Neuhaus, ambos docentes de la Universidad de Buenos Aires, a introducirnos en los conceptos de Antonio Gramsci, que sirvan como puntapié inicial de un Seminario que desarrolle las ideas del luchador italiano.
Calello y Neuhaus son dos investigadores argentinos que han dedicado tres décadas al conocimiento del autor italiano, en fuentes originales y producido varias obras de referencia en América latina. Ambos
intelectuales vivieron 27 años en Venezuela. Calello, ex militante de la izquierda del Partido Socialista Argentino, expulsado de su país por la dictadura de Onganía en lo que se conoce como "La Noche de los
Bastones Largos", fue uno de los autores estudiados por Chávez en su formación intelectual durante los años 70 y 80. Actualmente, ambos impulsan la construcción de la Cátedra Libertadores dentro del
ambicioso proyecto de la Universidad del Sur, propuesta por el gobierno venezolano.

Espiando a Gramsci.

Resignificar los conceptos es el primer paso para entender a Gramsci, porque él mismo fue quien quemó algunos diccionarios tratando de entender y de construir su época. Y como es la costumbre, no sólo sin ser comprendido, tambíén pagando con su vida el castigo que le vino en suerte. Con estas ideas comenzaron Calello y Neuhaus su introducción a Gramsci.

Cuando un discurso se muere puede decirse que se ha vuelto fonológico, que se ha congelado, que no puede discutirse, ni rehacerse, ni convertirse en historia. Así, nada nos dicen hoy quienes oponen
ligeramente revolución ó reforma, proletariado ó burguesía, y un millón de polos más, tan conocidos como caducos. La historia es otra cosa, y en su complejidad merece por lo menos, una reflexión seria,
anclada en el presente.

Gramsci aparece aquí –señalan los cursistas-- con el concepto de Bloque Histórico, una articulación entre una estructura y una sobrestructura, un espacio/tiempo en el que conviven en dinamismo y
contradicción, opuestos como por ejemplo teoría y práctica que pueden devenir en praxis. O pensamiento científico y pensamiento común. Un Bloque Histórico existe también en el nivel personal y obliga a
explorarlo en sus contradicciones.

La ideología actúa como cemento que mantiene unido un Bloque Histórico. Y no solamente existe en el terreno subjetivo –sobrestructura- sino que se mete por los huecos de la vida común, en el trabajo, los grupos sociales, creando consenso a través del sentido común de la gente, del discurso que se naturaliza y adquiere estatus universal cuando no es más –ni menos- que el discurso de los que dominan. Los que han creado una Hegemonía que mantienen a través de la cohersión pero sobretodo del consenso de las masas. El buen sentido abre dudas sobre el pensamiento disperso del sentido común, pero esto sucede en aquellos momentos de la historia en que las masas se levantan exigiendo sus derechos.

Gramsci resuelve la oposición anacrónica proletariado/ burguesía por el concepto más amplio y dinámico de clases subalternas, que son todos aquellos que están al margen de la posibilidad de ejercer el poder y sometidos por igual a la explotación y opresión capitalistas. Recién cuando estas clases subalternas se asumen como tales es que podemos pensar en la construcción de una Contrahegemonía que se dispute el poder en todos sus niveles.


Espiando a Venezuela.

Entre los dinosaurios que habitan los museos, no hace mucho, podíamos encontrar al socialismo. El gran derrotado en esa guerra que "terminó" también con "la historia". Nadie hablaba ya de este muerto sin parecer un loco nostálgico o un principista de esos que hablan para sus adentros y nadie puede escucharlos.

Pero en Venezuela empezó a hacer eco esa palabra olvidada, como un dialogismo que conversa con discursos pasados, para rehacerse como palabra nueva, viva, queriendo despojarse del polvo viejo que la opaca y buscando nuevos sentidos que le devuelvan la esencia. Ese es el mérito del comandante Chávez, haber repuesto en su lugar la batalla por el socialismo.

Tomar a Gramsci como usina de pensamiento para la revolución bolivariana nos propone desestructurar algunos conceptos a riesgo de no entenderla y por lo tanto, no poder construirla. Porque el proceso
venezolano es tan rico y complejo que no podemos analizarlo con máximas que se pretendan universales. Si así actúa el pensamiento capitalista desde la declaración de los derechos del hombre, no
podemos menos que abrirnos la cabeza y pensar metiéndonos en las entrañas del mismo proceso.


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