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    Venezuela en el exterior

Antecedentes de una realidad manipulada

El conflicto Colombo-Venezolano

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El conflicto Colombo-Venezolano es indudable que tiene raíces históricas, las mismas tienen su origen desde la guerra de independencia cuando la recia y poco racional oligarquía colombiana vislumbro en las ideas políticas de Bolívar una amenaza a sus futuros intereses económicos, coincidían en las posturas políticas con Bolívar solo en la idea de expulsar a los españoles del suelo neogranadino, pero tenían muy claro que la independencia era para ellos solo un mecanismo para monopolizar el control económico y político hasta ese entonces en manos de España. Es así como emprenden una estrategia muy bien planificada de minar la autoridad del Libertador después que previeron la inminente liberación del yugo español, la prensa de la época, al igual como lo hacen hoy, fue elemento primordial en esta estrategia acusando a Bolívar de dictador y hasta de traidor, incluso planificaron su asesinato y para ello encomendaron dicha misión al infame Francisco de Paula Santander, lo que sobrevino después ya es historia conocida. En los demás países liberados por la espada del Libertador sucedió algo muy parecido, las oligarquías locales lucharon con uñas y dientes para no ceder en sus intereses económicos y convicciones políticas, la realidad actual de estos nuestros países evidencia cual fue el resultado de aquella estrategia apátrida.

Después de la guerra de independencia, Colombia comenzó a privilegiar sus relaciones con el norte y se hicieron tan fuertes y sumisas que ni siquiera importo la desmembración de su territorio cuando Estados Unidos invento la Republica de Panamá en 1903, estaba claro que una de las premisas mas importantes de la oligarquía y de la política exterior colombiana era aliarse con los gringos por encima de cualquier cosa, incluso por encima de su propia soberanía, ya el coloso del norte ansiaba desde hacia muchas décadas atrás la dominación de Latinoamérica como una de sus estrategias mas inmediatas.

El expansionismo territorial colombiano se manifestó después de la disolución de la Gran Colombia en 1830, se reinicio entonces la histórica lista de factores que promovieron el conflicto colombo-venezolano, los políticos neogranadinos de la época se convirtieron en elementos agresivos en relación a los reclamos territoriales contra Venezuela, al final los venezolanos perdieron parte de su territorio ( Aprox. 150 mil Km. Cuadrados) al negociarse acuerdos que bajo la presión de instancias arbítrales internacionales pro-colombianas y del aparente poder militar colombiano se firmaron entre los dos países. Siguió a este despojo los reclamos sobre los Monjes y soberanía sobre el Golfo de Venezuela, frente a lo cual los gobiernos venezolanos ha mantenido firme su posición jurisdiccional irrenunciable, para todos es conocido el incidente con la corbeta “Caldas” el 9 de Agosto de 1987.

Desde su independencia Colombia ha estado siempre inmersa en conflictos político-partidistas, innumerables guerras intestinas se desarrollaron en el siglo XIX que finalizaron en 1902 afianzando el poder oligárquico de las clases dominantes en ese país. Entre 1902 y 1948 hubo una relativa calma en la violencia política, sin embargo fueron constantes algunas revueltas populares e incidentes en muchas regiones de Colombia las cuales fueron sofocadas por los militares aliados a la ya poderosa oligarquía, la causa de dichos alzamientos populares fue sin lugar a dudas la injusticia social y la depauperación de grandes masas de la población, el monopolio de las riquezas y el control político en beneficio de una minoría.

Desde entonces las fricciones entre los dos países ha sido recurrentes, la ambición territorial de la clase política y económica dirigente colombiana que siempre ha utilizado la violencia como mecanismo político para controlar y usufructuar al país pretendía ampliar sus esferas de poder y Venezuela parecía ser un buen botín. La actual vorágine de violencia en Colombia se origina, según muchos analistas políticos, en 1948 con el asesinato del líder popular J.E Gaitan el 9 de Abril de ese mismo año, magnicidio que tuvo causa político partidista fundamentada en el temor de la clase dirigente a perder sus privilegios ante una inminente victoria política electoral del líder asesinado, esto dio origen a una violenta protesta popular conocida como el Bogotazo y a un enfrentamiento abierto entre las clases populares y el Status Quo imperante, fueron apareciendo con el correr de los años y de alguna manera relacionado con estos acontecimientos, los movimientos guerrilleros, los paramilitares y el narcotráfico que agudizaron la violencia y la radicalización política. Ahora se sabe que los servicios secretos de los Estados Unidos tuvieron mucho que ver en la planificación de este magnicidio, el cual fue adjudicado a los “comunistas” por los medios de comunicación y por la mismísima oligarquía que lo planeo y ejecutó pretendiendo con esto lavarse las manos y radicalizar sus posturas de dominación y control político interno.

Con el advenimiento de estos nuevos fenómenos unos políticos como la guerrilla y otros delincuenciales como el narcotráfico y el paramilitarismo, Colombia se sumió en un circulo permanente de violencia, extorsión y delitos generalizados que pusieron en jaque el ejercicio del gobierno, poco a poco fueron permeando todos los estamentos del estado e incluso al estamento militar con el fin de generalizar y establecer facilidades en el ejercicio de sus acciones en contra de la sociedad. El estado colombiano en muchos casos se vio impotente y sobrepasado, todavía lo es, para contener la expansión y el control de estos fenómenos antisociales y poco a poco fueron marcando la pauta en la sociedad que degenero en una compleja maraña de complicidades y aceptación de dichos fenómenos a un nivel impresionante, muchos analistas consideran a la sociedad colombiana una sociedad de cómplices que de una u otra manera aceptó y convivió con estas distorsiones sociales que de alguna manera los beneficiaban. Algunos organismos de la ONU estiman que actualmente un tercio del PIB de Colombia es dinamizado por dineros provenientes del narcotráfico.

Así el conflicto interno de Colombia fue expandiendo sus tentáculos y poco a poco fue causando efectos en los países vecinos, principalmente Venezuela, Ecuador, Panamá, Perú, Brasil, México y el Caribe, las fronteras fuero fácilmente traspasadas para buscar facilidades que dinamizaran y ampliaran las operaciones delictuales aunado a las debilidades legales y a la corrupción de muchos funcionarios públicos de estos países, hoy estos problemas se han convertido en un asunto de seguridad nacional en casi toda la región, el narcotráfico, el paramilitarismo o la guerrilla atentan contra la estabilidad de los países vecinos de Colombia y causan inmensos problemas de seguridad y delitos en otros como México y Centroamérica.

Sin embargo hoy, el gobierno de Uribe Vélez y por supuesto sus socios de la rancia oligarquía colombiana, desconocen olímpicamente estas consecuencias y pretenden revertir el cargo de la prueba en contra de sus países vecinos, La solución aplicada por el gobierno colombiano fue estrechar aun mas los lazos con los poderes militares y políticos de los Estados Unidos, originándose el plan Colombia como mecanismo (aparente) para enfrentar al narcotráfico y la guerrilla. El Sr. Uribe usa este mismo argumento (la guerrilla y el narcotráfico) para alienar a la sociedad colombiana respecto a las causas reales que originaron estos fenómenos sociales que son sin lugar a dudas nacidos en suelo neogranadino fruto de la desigualdad social y política, la violencia político partidista y la genuflexión del poder del estado colombiano y al mismo tiempo también le ha servido para consolidar su control y preminencia política el cual es compartida con la oligarquía y los dueños de los medios de comunicación.

Para nadie es un secreto que las actividades del narcotráfico, el paramilitarismo y la guerrilla son la causa fundamental de los altos niveles de violencia, extorsión, secuestros y delitos que ocurren a lo largo y ancho de los dos mil Km. de la frontera colombo-venezolana y al parecer con la anuencia y/o pasividad de las autoridades del vecino país. Han sido muchísimas las denuncias sobre la relación del presidente Uribe con los capos del paramilitarismo y su predisposición a fomentar estos movimientos de delincuentes, muchos de los congresantes de su partido están detenidos o investigados por estos nexos e incluso algunos de los máximos jefes paramilitares han expresado que apoyaron con recursos y logística las campañas electorales del Sr. Uribe, su mismo padre Alberto Uribe Sierra, muerto por la guerrilla, se le considera uno de los fundadores y promotores del paramilitarismo en Colombia.

La alianza y el compromiso del gobierno de Uribe con los intereses del Pentágono y la Casa Blanca también influencian las tensiones con Venezuela, el gobierno colombiano pretende “regionalizar” el conflicto de su país como una forma de liberarse de sus responsabilidades por las consecuencias en el mal manejo de esta compleja crisis que afronta la sociedad colombiana. Estados Unidos le prestado asistencia militar a Colombia por miles de millones de Dls. y al mismo tiempo le ha dado soporte mediático y político, pero esta ayuda no es gratuita, los gringos han convertido a Colombia en cabeza de playa para su estrategia de retomar la hegemonía perdida en America Latina y principalmente es la herramienta mas adecuada para sabotear y abatir los procesos de integración e igualmente para desestabilizar al Gobierno de Venezuela y eliminar de una vez por todas la “molesta” Revolución Bolivariana convertida hoy en un dolor de cabeza para los halcones del pentágono y en esto el gobierno colombiano no ha escatimado esfuerzos, hoy Colombia esta tristemente convertida en un centro regional de operaciones militares estadounidenses. Ya lo había dicho el Periodista y Abogado colombiano Jaime Garzón asesinado en 1999 por los paramilitares, que Uribe entregaría Colombia al control de los militares norteamericanos y así fue.

(*) Econ.

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