En enero de 2006, el Centro Simón Wiesenthal, centro judío ubicado en Argentina, condenó enérgicamente unas palabras enunciadas por el presidente Chávez en diciembre de 2005. Shimon Samuels, director de relaciones internacionales de este Centro, declaró que las palabras en cuestión, tenían un contenido antisemita. En ese entonces el Centro Wiesenthal expresó textualmente lo siguiente: ‘el Centro pedirá al MERCOSUR, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay que suspenda el proceso de integración de Venezuela, hasta que Chávez no se disculpe’.
Esta amenaza directa del Centro Wiesenthal pudiese explicar la invitación a algunos miembros del Congreso Mundial Judío a Miraflores, para tratar con el presidente Chávez, entre otros temas, ‘las formas de erradicar el antisemitismo en Suramérica’. A raíz de esta reunión se observan cambios, en cuanto, a la posición antagónica que tenía el presidente de la República Bolivariana de Venezuela ante el Estado Sionista de Israel. La cancillería venezolana reconoce, por ejemplo, el ‘Estado de Israel’, no importa que éste se esté construyendo sobre las cenizas del pueblo Palestino. Como vemos, el derecho de los hombres, de las mujeres, de los niños, de las niñas, de los adolescentes, de las ancianas y de los ancianos palestinos, para el gobierno venezolano pasa a un segundo lugar. Es decir, el derecho del pueblo palestino a un Estado se va por el caño inmundo del genocidio. Lo importante para el gobierno bolivariano es el ‘perdón’ del Centro Wiesenthal y la adhesión plena al MERCOSUR. Ahora bien, cualquier venezolano puede pensar ‘si le vendemos petróleo al Estado Imperial estadounidense, a pesar de estar acabando con los iraquíes, por qué no podemos mantener relaciones fraternas con el Estado Extranjero-Militar-Sionista-Israelí, que está acabando con los palestinos’. En otras palabras, ‘qué es otra pinta para un tigre’.
Un factor que condiciona la nueva posición complaciente del gobierno venezolano ante el Estado-Extranjero-Militar-Sionista-Israelí es que el 18 de diciembre de 2007, el MERCOSUR e Israel, firmaron un Tratado de Libre Comercio (TLC). Este tratado se concluyó después de dos años de negociaciones. El 8 de diciembre de 2005, en Montevideo-Uruguay, MERCOSUR suscribió un Acuerdo Marco sobre Comercio, con el objetivo de crear las condiciones y mecanismos para las negociaciones de un TLC. Como la industria israelí es una fuerte subcontratista de grandes empresas norteamericanas, en particular en las ramas aeroespacial e informática, un TLC con Israel significaría, entonces, la posibilidad del acceso de esas empresas a los países del MERCOSUR. En consecuencia, el ‘libre comercio’ con Israel, es una vía para los grandes capitales norteamericanos, una vía disfrazada para el ALCA. En suma, el Tratado de Libre Comercio firmado por el Estado Sionista de Israel y MERCOSUR se enmarca en la política de la administración norteamericana.
Otro factor puede ser que una vez que entre en vigor el acuerdo de adhesión de Venezuela al bloque de MERCOSUR, tendrá 270 días para analizar el TLC y deberá ser el bloque el que consulte a Israel sobre su disposición para negociar la incorporación venezolana al Tratado de Libre Comercio.
Para terminar podemos decir que el Acuerdo con el MERCOSUR e Israel, le da al Estado Sionista un importante apoyo diplomático y político, en momentos en que la Corte Internacional de Justicia declaró ilegal el muro que construye Israel y llamó a los países firmantes de la IV Convención de Ginebra (entre los que se incluyen Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela) a ‘no prestar reconocimiento ni ayuda de ningún tipo a la prolongación de la situación creada por el muro y la ocupación israelí’.
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