Espartaco

Desde Santander hasta Uribe...

      Hace doscientos años se encendió la mecha de la independencia. El más destacado fue Francisco de Miranda, con sus planes para lograr la independencia desde el Río Bravo hasta la Patagonia. Luego de los acontecimientos del 19 de abril de 1810, Simón Bolívar, fue comisionado para la búsqueda de apoyos en Europa, situación que aprovechó, para ir a entrevistarse con Miranda en Londres; por supuesto, en la misión no estaba prevista esa entrevista; fue una iniciativa del joven caraqueño, sin que el reto de los comisionados estuvieran al tanto de la misma. Del encuentro, salió la decisión del regreso de Miranda a su Valle Caraqueño, en donde meses después, fue recibido con grandes honores. La llave Miranda-Bolívar, logró que se fundara la primera república dotada por una constitución; sería la primera de nuestra América concebida por los dos grandes hombres de la independencia y la libertad.

     A partir de pérdida de la Primera República, que luego se perdería la Segunda República, hasta que finalmente, con el triunfo en la Batalla de San Félix, se consolidaron las posiciones patriotas con la instalación del Congreso de Angostura, para luego ir a la conquista de los Andes, que culminaría con la Batalla de Boyacá, en donde se selló la independencia de Colombia; la cual, imprimió fuerzas para la organización de la campaña de Carabobo.

     En esa travesía desde Guayana hasta Boyacá, es donde se hace notable la figura de Santander, en los escenarios de los llanos orientales colombianos; Santander, allí comenzó su destacada figura de segundón que le tocó, como parte de los mandos en el ejército independentista, sitial que le facilitó la puesta en práctica de acciones que atentaban contra la integración de la Gran Colombia.

     Santander desde Bogotá, se dedicó a crear divisiones, intrigas, a sabotear el avance de los patriotas en la Campaña del Sur, teniendo la máxima expresión, la maniobra que desde el Congreso de Colombia, impidió que Bolívar estuviera al frente de la Batalla de Ayacucho, puesto que ocupó exitosamente Antonio José de Sucre.

     Las actitudes envidiosas de Santander, en ningún momento se detuvieron. Bajo su rectoría se planificaron atentados contra el Libertador, cuya máxima expresión, fue el atentado de septiembre en Bogotá. La participación de Santander quedó comprobada y condenado a muerte por el hecho; condena, que El Libertador, cambió por el destierro del colombiano. Luego vinieron los saboteos en La Convención de Ocaña, en el Congreso Anfictiónico de Panamá, el asesinato de Sucre y la muerte del Libertador.

     Santander, tenía sus socios en las conjuras: José Antonio Páez y Juan José Flores. Cada uno se hizo presidente: Páez, en Venezuela; Flores, en Ecuador y Santander en Colombia. Quedó frustrada la idea de la patria grande bolivariana.

     Uribe, heredero de las políticas disociadoras de Santander, abraza el Plan Colombia. Presta el territorio para instalar siete bases militares norteamericanas para intervenir a Venezuela, para ser la bisagra hacia la agresión en cualquier país del área; su récord en las filas del narcotráfico lo ponen en manos de los americanos. Bombardea a Ecuador haciendo uso de la sofisticada tecnología gringa y crea una crisis regional, como perro de la guerra.  

     Uribe, vinculado a los paramilitares, es el heredero legítimo del ideario de Santander. Es el engranaje para la intervención militar en cualquier país de la patria grande: Usó a Santos y ahora lo combate.

     Uribe, hace una semana botó la bola: expresó que no intervino militarmente en Venezuela, porque no tuvo tiempo.

     Uribe, es el peón del imperio para dividir…

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