Cacao de Guillén

Yo respeto a Fidel Castro. ¿Sabes por qué? Una gran cantidad de personas han querido matar a Fidel Castro durante los últimos 60 años, pero el coñ….madre todavía está aquí”, fue la cita textual que el periodista de la revista Time, Sean Gregory, resaltó en su artículo, de la semana pasada, cuando cubrió el entrenamiento primaveral de los Marlins de Miami en la ciudad de Júpiter y entrevistó a Oswaldo Guillén en su oficina.

Pero estas declaraciones fueron descontextualizadas y convertidas en un canto de amor de Oswaldo a Fidel Castro por obra y gracia de la magia mediática. Pues en Miami nada que se manifieste a favor del Comandante Fidel Castro tiene vida. Allá la orden es echarle mierda al Comandante. Para los cubanos anticastristas respetar a Fidel es amarlo. Además sólo hay que preguntarse ¿quienes son los que toda la vida han deseado ardientemente que La Pelona se lleve al Comandante Fidel Castro? O acaso no ha sido Miami la cuna de los miles de rumores que han “matado” a Fidel.

El ahorcado escoge el palo en que guindar la soga. Oswaldo Guillén escogió a Miami como lugar de trabajo luego de aceptar la oferta de Marlins. Pero pifió al hablar bien del Comandante Fidel Castro en la cuna del anticastrismo continental teniendo que pedir cacao arrodillado y soltar un par de lágrimas para que le perdonasen.

Ahora. Me pregunto. ¿Se hubiesen erizado los cubanos anticastristas mayameros si Oswaldo hubiere dicho que Bush es un vergatario y que las invasiones de Irak y Afganistán son las dos nuevas maravillas del mundo moderno? ¡No! Ni de vaina. ¿Lo mismo si hubiese dicho que Chávez es un dictador, un tirano y que él va votar por Randonski en las presidenciales del 7 de octubre? De bola que no. A lo mejor le levantan una estatua.

¡Que vaina no! Acusan a Chávez y su gobierno de ser enemigos de la libertad de prensa y de la libre expresión. Y en Estados Unidos, que es el “paraíso” de los derechos humanos, siquitrillan a Oswaldo Guillén porque dijo que respetaba la condición de Matusalén de Fidel Castro.

Guillén se siente estadounidense. De hecho pasa más tiempo allá que acá. Aquí puede decir lo que le venga en gana y no pasa nada. Pero abrió la boca en Miami para decir que respetaba a Fidel Castro cayendo en la mala con los cubanos mayameros, la crema del anticastrismo continental. Y por poco se queda sin chamba.

Los cubanos de Miami odian todo lo que “guela” a Fidel. Y lo que “guela” a Chávez. Es lo descubrió Alejandro Sanz, el español que canta Corazón partío, y por eso dijo en esa ciudad que Fidel y Chávez son dos dictadores. Esa fue su carta promocional para ganarse el afecto de los cubanos que dominan el negocio del espectáculo artístico de Miami. Por eso adoraron tanto a Celia Cruz, y por eso vetaron por un tiempo a Oscar de Leon después actuó en Cuba. Tanto que el sonero venezolano también tuvo que pedir cacao como Guillén. El salsero cubano Willy Chirinos tiene trabajo en Miami por su exacerbado anticastrismo. De pasodoble. La mayoría de sus canciones son mierda pura contra Fidel y la Revolución Cubana.

Oswaldo tendrá que cuidarse en no cometer ese tipo de errores. Es más; a los cubanos anticastristas residenciados en Miami les llevará mucho tiempo olvidar ese misil “guillenciano”. Lo que dijo el mirandino fue como una recta de mil millas en pleno rostro a esa gente.

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