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La dirigente sindical Marcela Máspero decidió renunciar a su cargo y militancia en la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), como un paso fundamental para la consolidación de la unidad de los trabajadores en la América Latina revolucionaria. | Credito: Archivo - MCI |
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Caracas, 25 de febrero de 2006.- Producto del debate y discusión al interior del
Colectivo de Trabajadores en Revolución (CTR), que hace vida al interior de la
Unión Nacional de Trabajadores (UNT) de Venezuela, nuestra compañera Marcela Máspero tomó la
decisión irrevocable de renunciar a su
cargo y militancia en la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), como un
paso fundamental para la consolidación de la unidad de los trabajadores en la
América Latina Revolucionaria.
Anexamos texto original de su renuncia:
Caracas
03 de Enero 2007
Compañeros
MIEMBROS
DEL COMITÉ EJECUTIVO DE LA CLAT
Presente.-
Me dirijo a ustedes en la oportunidad de hacer
llegar por este intermedio mi renuncia irrevocable al cargo de miembro del
Comité Ejecutivo, al cual fui electa en el pasado Congreso de la CLAT.
Es necesario hacer conocer a ustedes mis
razones las cuales expongo brevemente:
- Desde
que me inicie en la tarea sindical, formada desde mi hogar y en las
paredes de la UTAL, asumí la necesidad de luchar
por la transformación del movimiento sindical, sobre todo en mi país,
donde la disputa por los espacios de poder se hacia al interior de la CTV, en base al partido político
al que pertenecíamos.
- Las
diferentes etapas de mi vida siempre estuvieron vinculadas de una u otra
forma a la CLAT y a la
UTAL, de esa experiencia tengo innumerables valores y fortalezas que
rescatar.
- En
América Latina hoy hay una revolución, particularmente en nuestro país, producto
de la lucha de los pueblos contra el sistema capitalista, contra la
globalización, contra el imperialismo, contra la pobreza. Hay avances
sustanciales en gobiernos progresistas y revolucionarios de países de la Zona Andina, Caribe, Centroamérica y el
Cono Sur.
- Estos
cambios han sido impulsados por los movimientos sociales, confundido entre
ellos el movimiento sindical.
- Esta
nueva realidad requiere repensar el movimiento de los trabajadores, su
democracia, su estructura y organización, su postura frente a los patronos
capitalistas y hasta su autonomía, en su interpretación en el sentido
tradicional.
- Yo
he tenido la fortuna de vivir el proceso bolivariano en mi país, esa
vivencia ha transformado mi concepción del movimiento sindical y de otros
enfoques. Este proceso ha sido satanizado por la oligarquía criolla y actores
del propio movimiento sindical tradicional, temerosos de perder sus
privilegios, muchos de ellos sobreviven sin representatividad ni
legitimidad, refugiados en las siglas de la
CLAT.
- Los
trabajadores venezolanos no tenemos nada que perder, perdimos muchas
batallas en épocas anteriores y llego la hora de construir otro mundo
posible, a la venezolana, por eso valientemente asumimos el reto de convertirnos en agentes transformadores
y consolidar nuestro modelo, un modelo humanista que tiene como eje
fundamental al ser humano y cuyo fin ultimo sea la mayor felicidad posible
para todo el pueblo venezolano, la justicia social, nuestro socialismo
bolivariano.
- Cuando
asumí esta responsabilidad en el Comité Ejecutivo de la
CLAT, lo hice convencida de que transmitiría esta hermosa experiencia
al resto de compañeros y organizaciones, como aporte para la anhelada
liberación de todos nuestros pueblos en América Latina.
- Esto
no ha sido posible, como en muchos espacios, porque la voluntad de unas
minorías se ha impuesto por encima del sentimiento de las mayorías. La
gran mayoría de los trabajadores afiliados a organizaciones de la
CLAT sienten una profunda esperanza en la actual revolución de América
Latina, sin embargo una minoría de dirigentes detienen e impiden su
incorporación a proyectos de emancipación.
- En
la ultima reunión que asistí, manifesté mi oposición a la creación de la
nueva Central Mundial, que no fue otra cosa que una integración de
cúpulas, con reparto burocrático de espacios de poder, que no envió ningún
mensaje a la clase trabajadora mundial sobre sus problemas concretos.
- Esa
supuesta “unidad” fue una alevosa respuesta al fracaso de un modelo sindical, a la
defensiva e incapaz de reformularse, basado en la colaboración de clases,
tal cual se expresa en escenarios internacionales como la OIT, donde se realizan alianzas antinatura
entre empresarios y “trabajadores”, que no expresan las relaciones ni la
realidad actual que se vive en el mundo del trabajo, cuyos niveles de
explotación aumentan brutalmente, con la complacencia y alcahuetería de
instancias como esta.
- La
unidad de la clase trabajadora es un objetivo estratégico que no se
decreta ni se impone, que no excluye y que se construye. Mi apuesta es por
consolidarla en nuestra América revolucionaria, desprendida de ataduras
“institucionales” o corporativas que impidan la liberación de la clase
trabajadora, hacerlo en el marco de esta construccion colectiva que hoy
viven nuestros pueblos, y de la cual soy una militante comprometida que
apuesta a la transformación de nuestras sociedades para hacerlas mas
justas, mas humanas y mas solidarias. Hoy mas convencida que nunca de que
SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO.
Fraternalmente.
Es autentico.
MARCELA MASPERO
C.I. 5.541.174
Respuesta a Marcela Máspero del presidente de la Central Latinoamericana de Trabajadores
CENTRAL LATINOAMERICANA DE
TRABAJADORES
Central Latinoamericana dos Trabalhadores
Latin American Central of Workers
Centrale Latino-americaine des Travailleurs
Apartado
Postal 6681 - Caracas 1010-A
E-mail: clat@telcel.net.ve. Web: clat.org
Tlfs: 58.212-3720794 - 3720878 - 3721549 – 3734809
Fax:
3720463 – 3721729 Bogotá, 12 de enero de 2007
Compañera
MARCELA MÁSPERO FERNÁNDEZ
Integrante Titular
Comité Ejecutivo CLAT
Caracas, Venezuela
Muy apreciada
compañera:
Debo expresar en nombre del Comité
Ejecutivo de la CLAT, así como en mi condición de Presidente de nuestra organización continental, como Secretario General de
la CGT de Colombia y como amigo personal tuyo, mi profunda extrañeza por el conjunto de acusaciones que
lanzas en contra de un movimiento que a lo largo de cincuenta y dos años, no ha hecho otra cosa que asumir la
defensa de los derechos e intereses de la Clase Trabajadora y de los sectores más pobres y excluidos en América Latina y el Caribe.
Como se desprende de tu infortunada comunicación, desconoces totalmente el significado de
las luchas de la CLAT en cada uno de los países de América Latina–Caribe, la confrontación inclaudicable a las dictaduras militares
que azotaron a nuestra región y nuestro
compromiso militante para el retorno a la Democracia en países como Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay
y Brasil, así como la confrontación permanente en contra de la Globalización Capitalista que margina y excluye a las
inmensas mayorías en cada uno de nuestros países.
Desconocer el aporte de la CLAT y de toda su militancia para la
Construcción de modelos alternativos de Democracia en
la Región, constituye una posición inaceptable por cuanto que los Gobiernos
Alternativos que se vienen abriendo paso, son el resultado también de las luchas de la clase Trabajadora en
la perspectiva de construir modelos distintos de sociedades, más incluyentes como por ejemplo los que se
visualizan en Uruguay, Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela y Chile, entre
otros países.
Quiero manifestarte mi apreciada Marcela, que mucho antes que tu lo
plantearas, ya la CLAT había expresado sus
preocupaciones ante la necesidad de una renovación y redimensionamiento del Movimiento Sindical y del Movimiento de los
Trabajadores, y en desarrollo de un ejercicio de innovación el pasado Congreso tomó un conjunto de medidas encaminadas a profundizar
ese proceso de redimensionamiento, tarea en la cual, hoy estamos avanzando a
pasos agigantados.
Tenemos un profundo respeto por el proceso Bolivariano que tiene lugar
en Venezuela, el cual hemos seguido con mucha atención, expectativa y con la esperanza que
culmine exitosamente, sin embargo, la providencia obliga a mantener la
independencia y autonomía de nuestro
movimiento, destacando todos los avances positivos pero reservándonos el legítimo derecho de expresar nuestras críticas ante hechos, situaciones y posturas del Gobierno que consideramos
atentan contra la Libertad y la Democracia.
Compañera Marcela, el Comité Ejecutivo de la CLAT no puede aceptar,
bajo ninguna circunstancia, que exista una alianza entre la Oligarquía Criolla y algunos dirigentes de la CLAT
para satanizar el proceso Bolivariano y mucho menos que una minoría de dirigentes, oponiéndose al querer de las mayorías, estén imponiendo su voluntad para frenar los avances de procesos
revolucionarios en la región; nada tan falaz, carente
de solidez y absurdo como semejante afirmación. Más bien debemos partir del hecho
incuestionable y es que en una organización
donde la democracia y el pluralismo tienen cabida hay personas que han
expresado su desacuerdo con los procedimientos del Gobierno del Presidente Chávez, así como también hay quienes hemos
apoyado el proceso Bolivariano en forma seria, crítica y sin caer en incondicionalismos aberrantes y enfermizos que más que fortalecer un proceso revolucionario
lo pueden abortar.
Seguramente para el Comité
Ejecutivo de la CLAT sería importante conocer
quienes son esos actores del Movimiento que “temerosos defienden sus privilegios, muchos de ellos sobreviven sin
representatividad ni legitimidad, refugiados en las siglas de la CLAT”, esto porque no es justo sembrar la sombra
de la duda sobre todo un movimiento que todos los días lucha por construir una sociedad
distinta en cada uno de los rincones de nuestra querida América Latina–Caribe.
Ahora bien, el proceso de conversaciones y negociaciones para la
conformación de la Confederación Sindical Internacional, la CSI, fue
ampliamente discutido en las instancias políticas de la CLAT y de la CMT, así
como en las Confederaciones Nacionales y en las Federaciones Profesionales, en
donde cada quien dio sus aportes, expresó
sus puntos de vista, manifestó sus preocupaciones
hasta culminar en el Congreso de Viena en noviembre de 2006, proceso que más allá
de sus limitaciones nos ha dotado de un instrumento que nos permitirá confrontar al Neoliberalismo con mayores
posibilidades de éxito. Es bueno no
olvidar que la CSI más que una burocracia,
es una realidad concreta que aglutina a más
de 200 millones de trabajadores.
Curiosamente, las corrientes clasistas,
unitarias y revolucionarias son las que más se han opuesto a la Unidad Mundial, critican y condenan el proceso,
se declaran en contra de los acuerdos de presuntas cúpulas burocráticas y diciendo representar a los Trabajadores, en actitudes mesiánicas, anuncian el advenimiento de la
unidad, así como de ríos de leche y miel para nuestras poblaciones, descalificando a todos
aquellos que pensamos distinto. La verdad los comportamientos de una
seudo-izquierda arrogante y excluyente termina haciéndole el juego a la derecha, al
neoliberalismo, a los enemigos históricos
del Sindicalismo y a quienes para nada les interesa ningún tipo de cambio en la sociedad, porque
para ellos lo único que cuenta es el lucro, la renta, el
uso y abuso del poder, y la concentración
de la riqueza. Apreciada Marcela mira tu
entorno y reflexiona de cara al futuro.
Con respecto a tu lectura sobre la OIT, las alianzas antinatura entre
empresarios y trabajadores, debo manifestarte que escribiste esta misiva de
manera irreflexiva, con el hígado y sin el cerebro
debidamente conectado a la pluma o al computador, porque hacer semejantes
afirmaciones respecto de nuestro trabajo en la OIT, resulta no sólo temerario sino además de una enorme peligrosidad hasta con la
integridad física de quienes desde ese organismo
internacional, propendemos por el respeto a la Libertad Sindical, los Derechos
Humanos y la Construcción de sociedades
distintas. Tal vez sea necesario recordar que la OIT jugó un papel fundamental en contra de las
dictaduras militares, en contra de la discriminación racial en SUDÁFRICA, que mantiene un foro abierto, para
la denuncia abierta en favor del pueblo Palestino y que con todo y las
limitaciones del Tripartismo, es un escenario de capital importancia para los
trabajadores del Mundo.
Personalmente lamento el carácter
irrevocable de tu renuncia, me hubiera gustado tener una conversación más
fluida antes de que tomaras esta decisión
y si hoy me encuentro al frente de la CLAT en mi condición de Presidente, asumiré la defensa de nuestro valores y principios
originarios tal como nos señaló nuestro maestro, conductor y guía el compañero EMILIO MÁSPERO AGUADRA, quien
vive, hoy más que nunca, en nuestros corazones y en
nuestras actuaciones.
Estoy plenamente convencido de que el ejemplo testimonial de Emilio nos
continúa iluminando el camino y que fue esa la única razón que me llevó, por un período muy corto, a asumir parte de la
conducción de nuestro Movimiento y para tu
tranquilidad está muy próxima la culminación de esta etapa de mi vida.
La Clase Trabajadora, los pueblos, las organizaciones de la CLAT en el
Cono Sur, Centroamérica, El Caribe, La
Zona Andina, toda nuestra membresía,
ha dado lo mejor de sí misma por construir
el sueño de una Nueva Sociedad y jamás claudicaremos en ese objetivo, a lo mejor
nos encontraremos en el desarrollo de este proceso desde posiciones distintas,
tal vez convergentes, pero no olvides que en la CLAT siempre reinó el respeto y la lealtad, aún en medio de la controversia.
Fraternalmente,
JULIO ROBERTO GÓMEZ ESGUERRA
Presidente