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Caracas, 7 de septiembre de 2010.- Trabajadores de empresas privadas distribuidoras de gas doméstico, denuncian que los empresarios del sector, echan a la calle a todo aquel que intenta constituir un sindicato (había uno de maletín ), y se niegan a cumplir las providencias emanadas del Ministerio del Trabajo. Es más, los patronos se ufanan de tener amistades en las inspectorías y afirman tenerlas bajo su control. Lo mismo dicen respecto a PDVSA-Gas, donde reciben un subsidio multimillonario que en sólo un año hubiese permitido cubrir el valor de las empresas, según voceros de los trabajadores despedidos y activos.
Esta denuncia fue presentada por personal de las empresas Taurogas, Globalgas, Marinagas, Caracasgas, Visagas, Camipa, Técnicos de Gas y otras. El contacto se hizo, principalmente, con trabajadores de las empresas cuyas plantas están ubicadas en el perímetro del Distrito Capital y en las proximidades de Guarenas (Edo. Miranda). Las empresas más grandes del gas doméstico fueron expropiadas hace pocos años (Vengas y Tropigas) y los que laboran bajo control privado, aseguran que con la estatización mejoraron sensiblemente las condiciones laborales y salariales, mientras que los particulares mantienen a la gente bajo rudas condiciones de explotación, sin contratación colectiva, sin permitir el ejercicio del derecho a la sindicalización y al margen de las normas de seguridad en el trabajo. Todo ello contraviene los principios asentados con la Constitución Bolivariana y mantiene la primacía del capital por encima de la justicia social y tampoco garantiza un satisfactorio servicio. Por eso están pidiendo la expropiación de estas empresas, como se hizo con Vengas y Tropigas, y que se pongan bajo control de los trabajadores y las comunidades.
Escuchar audios con entrevistas a trabajadores:
Audio Juan Graterol, de Taurogas
Audio Luis Guerrero, despedido de Marinagas-Hermagas
Audio Darwin Segovia, trabajador de Marinagas“Los dueños, por falta de sindicato, hacen lo que quieren con el trabajador”, afirmó uno de los denunciantes, de manera confidencial, para mantenerse a salvo de represalias. Uno de los propietarios vive en Colombia y posee muchas otras propiedades en Venezuela, entre ellas gasolineras.
“Por cualquier reducción de la venta te bajan de la ruta y pierdes las comisiones”, agrega un camionero, quien se queja de que los empresarios imponen el cobro de sobreprecios que se transmiten a toda la cadena de comercialización y no quieren asumir costes del transporte ni de seguros. Los choferes pagan la gasolina y los ayudantes. Los dueños no garantizan los implementos de trabajo, como uniformes, guantes, botas y otros equipos básicos para la seguridad y la salud del trabajador, pero falsean los informes cuando son inspeccionados.
Empresarios privados del gas son vampiros de la renta del Estado venezolano
Los capitalistas de las empresas distribuidoras de gas tienen una “manguangua” y se benefician de manera escandalosa del la renta estatal, mientras mantienen a los trabajadores en condiciones de precariedad laboral, bajos salarios, riesgo en el trabajo e inestabilidad en el empleo. Y aún así, especulan con los precios en perjuicio de las comunidades populares y brindan un deficiente servicio, a juzgar por las opiniones de trabajadores y usuarios. Todo lo contrario del compromiso que contrajeron con el Estado, cuando mediante convenio con PDVSA Gas Comunal se les concedió un subsidio, para que mantuviesen el precio de venta de la bombona de gas en beneficio de las comunidades populares. Por cada bombona de 10 kg que venden (supuestamente) en Bs. 3,7 reciben del Estado lo que resta para llegar a Bs. 10,4 Esto lo aceptó el gobierno para evitar que los empresarios subiesen los precios al público, por ser el gas doméstico un artículo de primera necesidad, indispensable para cocinar los alimentos. Con las bombonas grandes, la diferencia es todavía más suculenta. Pero la condición era que cumpliesen, que no cobraran sobreprecios, que brindaran buen servicio a las comunidades y que mantuvieran en condiciones dignas a sus trabajadores. Nada de esto ha sucedido, dicen los trabajadores del ramo. El subsidio es utilizado para el enriquecimiento de los empresarios, mientras aplican los mecanismos tradicionales de super- explotación, violación de derechos laborales y estafa al pueblo. ¡Qué “socialismo” tan “duro” para el capital!
Todo se lo embolsillan los patronos, con facturaciones promedio de mil millones, mientras presentan informes ficticios de la situación de los trabajadores, no mantienen el seguro 100 % activo, colocan falsas fechas de ingreso a los trabajadores para esconder su antigüedad y arrebatarles lo que les corresponde, pagan sólo el mínimo por cesta-ticket, ponen a los trabajadores a manipular gas licuado altamente inflamable sin darles cobertura de HCM y se trabaja con alto riesgo de quemaduras, enfermedades laborales, accidentes con cilindros pesados y muertos.
Los trabajadores afirman en dos años de disfrute del subsidio por los empresarios, el volumen de las ganancias privadas y la erogación de recursos por parte del Estado es tal, que lo aportado en un solo año hubiese alcanzado para la compra forzosa de las empresas por la nación. No entienden por qué, si vamos hacia el socialismo, en vez de darle este subsidio a los explotadores, no se expropiaron las empresas bajo administración obrera y con participación comunitaria. Esto sí habría sido consistente con la promoción de la propiedad social y la transición al socialismo, ya que lo actual es más capitalismo, pero con facilismo de los propietarios privados a cuenta de la renta petrolera, quedando la peor parte para los asalariados y para los consumidores del producto.
¿El socialismo al revés? Algunos gerentes de PDVSA Gas se entienden con los empresarios pero no con los trabajadores
En asamblea de trabajadores y trabajadoras de distintas empresas del Dtto. Capital y del Estado Miranda, se escucharon testimonios de las situaciones que se están presentando con las empresas privadas del gas. La parte asalariada se queja de que hay gerentes en PDVSA Gas que no quieren recibir a los trabajadores y les dicen que el convenio lo tienen con los empresarios. El sujeto social del proceso revolucionario (la clase trabajadora) es desplazado por la conducta anti-socialista de la burocracia corporativa del Estado. Las auditorías a las empresas se hacen a puertas cerradas y no a la vista de los trabajadores, que no pueden ejercer su derecho a la contraloría social como parte de la democracia participativa y protagónica. A veces los patronos se atreven a impedir el acceso de los funcionarios de PDVSA Gas a las plantas, pero lo más común es que los funcionarios “revolucionarios” se reúnan con los patronos y no con los trabajadores. Los trabajadores exigen que las reuniones con los patronos se hagan en su presencia para hacer más transparentes las relaciones de producción que se supone hay que modificar como parte del proceso de transformación socialista. Pero parece que en la gerencia de PDVSA Gas hacen falta cursos de formación política revolucionaria.
Los empresarios sienten olor a nacionalización y están descapitalizando las empresas
Tras los últimos movimientos y asambleas de los trabajadores y trabajadoras, los y las informantes del capital, están llevando a la oreja de los empresarios rumores de que viene la lucha por la expropiación bajo control obrero. Los empresarios se quieren ir con la cabulla en la pata. Han empezado a desaparecer camiones cisterna de las empresas; los patronos tratan de poner “a salvo” el capital que acumularon con los grandes subsidios del Estado, con la explotación de los trabajadores y con la especulación en las ventas. Por eso los trabajadores piden una auditoría y una vigilancia profundas, con su participación, al tiempo que proponen al gobierno que se decida por la expropiación para traspasar las empresas al control obrero y comunitario, sin compensaciones a los empresarios, porque creen que ya han sacado demasiada ventaja y han incumplido su compromiso. Lo que sí hay que garantizar es la deuda social con los trabajadores.
Otros patronos empiezan a hablar ahora de contratos colectivos que nunca permitieron, para hacer vacilar a los trabajadores; pero pretenden imponerlos a su conveniencia y cubrir así las formalidades.
Beneficios de los trabajadores de PDV Comunal
Los trabajadores de estas empresas opinan que las condiciones ofrecidas por PDV Comunal (fusión de Tropigas y Vengas) son más beneficiosas, independientemente de cualquier otro problema que los trabajadores puedan tener ahí. PDV Comunal ofrece 120 días de utilidades a salario normal, cesta ticket calculado con el 50 % de la Unidad Tributaria a un promedio de 30 días por mes, 15 días hábiles de vacaciones más los adicionales estipulados en la LOT o 30 días continuos de disfrute solicitados con la debida antelación, bono post vacacional de Bs. 100, bono por Bs. 100 y permiso de 7 días por matrimonio, bono-juguete de Bs. 400 por hijo hasta los 12 años, bono-permiso por nacimiento de hijo de Bs. 100 y 14 días, bono de Bs. 120 en útiles escolares por hijo en cualquier nivel educativo hasta los 21 años, 40 % del sueldo mínimo para guardería hasta los 5 años de edad, HCM, seguros de vida y accidentes personales, caja de ahorros y otros beneficios, como la incorporación a las Misiones Educativas.
Esperando la respuesta del Estado mientras se preparan para asumir el control
Trabajadores y comunidades se están preparando para la estatización y para asumir el control. Se están realizando asambleas, se están organizando comités. En función del objetivo tomarán sus propias iniciativas, pero ahora esperan una respuesta por parte del Estado y en este sentido le hacen un llamado al presidente Chávez para que tome cartas en el asunto.
